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periodismo universitario en internet

Generación millennial: el renacer de la fotografía y la moda

Los años transcurren a una velocidad pasmosa, y en este veloz recorrido de nuestra sociedad se han podido observar y caracterizar las distintas modas y estilos propios de cada generación. Pero, ¿en qué generación nos encontramos a día de hoy? Nos llaman la generación Y, también conocida como la Generación del Milenio o millennial, que engloba una amplia variedad de estilos. Tendencias y reminiscencias de épocas pasadas donde la moda deportiva ha vuelto a resurgir con gran fuerza renaciendo ante nuestros ojos de una manera implacable.

No existe una fecha precisa a la hora de establecer el comienzo de esta nueva generación, aunque muchos expertos en las nuevas tendencias sitúan los años 80 como la década de referencia de este nuevo estilo.

Una nueva generación de adolescentes inconformistas, exigentes y críticos, con amplios conocimientos digitales, que se han dado de frente con una crisis económica y moral, y que han visto truncadas muchas de sus expectativas. Una nueva manera de ver la vida a través de la moda y la fotografía. Una nueva forma de englobar todos los elementos actuales con algunas de las tendencias de las décadas pasadas para innovar en los diferentes campos artísticos.

La nueva tendencia sporty

Dentro de la moda millennial, el estilismo deportivo se ha alzado al pódium y se ha convertido en el punto de mira de la industria textil, así como en la tendencia que lleva reinando los últimos meses. Ni Karl Lagerfeld, el rey de la alta costura, lo pudo vaticinar cuando prometió que nunca diseñaría unas deportivas para Channel y acabó lanzando unas sneakers de alta costura. Acabó inmerso en este imaginario colectivo tan fuerte en el que el auge por la vida sana y el boom del running han propiciado que la ropa deportiva, que antes estaba reservada exclusivamente para el deporte, salga a la calle y se convierta en la estrella del streetstyle. Zara, Vetements o diseñadores del calibre de Miguel Becer ya la han incluido en sus diseños.

La generación millennial está bebiendo de referencias anteriores como los 90, año en el que movimientos como el grunge o de las bandas callejeras tuvieron su gran momento. Momento que, según Patricia Moreno, redactora jefe de moda de Vogue, están recuperando los jóvenes diseñadores que están marcando las pautas de la moda: «la gente que creció con esas influencias ahora mismo es la que está en los puestos de poder o de influencia en la moda. Así, volvemos a ver la vuelta de todo aquel imaginario en el que la moda deportiva tiene muchísimo que ver». Concepto que comparte, de igual manera, Flora González, responsable de moda y belleza en Non Stop People: «se está produciendo en el marco de Lego, que son los jóvenes diseñadores, un auge por la moda deportiva, por la mezcla. Tenemos a Miguel Becer que recicla prendas antiguas como chándals, dándoles una segunda oportunidad. Aúna el concepto sostenible con la prenda deportiva y la personalidad de cada uno».

La moda deportiva se ha convertido así en la reina del nuevo foco de diseño para todas las marcas que quieren resolver una demanda que ya está generada, sacando colecciones basadas en esta línea. Una línea que se despedaza por el camino en dos vertientes: la estrictamente deportiva y la inspirada en el deporte o la athleisure.

El impulsor fue Alexander Wang, el padre de la ropa deportiva, con el lanzamiento de su colección en clave sporty para H&M en el 2014, así como con posteriores colaboraciones con firmas como Adidas. Tras él, diseñadores de la talla de Ricardo Tissci con su colección de lujo para Nike, han llevado a este fenómeno a conquistar y revolucionar la industria.

