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El desempleo: la eterna condena del colectivo trans

¿Cómo sabemos el sexo de una persona? ¿Lo marca su apariencia externa o lo dicta sus sentimientos? La transexualidad ha salido del armario, el sueño de una vida normal sin rechazo y con respaldo familiar difumina ese drama de vivir en negativo, soñando con lo que te gustaría ser y rechazando lo que eres, pero ¿cómo es la vida del colectivo trans en el terreno laboral?

¿Imaginas vivir en un cuerpo equivocado? Hombres atrapados en cuerpos de mujer, mujeres atrapadas en cuerpo de hombres. No es un capricho; operaciones dolorosas, trámites burocráticos, soportar las miradas de extraños y luchar porque no haya discriminación laboral.

En el siguiente reportaje vamos a abordar un tema que se cierne en torno a la identidad de las personas y es cada vez un asunto que está más presente en la sociedad: La transexualidad y el empleo.

Las personas transexuales viven una incongruencia interna entre el sexo con el que nacieron y el sexo al que sienten pertenecer y con el que quieren vivir. Es un colectivo especialmente sensible a sufrir y/o padecer discriminación, pues siguen existiendo demasiados prejuicios sociolaborales a la hora de aceptar a estas personas.

Fabiana y Maribel

La decisión de mi vida

Hola,

Soy Maribel. No sé desde dónde estarás leyendo mis palabras pero solo te voy a pedir una cosa, acomódate, voy a contarte la historia de mi vida.

Quizás lo que te cuente se te olvide mañana, o quizás ni si quiera llegues al final de este texto. Querrás olvidar lo que te diga, no dar importancia a mis palabras y seguir con tu vida como si lo que me pasa, y lo que sigue pasando a millones de personas como a mí no pasará a tu alrededor.

Como te dije, soy Maribel, tengo 28 años y soy alicantina. Tomé “la decisión de mi vida” cuando tenía 11 años y, a día de hoy, lo sigo teniéndolo igual de difícil que hace diecisiete años.

Fue con 4 años cuando me di cuenta de que no quería ser hombre y con 16 cuando por fin pude ponerme en marcha para cumplir mi objetivo. Y, créeme que ha sido un largo camino.

El principio fue lo peor de todo, sin duda. Jamás llegué a entender que mis padres no me apoyaran, que mi madre me llevara a un psicólogo con 6 años para que me hiciera cambiar de idea y oírla llorar con mi padre porque creía que “su niño”. estaba loco. Parece increíble, ¿verdad?, pues esto solo fue el inicio, un inicio que no olvidaré jamás.

Empecé “con esta pequeña gilipollez”, como decía mi padre, y todo cuanto tenía a mí alrededor también cambió. Si mis propios padres se comportaban así conmigo, ¿qué podía esperar del resto? El colegio ya fue la gota que colmó el vaso, por si en casa no tenía bastante los niños en el colegio terminaron de rematarme. Al ser tan pequeños no lo entendían, y “solo” se reían de mí, era el niño rarito al que le gusta jugar con las chicas de su clase. Pero llegó la adolescencia, aumentaron las risas, los comentarios y llegaron los empujones y las bromas de mal gusto. He podido llegar a mi casa con moratones y mi madre decir que me los ganaba, incluso llegó a no poder ni mirarme a la cara.

No quería salir de mi cama, miento si digo que no pensé en acabar todo aquello y poner fin a las burlas en el colegio y al sufrimiento de mis padres. Busqué ayuda y la encontré, por fin encontré una vía de escape a toda esa mierda.

Fue con 14 años cuando mi tutora se dio cuenta de cómo estaba y fue la que me ayudó a salir adelante, me puso en contacto con asociaciones y financió el inicio de mi tratamiento. Gracias a ella soy Maribel y, aunque la sociedad me lo haya seguido poniendo difícil, soy por fin una persona fuerte.

¿A qué acierto si digo que una de las cosas que has pensado mientras me leías es de qué vivo? ¿Cómo un transexual encuentra trabajo? ¿De dónde saca el dinero? Tranquilo, responderé la primera respuesta que se te ha pasado por la cabeza, no, no me prostituyo, aquí tienes mi experiencia:

Y para todos los que aún están sufriendo aquí teneís mi pequeño empujón: Serán muchas las miradas que recibas cada día, los comentarios que te hagan dudar de si estás haciendo lo correcto y las risas las que te hagan acabar en tu cama hecha una autentica mierda.  Pero adelante, no mires atrás y toma la decisión, la decisión de ser feliz y no te preocupes en demostrar nada a nadie, solo en ser tú mismo.

Un colectivo condenado

La realidad laboral a lo que se enfrenta este colectivo es alarmante, el 70% de los transexuales han sido excluídos del mercado laboral debido a su identidad de género, según datos del estudio de la asociación COGAM.

