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Vino azul, ¿por qué no?

El vino azul ya es un hecho. Hablamos de un nuevo fenómeno sociológico que no está dejando indiferente a nadie. Es un vino distinto, con un color especial y, para los amantes de los grandes caldos, un tanto rechazable; y es que solo algunos atrevidos e innovadores están dispuestos a probarlo. En cuanto a la industria vinícola, la polémica está más que servida. En el mundo solo dos bodegas producen vino azul de forma natural y ambas son españolas. Únicamente Gik y Marqués de Alcántara se han atrevido con este fenómeno tan innovador. Para los productores de vino de toda la vida todavía no es una amenaza, ya que aún cuentan con unos consumidores muy ligados al vino tradicional. Tinto, blanco y, para algunos, rosado. Pero la batuta de la polémica la lleva el Consejo Regulador, quien se resiste a denominar vino a esta bebida azul celeste.

Poco a poco y a pasos de bebé, este nuevo producto va abriendo fronteras alrededor del mundo. Desde los cinco continentes se preguntan cómo ha sido posible hacer una bebida de ese color azul claro intenso de forma natural. Miles son las expresiones de sorpresa que exclaman cuando sus sentidos les advierten que ese no es un vino corriente. Desde luego ingenio no les falta a los consumidores, aunque los creadores de esta peculiar bebida prefieren llamarlo el anti-vino.

«Piensa en olvidar todo lo que sabías sobre bebidas tradicionales, intenta desaprender cualquier concepto anterior y prepárate para guiarte solo por tus propias reglas». Con un marketing moderno y llamativo, estos 5 jóvenes vascos, lejos de ser enólogos, dieron con la fórmula para cambiar el color de la bebida más antigua de nuestra civilización: el vino.

Las bodegas pioneras

Solo hay dos bodegas en el mundo que producen este vino azul de forma natural en la actualidad. Ambas están en España y sacan dos productos diferentes: Gik y Marqués de Alcántara. El primero procede del País Vasco y el segundo de Alicante.

Azules pero con matices diferentes. El Gik destaca con su azul eléctrico y atrevido, mientras que el Marqués de Alcántara se luce con un azul más pasteloso y tímido. Pero ambos consiguen marcar la diferencia en cuanto al sabor. Pasan por el paladar dejando un rastro frutal, cítrico y azul. Al gusto de muchos catadores, pero haciendo arrugar la nariz a muchos otros.

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Copa de vino azul de las bodegas Marqués de Alcántara | Variaciónxxi

Si hablamos de Gik hablamos de un vino de corta edad, tanto refiriéndonos al producto como a los creadores. Mientras que la receta tradicional ha ido evolucionando desde sus primerísimos inicios en la época de la antigua Mesopotamia, estos cinco estudiantes de la Universidad del País Vasco, lejos de ser conocedores de enología, decidieron revertir esa receta del vino que ha ido de la mano de la historia y aumentar la paleta de colores de este caldo.

El deseado azul viene dado gracias a un ingrediente natural, no colorantes, como insisten algunos bodegueros más tradicionales. Con el eslogan «99% vino, 1% mosto», explican que el azul es resultado de la mezcla del pigmento de la uva tinta llamado antocianina con otro pigmento natural, indigotina. El sabor se mejora a través de edulcorantes no-calóricos. Este proceso da lugar a un vino más empalagoso que los habituales, de extraño sabor, pero bien acogido. Además, certifican que está regulado por el European Food Safety Authority, lo que les proporciona veracidad y cierto nivel de calidad.

¿Y Marqués de Alcántara? El vino también tiene un origen y vida jóvenes, su creador tiene 24 años y es oriolano. Su creación proviene de una vida entera dedicada al vino y, tras muchos años, caer en la cuenta de que en la industria del vino la innovación es tabú, impensable. Lo que vale, la marca, es la tradición, no la innovación, por ello quiso romper con todas estas cadenas y ataduras. Pero esta marca, al contrario que el otro vino, desecha los edulcorantes y añade pigmentos naturales al final de la fermentación, además de antioxidantes.

Soto, el autor, para conseguir un vino con valores añadidos de sabor afrutado usa la uva Chardonnay o Verdejo, famosas entre todo aquel amante del vino. El azul entra por los ojos, dice el creador, que hasta ha pintado la nave donde se produce este vino de azul.  

