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periodismo universitario en internet

Queríamos entrar y lo hemos conseguido

¿Qué habría sido del mundo de la música si a George Harrison le hubiesen impedido tocar en sus primeros conciertos por ser menor de edad? Posiblemente los Beatles no habrían sido lo que hoy conocemos. Precisamente, en abril de este año, los miembros del grupo Grushenka se encontraron con este problema. Tras terminar las pruebas de sonido en la sala Siroco, los integrantes de la banda catalana salieron a cenar en un local cercano. Al regresar a la sala de conciertos, a dos de sus componentes les fue negada la entrada por ser menores de edad, lo que impidió la actuación del grupo.

La causa se encontraba en el artículo 25 de la Ley de Espectáculos y Actividades Recreativas de la Comunidad de Madrid, que impide la entrada de los menores de edad a las salas de conciertos, aun acompañados de un adulto. Esta ley fue impulsada por Alberto Ruiz-Gallardón en 2002 y fue endurecida tras la muerte de Álvaro Ussía en Balcón de Rosales en 2008 y la tragedia del Madrid Arena, en la que murieron cinco chicas, una de ellas menor de edad. Esta prohibición pretendía impedir que los menores pudieran consumir el alcohol que se vende en estas salas. Algunos colectivos, como público, músicos o promotores , consideraban que se estaba limitando el acceso de los menores a la cultura con esta ley.

 

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Dos menores disfrutando del concierto de L.A en el festival madrileño DCODE. / Alicia Arroyo.

 

El cambio comenzó hace seis semanas en el festival de cultura joven FESTeen, celebrado en Matadero de Madrid. Algunos jóvenes menores de 21 años formaban parte de la organización y propusieron un debate sobre la entrada de los menores de edad a las salas de conciertos. Ya habían tanteado el terreno antes del festival, pero fue durante el debate cuando vieron todos los apoyos con que contaban y decidieron que era el momento para pedir un cambio en la ley. De ese debate surgió el movimiento ¡Queremos Entrar!. Su reivindicación era clara y sencilla: permitir el acceso de los menores de edad a las salas de conciertos. «Se justifica esa prohibición con la venta de alcohol, pero se vende también alcohol en el bar de enfrente y ahí sí se les permite entrar», declaraba Alex Tena, líder del movimiento, en una entrevista. Su grupo, Sterosaurio, también recibió en una ocasión la oferta de la sala Siroco para actuar. Sin embargo, por ser menores de edad no pudieron ver tocar al resto de bandas participantes en el concierto. «No me importaría ir con mis padres o ponerme una pulsera para que los camareros no me vendan alcohol como se hace en Cataluña con tal de entrar y ver a los grupos que me llenan» decía Celia, otra de las fundadoras del movimiento, al diario EL PAÍS.

 

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Queremos Entrar, Xoel López y el periodista Ángel Carmona durante una charla en el Espacio Fundación Telefónica el 17 de noviembre. / Alicia Arroyo.

Entendiendo que, para los menores, ”la cultura es un derecho necesario para su desarrollo”, ¡Queremos Entrar! se armó con un equipo de abogados y contactos políticos de todas las formaciones con el fin de redactar una propuesta convincente para redactar el artículo 25 de la Ley de Espectáculos de la Comunidad de Madrid. El movimiento presentó su propuesta a la Asamblea de Madrid en medio de una gran aceptación en redes sociales y por parte de algunos colectivos. El 7 de noviembre, tras haberse reunido con todos los partidos políticos, fueron escuchados por el pleno de la Asamblea. Cuatro días después, la presidenta Cristina Cifuentes anunciaba el inminente cambio en la Ley y el pasado 10 de diciembre fue aprobado en el pleno de la Asamblea. Con esta modificación, los menores de 16 años podrán entrar en las salas de conciertos acompañados de un adulto y los que tengan 16 o 17 años podrán entrar solos, aunque tendrán que identificarse para que no se les venda alcohol.

 

 

¿Qué es la LEPAR?

Queremos entrar, la plataforma destinada a lograr el acceso de menores de edad a salas de conciertos, nació con el objetivo de combatir la Ley 17/1997, de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, del 4 de julio. Dicha ley se encuentra vigente en la Comunidad de Madrid desde el 7 de julio de 1997, fecha en que fue publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) por la presidencia de la Comunidad de Madrid, con Alberto Ruiz-Gallardón a la cabeza, quien por ese entonces ostentaba el cargo de Presidente de la Comunidad.

