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Becarios sin beca

Los estudiantes han dicho basta. Se han plantado juntos bajo la campaña #gratisnotrabajo para poner fin a las prácticas no remuneradas y denunciar los abusos que cometen algunas empresas. La principal queja se debe a que los becarios están realizando funciones que no les corresponden por su puesto y que deberían de ser cubiertas por un empleado. Esta situación se ha visto agravada por la crisis, momento en el que las empresas han aprovechado para llevar a cabo políticas de reajuste de plantillas – los famosos ERE’s-. Los estudiantes han sido uno de los colectivos que más están sufriendo el aumento de la precariedad laboral. Por ello han decidido unirse bajo esta campaña para reivindicar sus derechos como trabajadores.

Más de 70.000 firmas para acabar con las prácticas a 0€

Campaña #gratisnotrabajo en el portal Change.com

Pero primero, para poder entender toda esta problemática, es necesario hacer una distinción entre las prácticas internas y externas. Las prácticas internas son las obligatorias en una carrera ya que sin ellas es imposible obtener la titulación. En cambio, las prácticas externas son voluntarias por lo que no es necesario realizarlas para tener el título. Son éstas últimas las prácticas por la que los jóvenes universitarios piden que se pague.

En estas circunstancias, el estudiante se ve en la situación de que, además de trabajar sin remuneración, tiene que poner dinero de su propio bolsillo para cumplir con las obligaciones que le exige la empresa tales como vestuario, transporte, dietas e incluso aportar su propio material para trabajar, como puede ser un ordenador.

Es una situación generalizada en todo tipo de carreras y titulaciones, especialmente en las que pertenecen a la rama de la Comunicación (Periodismo, Comunicación Audiovisual y Publicidad) tal y como reconoció la propia Universidad Complutense en un comunicado. Situación que se ha visto agravada con la crisis, en la que el número de becarios ha aumentado un 350% este año con respecto al 2013.

Motivo por el que Eduardo Robaina, estudiante de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, ha iniciado una lucha para acabar con las prácticas gratuitas.

Desde la plataforma #gratisnotrabajo visibilizan que “ es la propia universidad la que nos ofrece trabajo sin cobrar nada a cambio”. Siendo ésta la principal reivindicación de la campaña y que ya lleva el apoyo de más de 70.000 firmas.

Aunque la campaña se haya iniciado desde la carrera de Periodismo, no indica que el resto de universitarios no vivan esta misma situación. Es un problema de la comunidad educativa y también del entorno laboral, por lo que no solo se han volcado los estudiantes, sino también profesores, ex-alumnos, padres y el personal administrativo de la Universidad Complutense.

Rápidamente la universidad se puso en contacto con el representante del movimiento, Eduardo Medina, para buscar soluciones a esta situación de desamparo que viven sus propios estudiantes. La UCM se ha comprometido a organizarse con el resto de universidades de la Comunidad de Madrid para que de forma unánime se eliminen estas prácticas.

Tal ha sido el revuelo que la propia Asociación de la Prensa de Madrid (APM) se ha unido a la campaña y ha instado a la Federación y Asociación de Periodistas de España (FAPE) a que también lo hicieran. La respuesta de la FAPE ha sido clara y ha propuesto a los grupos parlamentarios prohibir las prácticas externas sin remuneración.

La realidad de los becarios es muy distinta de la que debería ser. Un becario o un estudiante en prácticas disfruta de una beca de estudios en una empresa o institución. Es un periodo durante el cual lleva sus conocimientos teóricos a la práctica en un entorno laboral. Las funciones que desempeñan deben estar bajo la supervisión de sus tutores en la empresa y en la universidad pero la realidad en muchos de estos casos es que este requisito no se cumple. Los becarios son utilizados como trabajadores sin sueldo; una manera de que la empresa tenga  cubierto el puesto sin tener que contratar a nadie. Incluso a veces las funciones que desempeñan superan, en ocasiones, sus conocimientos y sus obligaciones, dejando a un lado sus derechos como estudiantes.