Escaparate con vino azul | Variaciónxxi

Escaparate con vino azul | Variaciónxxi

A pesar de que ambos caldos azules son a base de uvas típicas y tratados en la producción como vino, la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas reniega el concederles la Denominación de Origen, y no solo eso, sino que no les permite que se autodenominen vino. Por consiguiente, en términos legales, son bebidas alcohólicas a base de vino.

Tal vez los creadores se referían a estas ataduras cuando decidieron llevar sus vinos lejos de España y establecer sus oficinas al otro lado del Pacífico, en la tierra de los sueños: América. En esta se han encontrado con menos problemas burocráticos, lo que les ha permitido denominarse vino y venderse como tal al resto del mundo.

¿Por qué tanta polémica?

Con tal de entender un poco más la normativa, hablamos con Manuel Losada Arias, quien fue presidente del Consejo Regulador de Valdeorras durante 4 años. Ahora es profesor de enología en la Universidad Politécnica de Madrid y, además, tiene sus propios viñedos y es socio de algunas bodegas.

«En España existen 70 Denominaciones de Origen diferentes, todas ellas reguladas por un Consejo Regulador. A su vez estas dependen de la normativa nacional, pero sin duda, la que marca los pasos y lleva la batuta es la normativa de la Unión Europea.» Esto implica que cada una de las diferentes Denominaciones de Origen debe cumplir la normativa de la Unión Europea. El problema radica en que, desde lo más alto de esa jerarquía hasta llegar a la normativa de las Denominaciones de Origen, las medidas restrictivas van in crescendo, por lo que cuando hablamos de las medidas para las D.O., los parámetros son muy cerrados.

«La Oficina Internacional del Vino es la que marca la normativa. Estados Unidos en su momento salió de la OIV por sus medidas tan restrictivas y su meticulosidad», prosigue el profesor Losada. «En EEUU, consideran que cualquier aditivo que esté permitido para cualquier alimento, ¿por qué no para el vino?». Afirma que la línea de la OIV está marcada por los franceses, los cuales destacan por ser muy papistas, es decir, aferrarse a la receta tradicional del vino.

Nos explica que, por ejemplo, disminuyendo la graduación de alcohol en un vino, este gana más aromas. Estos aromas se usarían para mejorar la calidad olfativa del vino, pero no está permitido. «No entiendo por qué estoy haciendo fraude si yo sé cómo usar aromas y crearlos desde la base del mismo vino», se queja Manuel.

Cuando le preguntamos si cree que el vino azul es un peligro para los vinos tradicionales de ahora en adelante nos replica: «en cata existen 3 fases: la fase visual, olfativa y gustativa. Cuando haces una valoración en cata la fase visual tan solo supone un 10% de tu atención, la olfativa entre un 20 y un 30% y la gustativa entre un 60/70%. Por lo tanto, si no te gusta el sabor de nada te valió tener un buen color. Yo sé que compito contigo. Sé que hay mil detalles más. Para mí, tú puedes tener el aspecto llamativo e innovador del color azul. Pero a mí me quedan muchos detalles para poder competir contigo. La clave del éxito se encuentra en los mil detalles más.»

Soumellier Valentín Giurca sirviendo una copa de vino azul/Variaciónxxi

Soumellier Valentín Giurca sirviendo una copa de vino azul | Variaciónxxi

Mismo vino, distintas estrategias de marketing

Dos vinos de color tan parecido no podían ser más diferentes en sus labores de marketing. Gik, vino joven, por su edad y por la de sus productores, es un producto asiduo a las nuevas tecnologías. Los chicos que crearon este vino saben de la importancia de las TIC en la promoción y posterior comercialización de un producto en los tiempos que corren. Por ello, tienen una importante presencia en las redes sociales más populares en la actualidad: Instagram, Twitter y Facebook.

A través de ellas, no solo pueden enseñar su producto al mundo en formato audiovisual o fotográfico, sino potenciar las principales cualidades del producto a través de formas innovadoras de marketing que solo tienen cabida en la web 2.0.

El feedback a través de las redes sociales es su as bajo la manga que les permite la posibilidad de responder a los comentarios de la gente que se interesa y de poder acallar a las personas que critican el producto sin saber apenas acerca de él. El abaratamiento de costes publicitarios y otras ventajas hacen que Gik se esté dando a conocer fuera de España pese a su temprana edad.