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Desfile Alexander Wang-x-Adidas/ Tendencia.es

Seguidamente, hemos podido ver como infinidad de celebrities han empezado a colaborar con grandes marcas para lanzar colecciones de esta misma línea: Beyoncé para Topshop, Rihanna con “Ivy Park” para Puma, Stella Mccartney y Rita Ora para Adidas y Marc Jacobs para Vans, entre muchos otros. Se trata, de esta manera, de una herramienta de marketing en la que las marcas fichan a influencers, bloggers y celebrities para llegar a lo más alto, haciendo uso de su poder de influencia para promocionar sus productos a raíz de redes sociales, colecciones o campañas publicitarias. Una tendencia que atrapa a los millennials -aquellos nacidos entre mediados de los 80 y el 2000- y los convierte en el claro punto de mira de las marcas.

Inmerso en este gran boom de la moda deportiva, entra por la puerta grande la tendencia athleisure, que, siendo la combinación entre athletic (atlético) y leisure (ocio), se refiere a vestir ropa del gimnasio fuera de este mismo. Patricia Moreno la define como la integración total del deporte, con todo lo que conlleva tanto a nivel de estilo de vida como de ropa en la vida de ocio, en el tiempo libre de las personas. El athleisure es desestigmatizar el deporte de lo puramente técnico y profesional. Así, marcas de lujo no vinculadas hasta ahora al mundo del deporte como Dior, Armani o Channel, se han unido a ese nuevo estilo de vida que ha roto con las barreras que separaban la ropa deportiva con la ropa de calle. ¿Sus principales impulsoras? Las redes sociales, las cuentas fit de Instagram e influencers y modelos como Kendall Jenner o Bella Hadid, las reinas de esta estética.

Las sneakers pisan fuerte

El tacón ha muerto. Es una realidad que la calle lleva acogiendo hace unos años y hoy definitivamente los ha reemplazado por las deportivas, el más preciado tesoro. Ya veíamos en los años 60 como las estrellas Audrey Hepburn o Marilyn Monroe convertían las deportivas en una prenda que desprendía el más puro estilo. Durante los 80 y 90 alcanzaron la gran popularidad entre el entorno teenager americano; muchas de las series de televisión y películas enfocadas a un público adolescente nos estaban adelantando el boom de las sneakers, la «sneakermanía».

¿Quieres saber cómo comenzaron a entrar de lleno en el mundo de la moda? Flora González nos lo cuenta: «las zapatillas de deporte entraron en el mundo de la moda por error. Las editoras de moda japonesas, sobre todo en las semanas de la moda de París y Milán en los que los desfiles son en diferentes puntos de la ciudad, se veían obligadas a llevar zapatillas de deporte y cuando llegaban al desfile se ponían los tacones. El streetstyle lo que hacía era fotografiar la pasarela alternativa que se generaba fuera de los desfiles y se veían a ellas vestidas con zapatillas de deporte y vestidos de alta costura o de lujo. Esa concepción empezó a conquistar el mundo, porque todos vamos acelerados y necesitamos como esa comodidad; entonces yo creo que el elemento más significativo es la sneaker, que es el reflejo de la sociedad millennial, gente que no para».

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La nueva tendencia urbana/ Adriana Roslin

Y es que, esta nueva manera de entender la estética deportiva, ya tiene su reflejo en el común de los mortales con las deportivas como máximo exponente. Las marcas, por su parte, han lanzado infinidad de diseños y combinaciones para cada look pudiéndolo hacer más elegante o más informal, con la capacidad de acompañar cualquier prenda, desde la más obvia como puede ser un pantalón de chándal a la más inesperada: un vestido de McQueen. De esta forma el 2017 se ha convertido en el gran año de las deportivas, el gran año de las Nike Air Max, las Gazell, las Vans Oldschool o las Stan Smith.

En esta temporada, asimismo, las chaquetas bomber han sido una de las prendas estrella, junto a los pantalones chándal con bandas laterales, las gorras y las sudaderas, que se han reinterpretado hasta en clave de lujo. Todas las marcas han incluido su propuesta, aunque si realmente ha triunfado esta prenda ha sido gracias a la firma que ha transgredido las pautas clásicas de París, y esa ha sido Vetements: la gran aspiración sporty, desde que en 2015, Demna Gvsalia fuese nombrado director creativo de Balenciaga.