Estudiantes universitarios, campaña #gratisnotrabajo, becas, prácticas

Viñeta en El País /  Forges

Según la mayoría de los estudiantes en prácticas que hemos entrevistado, las empresas exigen unos conocimientos y una experiencia previa. Mercedes Robles, alumna de periodismo de la Universidad Antonio de Nebrija, cuenta que antes de comenzar sus prácticas en Boomerang TV, le exigían un conocimiento de inglés avanzado y experiencia en el ámbito de la comunicación. Además, Mercedes explica que su experiencia no fue como ella esperaba: “Me he sentido frustrada al ver que pasaban las semanas y no aprendía nada, además de que no obtenía ningún beneficio económico”. El de Mercedes no es un caso aislado.

Carlos Jiménez, alumno de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos, afirma que vivió episodios muy desagradables durante sus prácticas en RTVE, una entidad pública que, según Carlos, debería dar ejemplo en cuanto al tratamiento de los becarios: “He tenido niveles de exigencia profesional sin haber pisado antes una redacción”. Por otra parte Carlos asegura que algunas de sus tareas estaban muy lejos del aprendizaje de la profesión: “He llegado a estar cargando libros durante dos días porque había que colocarlos en estanterías nuevas”. Además manifiesta su desilusión con esta profesión: “Durante muchísimo tiempo me negué a concederle credibilidad a algo que me habían dicho. Finalmente me consiguieron convencer. En esta profesión, sin padrino estás jodido”.

Los becarios asumen más responsabilidades de las que deben

Becario multitarea / Iran Daily

El máximo de horas estipuladas que se pueden desarrollar en los convenios de prácticas son cinco, pero conforme a los testimonios de los entrevistados, esta premisa no siempre se respeta. Paula Navarro, alumna de periodismo en CEU San Pablo, comenzó sus prácticas en un diario mallorquín en el que trabajaba más de lo que le correspondía según su contrato: “Cuando trabajas en la redacción de un periódico no tienes horarios. Sabía a la hora que entraba pero no cuándo salía. Todo dependía del ritmo de trabajo”. Los becarios tampoco deben trabajar en días festivos, en cambio Paula comenta que sí que lo hizo en varias ocasiones: “La excusa era que en la sección en la que yo estaba, siempre tenía que haber un becario de guardia y eso incluía los fines de semana”.

Una de las principales preocupaciones de los estudiantes que realizan este tipo de prácticas es la remuneración. Los becarios que trabajan por medio de un convenio entre universidad y empresa han pasado de 20.000 en 2013 a 70.000 en el año 2015, según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Dentro de estas cifras no se incluye a los becarios que no reciben remuneración y que no cotizan a la Seguridad Social. Este colectivo representa una parte importante de los estudiantes en prácticas. Dos de cada cinco de las personas entrevistadas afirman que no reciben ningún tipo de ayuda al estudio, mientras que los que sí la reciben, explican que sus becas no superan los 300 euros al mes.

Existe un sentimiento general de apoyo con la iniciativa #GratisNoTrabajo para acabar con las prácticas no remuneradas como solución al problema del empleo precario. Miguel Alvarado, estudiante de doble grado de Comunicación Audiovisual y Periodismo, se siente como “un trabajador de usar y tirar”. Miguel explica: “Las empresas han encontrado un importante filón en las universidades, que les nutren diariamente de mano de obra barata, por no decir gratuita”.

Otra de las respuestas de los estudiantes es que debería haber más compromiso desde las instituciones para solucionar el problema: “Las universidades son las únicas que pueden ayudar a los estudiantes a cobrar por lo que hacen y deberían ser quienes exijan a las empresas remuneración para los becarios”.

Estamos ante un descontento generalizado frente a una realidad que lleva muchos años preocupando a los estudiantes, pero que ahora ha tomado voz a través de esta iniciativa. Este colectivo reclama a las empresas que sigan una ética de respeto a sus empleados, tanto los fijos como los becarios, además de una regulación que tenga en cuenta sus derechos.

Nos gustaría dar las gracias a todos aquellos que pese a no dar su nombre “por miedo a represalias” no han dudado en contar su experiencia para que la podamos plasmar en este reportaje.

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2 Comments

  1. Pues claro que si! Nadie trabaja gratis…las empresas se columpian y se aprovechan! Y así nadie le pone las mismas ganas a lo que hace!

  2. Sin duda, el becario es el nuevo esclavo del sXXI. Mano de obra gratis para suplir vacaciones, hacer las tareas que nadie quiere hacer en la empresa y que no tienen nada que ver con tu formación,… Lo vergonzoso es que no exista una ley para proteger a los becarios. Gran artículo y gran trabajo!

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