Lynn Conway在施乐PARC(1977)/ eldiario.es工作

Lynn Conway trabajando en Xerox PARC (1977) / eldiario.es

La dificultad de este proceso personal conlleva junto con el rechazo que sufren en muchas ocasiones al abandono de los estudios, lo que dificulta aún más su entrada en el mundo laboral o a puestos cualificados.

El autoempleo se convierte entonces en una salida laboral que les permite no tener que dar explicaciones ,sobre todo en el proceso de transición.

Respecto al sexo, existe una notable diferencia entre la incorporación laboral del hombre transexual y la mujer transexual. Mientras que en el caso de la mujer trans suele presentarse más complejo ya que suelen aparecer situaciones de inseguridad por su aspecto. El hombre trans sin embargo suele pasar más desapercibido a nivel fisico teniendo mas facil su inserción el terreno laboral.

¿Qué hacen las empresas al respecto?

En la actualidad, la mayoria de las empresas al hablar de diversidad o igualdad de oportunidades no tienen muy en cuenta a este colectivo y la expresión de género cobra especial relevancia, perduran imagenes esteriotipadas de personas trans en cuanto a estetica o vestimenta que se presenta como un posible freno a la hora de contratar en algunos sectores.

Las empresas no suelen llevar a cabo planes ni de desarrollo de igualdad ni de oportunidades. Durante muchos años en España las personas transexuales y transgénero han sido duramente castigadas y maltratadas únicamente por su identidad de género, la búsqueda de su felicidad ha sido su maldición. Hasta no hace mucho, este colectivo era golpeado, detenido y posteriormente encarcelado, se pretendía erradicar el vicio que generaban.

Una persona trans está buscando su derecho a trabajar. /laizquierdadiario.mx

Una persona trans está buscando su derecho a trabajar. /laizquierdadiario.mx

Afortunadamente en el año 2007 todo cambió, con la llegada de la Ley reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, el colectivo LGTBI avanzaba en su lucha y conseguía que las personas transexuales obtuvieran la documentación oficial que les identificaba, eso sí, habiendo vivido como mínimo dos años de acuerdo con su nuevo sexo y siendo valorados y posteriormente aceptados por un médico especialista. Un pequeño pero gran paso que ayudaría a que la reinserción laboral de este tipo de personas fuera más fácil.

Pero no todo ha sido como se esperaba, al mismo tiempo que se aprobaba la Ley anteriormente citada, se gestaba una crisis económica mundial que explotaría un año más tarde. En ese contexto de desigualdad económica, los derechos laborales comenzaron a estar de nuevo por los suelos, las empresas potentes hicieron su particular criba y despidieron a muchos empleados. Este colectivo observó cómo había avanzado un paso y retrocedido dos. La poca oferta laboral que había provocó que las empresas optaran por dejar de lado a las personas transexuales y contratar a mujeres u hombres biológicos.

Países como Australia, Bulgaria, Canadá, República de Corea, Ecuador, Fiji o Nueva Zelandia tienen leyes específicamente a la no discriminación de personas por su orientación sexual o identidad de género.

En España, todavía no, es por ello que hasta un alarmante 85% de personas transexuales o transgénero se encuentre en paro.

En consecuencia de ese dato es que muchas personas transexuales se vean obligadas a recurrir al mundo del espectáculo y en el peor de los casos, a la prostitución. Hace muy poco tiempo que comenzamos a ver a personas transexuales en trabajos comunes.

Sin embargo, afortunadamente no todas las empresas tienen la misma visión de este colectivo. Para Alberto García, responsable de RRHH de Longchamp, que opera en el sector retail, no supondría ningún problema tener en su plantilla a personas transexuales, ya que afirma que lo único que importa es que la persona tenga actitud y ganas de trabajar. Sin embargo, nos cuenta que si la mujer u hombre transexual tiene unos rasgos peculiares sí influiría a la hora de escoger el centro donde trabajaría, porque confiesa, la imagen importa y hay clientes de una determinada zona que son más tolerantes que otros.

¿En qué punto nos hemos quedado?

Pese a haber avanzado a pasos agigantados en los últimos años, el colectivo LGTBI sigue siendo uno de los más vulnerables de nuestra sociedad. Y en concreto las personas transexuales o transgénero. Diariamente encontramos noticias en los medios de comunicación que vienen marcadas por la palabra transfobia.

Pese a que la aceptación social en el ámbito cotidiano esté en gran parte aceptada, no lo está en el ámbito laboral. Las personas trans cargan con el lastre de su identidad de género, su felicidad ha llevado a que tengan que ser objeto de burla, observadas más de la cuenta e incluso insultadas.

La sociedad no acepta que una persona transexual con rasgos anteriores a su antiguo sexo te sirva un café o imparta una charla.

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