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Eduquemos con responsabilidad

En España en el año 2013 se produjeron alrededor de 5.000 denuncias por violencia ejercida por jóvenes conflictivos hacia sus padres. La educación representa un factor clave para sentar las bases que eviten este tipo de comportamientos. Programas como “Hermano Mayor” hacen visibles los posibles casos que ocurren a nivel nacional y nos muestran que las drogas, en muchas ocasiones, suponen un aliciente para que ese comportamiento se produzca.

“En ese momento no era consciente del alcance de mis actos, ahora me arrepiento”. Son palabras de María (nombre ficticio), una joven de 21 años que hace cinco agredía de forma continuada a sus padres. Ella habitualmente consumía marihuana, alcohol y otras drogas, y todos los días salía de fiesta con sus amigos. Solo pensaba en divertirse y no aceptaba ningún tipo de responsabilidad.

La educación y la violencia en los jóvenes

Una joven fuma apoyada en la pared / Juan Moral

La situación familiar debido a la crisis no era la más solvente y ella, en lugar de intentar ayudar, generaba más problemas a sus padres. Hace apenas unos meses que su perspectiva de la realidad ha cambiado totalmente. Tras los constantes actos de violencia hacia sus padres, decidió independizarse, aunque no contaba con ningún medio para ello, y eso le hizo salir de su propia burbuja.

El caso de María es uno de los muchos que se repiten cada año en España. En los últimos años han aumentado los casos de jóvenes conflictivos que agreden a sus padres. ¿Otra más de las consecuencias de la crisis o un problema provocado por la educación que reciben los jóvenes? Según el psicólogo forense, Javier Urra, “la educación lo es todo”. Por ello, tanto la educación institucional como la fraternal son primordiales para evitar que se siga produciendo este tipo de violencia.

Según datos de la Fiscalía General del Estado (2014), la violencia doméstica hacia ascendientes y hermanos ha ido en aumento. Asimismo, el juez de menores, Emilio Calatayud, afirma que al mismo tiempo que han disminuido otro tipo de delitos, se han incrementado las denuncias relacionadas con la violencia contra los progenitores.

La educación, el factor clave

El ser humano es, por naturaleza, agresivo. Aunque mucha gente piensa que un niño recién nacido es como un lienzo en blanco, para Javier Urra esta afirmación no es correcta, puesto que su experiencia profesional le ha demostrado todo lo contrario. Como psicólogo clínico y experto en pedagogía –fue Defensor del Menor entre 1999 y 2001− Javier Urra habla de tres factores que toda persona tiene cuando nace: temperamento, carácter y personalidad.

Javier Urra, pedagogo y psicólogo forense

Javier Urra en una fotografía de archivo

Según él, la agresividad de un joven no viene marcada solo por su entorno y situación económica y familiar, sino que desde bebé se pueden desarrollar ideas que con el tiempo se conviertan en actitudes violentas. Esto no significa que un niño recién nacido ya sea “malo”, porque también tienen que darse una serie de circunstancias para que esas ideas preconcebidas se materialicen.

Pero, ¿son culpables los padres? En algunos casos sí. Como señala Urra: “Hay familias corruptas en todos los sentidos. Se violenta a los niños”. La manera de educar de los padres hacia sus hijos puede determinar su comportamiento en el futuro. Si de pequeños se les permite todo, cuando crezcan, su egoísmo les hará creer que son dueños de todo lo que les rodea. Para que esto no ocurra, el pedagogo afirma que el pilar fundamental para evitar estas conductas agresivas es la educación.

Los centros de menores ¿una solución educativa?

En muchos casos, el problema no se resuelve en casa, sino que se necesita ayuda profesional. Esta función es cubierta principalmente por los centros de menores, que ayudan a los jóvenes que son condenados por algún delito a reinsertarse en la sociedad.

Fernando Monterrubio, director del Centro de Menores “Renasco” –perteneciente a la Comunidad de Madrid− cuenta que el perfil de los jóvenes que llegan a su centro suelen ser adolescentes que entran con 16 y llegan hasta los 23 años, si el delito que han cometido es grave. Las infracciones más comunes son: el robo con violencia, delitos de lesiones y atentados contra la autoridad. Sin embargo, la violencia ascendente de hijos a padres y los problemas con las drogas se trata en centros privados.

En cuanto al funcionamiento de estos centros, el director explica que la media es de diez meses de privación de libertad, aunque en algunos casos puede llegar hasta dos años. Una vez que abandonan el centro pueden tener régimen de libertad vigilada en el que son seguidos por un profesional durante cuatro o cinco meses.

Según Monterrubio, para ayudar a reinsertar a estos jóvenes siguen dos direcciones: tratar el desarrollo de competencias y la adquisición de hábitos personales “para que sepan tomar sus propias decisiones”. Además, trabajan con procesos formativos y de inserción laboral, de forma que cuando recuperen su libertad conozcan otra alternativa al modo de vida que llevaban anteriormente.

“Decir no es la mejor educación”

Pedro García Aguado, que cuenta con una amplia experiencia ayudando a jóvenes conflictivos debido al programa “Hermano Mayor”, y que durante su juventud vivió una situación similar, da las claves de cuáles pueden ser las mejores soluciones a la hora de poner fin a estas actitudes conflictivas. Según él, la mejor manera de implantar normas es establecer unos límites y, si estos se sobrepasan, dejar claro qué consecuencias conllevarían.

Al igual que Javier Urra, Aguado destaca que educar con responsabilidad es la principal premisa para no llegar a esos extremos, y que el saber decir no desde niños es la mejor manera de educar.

Pero, ¿las drogas influyen en este tipo de comportamientos?

Por lo tanto, la educación debe ser la base para fomentar un futuro lejos de la violencia. Eduquemos con responsabilidad.

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4 Comments

  1. Me ha parecido muy interesante el punto de vista que le habéis dado al asunto de la violencia de hijos a padres. Es un tema muy delicado y lo habéis tratado con mucha sensibilidad. Enhorabuena chicos.

  2. Que interesante la entrevista a Pedro Garcia Aguado. Muy buen reportaje

  3. Coincido en que es un tema sensible y lo habéis tratado con mucha sensibilidad. La educación es lo esencial para no llegar a ningún tipo de extremos.

  4. Creo que es un tema muy actual del cual no se tiene mucho conocimiento porque los padres suelen ocultarlo. Muy buen reportaje chicos!!!

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