Según Gvsalia, el lujo es la sensación de exclusividad. Y eso es exactamente lo que ha llamado la atención en sus compradores, formar parte de ese colectivo exclusivo, formar parte de ese misterio: «Creo que han conseguido, y lo viví personalmente en París, construir una tribu urbana que no existía. La gente quiere vestir así, hacer grupo y pertenecer a un club social. El problema es que es carísimo y ese look te lo puedes hacer tú con una sudadera, comprándote una bomber que no sea la de Vetements pero que sea parecida y poniéndote unos zapatos de los 90, que es lo que están haciendo ellos. Pero bueno, están reivindicando que su moda es cara pero muy exclusiva y que sus tiradas y producciones son muy cortas», opina Miguel Becer, director creativo de la firma ManéMané.

El juego con las formas, las proporciones y la deconstrucción son algunas de las señas de identidad de la firma; los vestidos lenceros, sudaderas, maxifaldas a juego o botas de vinilo son solo algunas de sus prendas, que imitan la estética arraigada de la calle entre las corrientes de los años 90 y 2000, fruto de unas mentes creativas emergentes que rompen con los mecanismos de la moda actual e ironizan sobre los tejidos y la tradición de la pasarela.

Made in Spain por Miguel Becer

Encontrar lo diferente dentro de una tendencia; esa ha sido la motivación para el lanzamiento de las colecciones en clave sporty de Miguel Becer, mediante diseños que transgreden los parámetros de la normalidad.

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Miguel Becer en su estudio de diseño/ Miguel Becer

Miguel Becer, director creativo de ManéMané, ha conformado un estilo único, un lenguaje totalmente propio a raíz de la deconstrucción y la inclusión de la tendencia urbana en sus patronajes, a raíz de un formato que puede recordarnos a la estela que sigue Vetements, Balenciaga y Alexander Wang.

Lanza una colección en la que la idea fundamental, en palabras del propio Becer es «el ejercicio de una fiesta en la que un grupo de amigas quedan para salir y deciden como vestirse. Ellas cogen las prendas de un gran almacén y las utilizan del revés, del derecho…construyendo un colectivo donde todo es posible».

Introduce en ella detalles que rememoran la estética urbana, deportiva y callejera de los 90 como el grunge: «en los vaqueros hay como unas prendas que son una especie de calzoncillos boxer de hombre que van incorporados a la cinturilla del pantalón y un poco la estética hiphop. Hay pequeños detalles de estilismo, por ejemplo, este año hemos hecho el desarrollo de 5 zapatos diferentes y ninguno es así una bamba deportiva, pero a pesar de ser madera, lo parece».

Miguel deconstruye y desgarra prendas que simulan un todo caótico pero que, a su vez, se convierten en algo pensado y organizado: «hay looks que tienen hasta 9 prendas, entre accesorios y prendas. Está todo así como muy batiburrillo, como una coctelera; pero a la vez todo está pensado donde está puesto. Sería como una especie de feria de la moda».

Sus ideas provienen de lugares totalmente antagónicos pero que cohesiona de manera perfecta mediante una fusión entre el estilo grunge noventero y el folclore español: «siempre me ha gustado mucho lo tradicional y lo español, porque es algo que me pertenece mucho y es lo que siempre he vivido y entonces siempre me gusta tener algunas reminiscencias a eso. Hemos utilizado algunos bordados y algunos pañuelos, pero a la vez hay una construcción del look totalmente actual que no tiene nada que ver con ese mundo».

La colección va encaminada a la mujer ManéMané, una mujer fuerte, joven e independiente que se viste para sí misma. Por ello, las líneas de la colección se oponen a la desigualdad de género y apoyan el genderless, a raíz de la introducción de una serie de patronajes masculinos: «estoy yendo hacia una cosa que va más hacia proporción, volúmenes, más que de vestidos y cosas más propiamente dichas de mujer. Me he dado cuenta como de ese universo nuevo en el que el género está un poco superado y un poco difuso. También nos está absorbiendo a nosotros de una manera sin pretenderlo, pero que me gusta. Intento proponer un tipo de mujer, que más que actual incluso que hable del futuro».