En el artículo 25.1. de dicha ley, vigente desde el 28 de julio de 2002, referido a la protección del menor, se dice que: Queda prohibida la entrada y permanencia de menores de dieciséis años en bares especiales, así como en las salas de fiestas, de baile, discotecas y establecimientos similares con carácter general; y a los menores de dieciocho años, siempre que en ellas se venda o facilite el consumo de bebidas alcohólicas.

Así pues, de modo inequívoco, la ley desestima la entrada a menores de dieciséis años en salas de fiestas, discotecas y derivados. Los que tengan diecisiete, no obstante, SÍ podrían acceder, SIEMPRE y cuando en dichos lugares no se venda alcohol – difícil -. De este modo, la entrada y permanencia de estos menores en los citados lugares recreativos no se encuentra de ningún modo bajo su control; al contrario, se encuentran totalmente a expensas.

En el artículo 25.2. de dicha ley, se expone que: Está prohibida la entrada o participación de los menores de edad en los establecimientos, espectáculos y actividades enumerados en el artículo 31.1 de la Ley 6/1995, de 28 de marzo reguladora de las Garantías de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia.

La participación de menores en otros espectáculos como artistas o intervinientes se regirá por la legislación laboral. Remitiéndonos a la ley 6/1995, del 28 de marzo, predecesora de la citada ley, ya se decía en su punto 31.3., que La Administración de la Comunidad de Madrid velará, asimismo, por el cumplimiento de las prohibiciones y limitaciones a la venta de bebidas alcohólicas y de tabaco, establecidas en la legislación autonómica sobre drogodependencias.

El artículo 25.3. de la ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (ley 17/1997) se enlaza justo con lo mencionado anteriormente. Así, a los menores de dieciocho años que accedan a los establecimientos, espectáculos y actividades regulados en esta Ley no se les podrá vender, servir, regalar, ni permitir el consumo de bebidas alcohólicas. Igualmente queda prohibida la venta de tabaco a menores de dieciocho años.

 

El impulso de las redes

Las redes sociales siempre son uno de los mejores medios para conseguir fines, o por lo menos para conseguir su difusión. En el caso de Queremos Entrar, han sido una herramienta clave para darse a conocer. Promotores de conciertos, músicos y usuarios en general de Facebook y Twitter se han volcado durante estas semanas mostrando todo su apoyo a esta iniciativa mediante el hastag #queremosentrar y contando sus propias experiencias. A su vez desde la organización de Queremos Entrar crearon un grupo en Facebook para hacer una especie de muro de colaboración y debate ciudadano.

Aquí un ejemplo del apoyo de medios como El País o Verne, grupos musicales como Arizona Baby y políticos como Íñigo Errejón:

 

tweets

 ¿Y ahora qué?

Estos jóvenes emprendedores no se han quedado conformes con la aprobación de la ley que permite la entrada a los menores en los conciertos en Madrid. Quieren ir más allá y conseguir que esta ley sea aprobada a nivel nacional, en todas las Comunidades Autónomas que conforman la geografía de España y que hasta ahora mantienen el veto a los menores, como es el caso de Valencia, Andalucía, Asturias, etc. En su página web podemos encontrar su deseo expreso: «Lo natural ahora es que extendamos el movimiento a todo el país, luchando porque los menores sean parte activa de la música en directo, y puedan ir a cualquier concierto. Es su derecho a la libre elección cultural.»

De momento, empezarán por asistir a reuniones y actos repartidos en diferentes puntos de España como Andalucía, donde están manteniendo contacto con los dos partidos políticos ahora en el gobierno Podemos-PSOE. En esta comunidad no van solos, se suman al diálogo Granada en Off y CREADI, la asociación de salas de Andalucía. Otra Comunidad en la que están intentando aplicar este derecho de la libre elección cultural es Asturias, donde como ellos dicen «es uno de los casos más complejos: no encontramos ninguna prohibición específica y sin embargo la realidad es bastante restrictiva.» Con la firme intención de conseguir sus objetivos, en su página web los interesados pueden encontrar una sección dedicada a esta pesquisa, en la que se ha elaborado un mapa con la situación actual de cada una de las Comunidades Autónomas del país.

 

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