Gik, si se trata de venderse, sabe cómo usar los trucos de las redes sociales que llaman la atención: modelos despampanantes bebiendo su producto eléctrico, asociándolo siempre con gente sonriente y pasando un buen rato tomando la bebida azul. Todo siempre acompañado de paisajes paradisíacos donde el vino azul nos promete el cielo. Así reza su eslogan según hacemos click en el enlace de su web: «Auténtico azul, del vino al cielo».

Sin embargo, cuando se introduce “vino azul” en el buscador de Google, rodee el texto que rodee a estas dos palabras, la primera página oficial que aparece de este exótico producto es la de las bodegas alicantinas Marqués de Alcántara. Sin tanta presencia en redes como Instagram o Twitter, esta empresa opta por la promoción a la vieja usanza: pagar para que se me vea. Y así, gracias a los servicios publicitarios de Google, si alguien curiosea escribiendo estas dos palabras, aparecerá, lo primero, el nombre de esta empresa.

En su página web se promocionan de diversas formas. Ofrecen paquetes de seis a doce botellas, botella de frizzante, botellas de vino azul seco e incluso mermelada de vino azul, con sus correspondientes descuentos, como tantas otras empresas en sus ventas online. Además, facilitan su contacto y la opción de conseguir información para potenciales distribuidores. Es una página sencilla para un producto fuera de lo común.

El vino azul en el mundo

La expansión internacional es muy importante para las productoras de vino azul. Curiosamente ahí, en el exterior, tiene más aceptación que en España, como se ha explicado anteriormente. Marqués de Alcántara ha desembarcado ya en Estados Unidos y, tras la enorme acogida que tuvo, ha decidido abrir una sucursal en Miami. Gik lleva dos años en el mercado americano con una facturación de más de 100.000 botellas.

Llegada del vino azul a EEUU | Gik USA

Llegada del vino azul a EEUU | Gik USA

El mercado americano es idóneo y los productores de vino lo saben y despliegan su innovación. Marqués de Alcántara a través de su nueva sede en Miami participará en la mayor feria internacional de vino de la costa este: Miami Internacional Wine Fair. En esta feria, para la que se han gastado 100.000 dólares y que reúne a alrededor de 5.000 asistentes de más de 15 países, presentarán las últimas novedades del negocio de vino azul.

Sus innovadores siguen con el empeño de crear cultura con su producto y han creado más de 10 productos diferentes. Cada uno de ellos tiene su propia particularidad y destacan algunos como cava, frizzante, mermelada de uva o bebida refrescante.

En su empeño de internacionalizarse, Marqués de Alcántara ya está presente en más de 15 países: España, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, México, Estados Unidos, Turquía, Líbano, República Dominicana, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Inglaterra, Tailandia y China.  

Por otro lado, Gik sigue haciéndose eco en el mercado internacional, en el que lleva más tiempo que la bodega alicantina. Los productores vascos quieren entrar con fuerza en Brasil, sabiendo que es un mercado en alza. Afirman que: «Nunca vamos a tener una oficina fija. Internet y nuestro buzón de correo electrónico se han convertido en nuestra oficina real». Medios de renombre internacional como The Independent, Time, FoxNews, The Telegraph o Forbes hablan maravillas de la pequeña revolución de la marca vasca.

Las dos reconocidas marcas, Gik y Marqués de Alcántara, aspiran a hacerse un hueco en el encasillado y tradicional mundo del vino, pero no será hasta dentro de unos años cuando veamos el resultado.

«Este fenómeno del vino azul tan solo durará unos años», dice Manuel Losada. «Inicialmente, ahora, es la novedad. Pero a ese precio, como no tenga ya persistencia y, como es a base de vino blanco no creo que tenga mucha persistencia, nunca tendría sentido cobrar esos precios». Pero cada vez son más los consumidores que buscan este líquido azul para llenar sus copas y, en esta época, esperan descorchar una botella de cava azul para dar la bienvenida a un nuevo año.

¿Se convertirá el vino azul en el fenómeno vinícola del siglo? ¿O desaparecerá haciendo eco solo entre las estanterías de los más atrevidos?

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2 Comments

  1. Muy buen reportaje! Yo soy una apasionada del vino, pero la verdad que conocía poco el vino azul. Así que a partir de ahora lo probaré!

  2. No conocía este “vino”, pero sin duda me han entrado ganas de probarlo… ¡Gran reportaje!

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