Así es como el boom por el deporte y la vida sana ha propiciado que las marcas se vuelquen por tener su hueco sporty en el panorama de la moda actual. Trazos y reminiscencias de los 90, diseñadores como Becer o Vetements e influencers de calibre internacional, han posicionado la moda deportiva como la gran tendencia del 2017: aquella en la que los millennials siempre serán los claros protagonistas.

Fotografía en la década del Yo

En el año 2013, la revista Time dedicó una de sus portadas a la «Generación Yo, Yo, Yo». Se trataba de un reportaje que anunciaba una cultura basada en selfies y likes. Una generación que había convertido una patología como el narcisismo en su única norma cultural. «Han centrado su atención y sus energías en el sujeto más fascinante de la tierra: el Yo». Eso afirmaba casi cuatro décadas atrás el periodista estadounidense Tom Wolfe en su artículo titulado «La Década del Yo». En él, Wolfe hablaba del egocentrismo y del individualismo creciente de la sociedad norteamericana. Mientras que en la década de los cincuenta las familias mostraban fotos de su boda o de su graduación, hoy en día las familias viven rodeadas de fotografías de sí mismos.

Inevitablemente, la fotografía no ha podido vivir ajena a este tipo de cultura. En un momento en el que la imagen ha adquirido un valor predominante, la fotografía se ha vuelto imprescindible. Dentro de este contexto, son muchos los fotógrafos jóvenes españoles que han conseguido hacerse un hueco en el panorama artístico contemporáneo. Laia Abril, Samuel Aranda, Cristina de Middel, Paula Ospina, Ricardo Cases o Alejandro Marote, son algunos de ellos.

Hace unos meses, el centro Arts Santa Mònica acogió la exposición «Nuevos relatos fotográficos». Una muestra que recogía el trabajo de algunos de los fotógrafos contemporáneos más destacados. Así, la exposición ofrecía una panorámica de la evolución en la fotografía española de los últimos años así como los nuevos modos de expresión fotográfica del siglo XXI.

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Fotografía Adriana Roslin/ Adriana Roslin

140 imágenes de 16 fotógrafos nacidos en los años 70 y 80 del pasado siglo componen «Nuevos relatos fotográficos», un libro que pretende ofrecer una perspectiva sobre los la evolución de la expresión fotográfica contemporánea española y los nuevos modos de expresión fotográfica en el siglo XXI. Como señala Juan Bufill, comisario de la exposición: «En los quince primeros años del nuevo siglo se ha pasado del ensayo fotográfico y de la crónica o el reportaje fotoperiodístico singular, a la serie entendida ya como relato o grupo fotográfico en conjuntos donde el aspecto documental y realista se combina a veces con la ficción o con el empleo de yuxtaposiciones en clave poética, en ocasiones surrealista». En cuanto a la temática, las fotografías de esta nueva generación suponen una reflexión sobre la condición humana a comienzos del siglo XXI. De este modo, temas actuales como la soledad, los nuevos tipos de ocio, la vida nocturna, los roles de género o la corrupción son retratados por esta nueva generación de fotógrafos.

Como ya viene siendo habitual en los últimos tiempos, cada vez las mujeres comienzan a tener más peso en todas las disciplinas artísticas. La fotografía no ha sido una excepción: Adriana Roslin, Martina Matencio o Esther Martínez son algunas de las nuevas fotógrafas con más talento. Son jóvenes creativas e inteligentes, con un objetivo claro: poder dedicarse a la fotografía. A pesar de su inexperiencia, están consiguiendo hacerse un hueco en el panorama artístico actual. Son jóvenes y han conseguido abrir camino En definitiva, son una muestra del talento emergente de la generación millennial y lo tienen todo para llegar muy lejos.

One Comment

  1. Súper guay y muy bien escrito.

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