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periodismo de calidad en internet

Adicción a la red

Vivimos en un mundo desenfrenado, la vida cada vez va más deprisa. La forma de comunicación entre las personas ha cambiado. Casi sin darnos cuenta la tecnología juega un papel clave en la sociedad actual. Siempre en constante evolución, el teléfono móvil se ha convertido en algo más que una herramienta para hablar entre nosotros. Es entretenimiento, es fuente de información, una forma de estar en permanente contacto. Hemos creado un universo virtual que nos hace desconectarnos del real. Pero, ¿dependemos tanto de ello?

Antes de entrar en el año 2000 ya comenzábamos a ver estos aparatos por la calle. Por aquél entonces eran verdaderos armatostes que servían exclusivamente para hablar. Marcaron una verdadera revolución, tanto es así que durante los años siguientes se fueron embelleciendo, agilizando y, probablemente lo más importante, incorporando tecnología virtual. Primero llegaron los juegos, ¿quién no se acuerda del ‘Sanake’? y casi al mismo tiempo internet. Antes de llegar a 2005 estos dispositivos ya permitían navegar por la red.

Pero lo que realmente ha marcado un antes y un después ha sido la llegada de las redes sociales y su inclusión en la telefonía móvil. Ahora mismo, la mayoría de dispositivos cuentan con su aplicación de Facebook, Twitter e Instagram, las tres más utilizadas. Y Cómo no, con Whatsapp, un servicio de mensajería sin el que es imposible imaginar a nuestro teléfono o ‘Smartphone’, como comenzó a denominarse.

Así pues, nos encontramos con un panorama en el que nuestro teléfono se ha convertido en una herramienta que nos permite estar en contacto en todo momento con nuestro núcleo más cercano. Pero, ¿es esto positivo?

foto movil

Estamos enganchados

La civilización debe progresar y sin lugar a dudas el poder estar las 24 horas del día comunicado es un avance, ¿pero hasta qué punto es saludable?, ¿no nos estamos volviendo meros personajes que interactúan en una realidad virtual? Estamos enganchados, parece imposible vivir sin el móvil. Este fenómeno se ha notado sobre todo en las nuevas generaciones, las cuales han nacido prácticamente con un ‘smartphone’ bajo el brazo. De alguna forma, esta parte de la población, que ahora se encuentra entrando o ya metida de lleno en la adolescencia tiene una visión normalizada sobre el consumo desmedido de este dispositivo.

Una necesidad

El uso del teléfono móvil ha aumentado considerablemente en España hasta convertirse en una necesidad entre los ciudadanos. Este “capricho” no entiende de edades. Desde los más jóvenes hasta los más adultos el Smartphone es una costumbre más.

Según publicaba el pasado 4 de marzo el diario ABC, España se ha convertido en el cuarto país del mundo en uso de Whatsapp y el primero en Europa. Trabajo, asuntos personales, todo es tratado a través de este servicio. Las nuevas aplicaciones, el tener internet a mano y estar comunicados con la gente a través de este aparato ha provocado que las relaciones se establezcan más a través de pantallas y menos físicamente.

Una moda que cada vez se va haciendo más obsesiva. La impaciencia del remitente por ser contestado y viceversa provoca una menor libertad y un mayor control en las vidas. La intimidad se encuentra resentida y el disfrutar del entorno también.

foto personas con movil

Whatsapp ha interrumpido en la manera de disfrutar. Caminar, observar alrededor parece una vieja costumbre. Nos hemos convertido en “esclavos” de nuestro propio móvil, sin darnos cuenta las horas que perdemos frente a él, desaprovechando lo que muchas veces nos ofrece el entorno por pequeño que sea. Importándonos más el  “¿Cuándo contestará?” que el “¿Cuándo nos veremos?”

No vemos otra forma de comunicarnos. Agobio, soledad, son diferentes sentimientos de los que muchos hablan cuando están días sin esta aplicación.

Adiós al “tú a tú”

¿Dónde está el límite? Valoramos igual una conversación por Whatsapp que en persona. El conocer a alguien equivale a hablar mucho con esa persona a través de esta aplicación. Es una herramienta, el problema es que se ha convertido en una necesidad primordial.

El móvil se ha convertido en el dueño de cada uno.

¿Dónde está el llamar al telefonillo? El vivir sin horas, con quedadas inesperadas. Hablar horas en la plaza con los amigos. El reencuentro inesperado con alguien del que no sabías. El perderte por las calles sin ubicación que te encuentre. El despertarte sin un horario de contactos. Llorar, reír a la cara.gente pasandolo bien

Necesitamos darnos cuenta de que dedicarle tanto tiempo al móvil hace que nos estemos perdiendo lo mejor de la vida.

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