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Las luces y las sombras de la superdotación

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Chica con altas capacidades resuelve problemas matemáticos frente a una pizarra / Ignacio Sandoval

La Organización Mundial de la Salud define a los superdotados como las personas que poseen un cociente intelectual igual o superior a 130. Se estima que el 2% de la población es superdotada. Estadísticamente, en España hay alrededor de un millón de superdotados, de los que apenas 25.000 han sido identificados. Llegar al concepto de altas capacidades es difícil. Habitualmente son los padres los que lo detectan cuando observan que sus hijos son más maduros que los niños de su edad, que tienen tendencia a relacionarse con niños más mayores, o bien por problemas de adaptación en el colegio, acoso, retraimiento, problemas de conducta o fracaso escolar.

Cuando tenía 4 años a Adrián le mandaron dibujar en clase un cigarrillo. Mientras todos sus compañeros dibujaban un pitillo, a él se le ocurrió hacer una cigarra macho. Ahí fue cuando su madre se dio cuenta de que tenía un hijo superdotado. Sin embargo, él no lo supo hasta que un compañero de carrera de Física le invitó a realizar un test de Mensa. Ahora imparte clases en Secundaria e intenta pasar desapercibido entre sus alumnos aunque no siempre lo consigue.

Más allá de sus reuniones anuales y los campeonatos de ajedrez, en Mensa Españaasociación de personas con alto cociente intelectual, el día a día es como el de una gran familia de más de 1.800 miembros que se distraen con juegos on line con dos grupos de debate en los que unos defienden una postura a favor y otros en contra con temas absurdos como si es mejor el arroz con pollo o el pollo con arroz. Lo último que han preparado en Facebook es una versión de Los Juegos del Hambre con partidas que duran hasta 40 días. Esta asociación de carácter apolítico y aconfesional lleva funcionando en nuestro país desde 1984. «Solemos decir que entras por ver el nivel cultural y acabas quedándote por la gente », confiesa Adrián.

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Álvaro B. es miembro de Mensa desde 2016 / Ignacio Sandoval

«Mi superpoder es que tengo varias tarjetas de visita y las tengo que utilizar todos los días». Esta es la carta de presentación de Álvaro, socio de Mensa desde hace algo más de un año. Confiesa que lo de entrar en la asociación fue fruto de una apuesta con su novia después de ver el mítico capítulo de Los Simpson en el que Lisa ingresa en Mensa. Aunque Álvaro ocupa varios puestos -dirige el departamento I+D de una gran empresa, tiene una consultora financiera, es vicepresidente de una fundación de MIT y da alguna que otra clase-, es consciente de que la superdotación o las altas capacidades son un punto que juega a favor aunque no todo es color de rosa: «La inteligencia no es una virtud que convenga exhibir demasiado. Hoy en día está socialmente bien visto presumir de cualquier cosa, incluso de ser guapo, pero no de ser inteligente».

En lo que respecta a la educación el consenso llega en su deficiencia. Adrián, desde su condición de profesor de Secundaria, admite que ni siquiera en las facultades de Educación se enseña a los futuros profesores a abordar esta situación en el aula. «No solo hay desinformación sino que cuando está más o menos detectado el caso se genera más odio», afirma. En el ámbito laboral, el consenso al que llegan los socios de Mensa es que en España es un punto que juega en contra a la hora de incluirlo en el currículum. «He usado Mensa en el currículum pero no pongo directamente lo que involucra», confiesa Adrián.

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En España no se cumple la Ley de Educación / El Mundo del Superdotado.

La infancia al este de la campana de Gauss

Froilán Rincón, psicólogo experto en Psicoterapia de Niños y Adolescentes, se lamenta de que las altas capacidades no sean detectadas a tiempo: «La mayoría de los niños de altas capacidades pasa por la vida sin ser detectados. Muchos se equivocan en el diagnóstico, muchas veces se consideran Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, otras veces Asperger e incluso autistas». Incluso desde bebés, estos niños presentan pistas como el hecho de ser muy demandantes o fijar la mirada antes de lo que sería lo común. Cuando ya son un poco mayores hacen preguntas que no son habituales en la infancia, discuten mucho o se aburren.

Sin embargo, aunque no existe un punto crítico para decir que una persona tiene altas capacidades las características más o menos comunes por las que se puede detectar a un niño con altas capacidades según este experto son la hipersensibilidad, una muy baja capacidad de frustración, la creatividad y una forma de pensar diferente al resto. Por ello, Froilán asegura que «el desarrollo emocional de estos niños es muy angustioso» debido a esta sensibilidad y a su alta capacidad empática.

«El mundo escolar es muy normativo y a los niños de altas capacidades les molestan las normas». Así de contundente se muestra Froilán al hablar del ámbito educativo de los superdotados en nuestro país. Y, es que, al contrario que en países como Estados Unidos, en España no existe una legislación ni un sistema educativo diseñado para potenciar de las altas capacidades, algo de lo que la sociedad debería beneficiarse. «Ni los colegios ni la legislación en España están preparados para que un niño de 12 años esté en la universidad», asegura Froilán.

El estigma añadido de ser mujer

El caso de las mujeres en este tema merece mención aparte. Tal y como explica la directora del gabinete de psicólogos especializados que ofrece orientación psicológica para niños, adolescentes y adultos superdotados El Mundo del Superdotado, «es más complicado porque los estereotipos sociales no se centran en la inteligencia de las mujeres, y cuando demuestran talento a veces no son bien recibidas por sus colegas masculinos, tanto en el colegio como en el ámbito laboral».

«Se suele tener más manía a las chicas que a los chicos, dicen que es una niña muy repelente, que se cree que lo sabe todo, que es muy activa, etc.», confiesa Adrián. También parece más difícil que los padres se preocupen por el desarrollo intelectual de sus hijas, ya que las niñas se integran mejor y a veces disimulan mucho mejor su superdotación, razón por la que la mayoría no se detectan. En la consulta de El Mundo del Superdotado reciben habitualmente un 75% de chicos frente a un 25% de chicas cuando, en realidad, la inteligencia se distribuye por igual entre ambos sexos.

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