La segunda mano conquista a los consumidores

Logo de Vinted y de Wallapop
-
Wallapop y Vinted han transformado la compraventa de segunda mano en una práctica habitual entre los consumidores, impulsada por la búsqueda de prendas únicas, el ahorro económico y una mayor conciencia sobre la sostenibilidad.
-
A pesar del crecimiento de estas plataformas, la falta de garantías, la desconfianza por el estado de los productos y la higiene siguen siendo una barrera para muchos compradores. El futuro del sector dependerá de la transparencia de las operaciones y la mejora de la seguridad.
Vinted y Wallapop han transformado la compraventa de productos usados en una práctica cotidiana. El ahorro es el principal incentivo, pero la comodidad, la preocupación por el consumo y la búsqueda de prendas únicas también implican un fenómeno que no está exento de contradicciones. Antes de comprar una camisa nueva, hay quien prefiere comprobar si alguien la vende por menos en Vinted. Antes de tirar un mueble, otros deciden fotografiarlo y subirlo a Wallapop. Lo que antes podía acabar olvidado en un trastero o en el armario ahora tiene una segunda oportunidad y, a menudo, un nuevo precio.
Esto se repite en miles de teléfonos móviles. Una persona publica un anuncio, otro encuentra lo que estaban buscando y ambos cierran una operación sin necesidad de conocerse. Libros, muebles, dispositivos electrónicos, ropa y hasta coches que cambian de propietario a través de plataformas que han acercado la compraventa entre particulares a la rutina de los consumidores.
Una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicada en febrero de 2026 y realizada a 1.331 personas de entre 18 y 64 años, indica que el 75% había comprado al menos un producto de segunda mano durante los doce meses anteriores. El gasto medio declarado fue de 167 euros y el ahorro estimado respecto al precio anunciado alcanzó el 21%. Además, el 69% de las compras se realizaron a particulares contactados mediante páginas webs o plataformas especializadas como Wallapop y Vinted. (OCU, febrero de 2026).
Las cifras muestran un mercado que ha dejado de ser minoritario para una gran parte de la población. Aunque detrás de estos porcentajes hay decisiones cotidianas: una familia que intenta desprenderse de objetos que ya no utiliza, una persona que encuentra un producto que lleva meses buscando o alguien que busca una prenda de marca a menor precio.
De la necesidad a la oportunidad
El ahorro es uno de los mayores motores de la segunda mano. El precio condiciona las decisiones de compra, así que encontrar un producto usado por menos dinero permite acceder a determinados artículos y marcas sin pagar su importe original.
De acuerdo con el informe de MPB sobre el mercado de segunda mano en España, difundido en diciembre de 2025, la razón principal para adquirir productos usados era el ahorro: el 57% de los encuestados indicaba eso. El precio es otro elemento relevante, según lo indica el 65% de los encuestados por el estudio del Observatorio Cetelem de 2025 sobre sostenibilidad y consumo. A pesar de que los datos son de encuestas distintas, las dos coinciden en ubicar la economía como el eje central de la práctica.(Observatorio Cetelem ).
Sin embargo, el buscar un precio más bajo no significa necesariamente conformarse con cualquier producto. Por ejemplo, en Vinted, el interés por la segunda mano también está relacionado con la posibilidad de encontrar artículos descatalogados, marcas determinadas o ropa vintage. El informe Vin-sights de la plataforma, cuyos resultados fueron recogidos por Tribuna Madrid en 2024, destacaba el interés por marcas como Gucci, Loewe o Burberry entre las marcas más buscadas en España.
El calzado y la ropa ocupan un lugar importante en estas operaciones. Según la encuesta de la OCU, el 48% de los participantes había buscado accesorios, ropa y calzado de segunda mano. La música, los libros y las películas también tenían un peso importante, seguido de los artículos de decoración y los muebles.
La tecnología ha facilitado este cambio, ya no hace falta ir a numerosas tiendas o recorrer mercadillos para comprar. Con una búsqueda desde el móvil, el consumidor puede acceder a distintos anuncios, mirar las valoraciones, negociar el precio y organizar la entrega. La posibilidad de realizar todo el proceso desde casa ha reducido las barreras de acceso y ha acercado la segunda manos a personas que quizá antes no planteaban comprar productos usados.
Ingresos en las plataformas
En los últimos años las plataformas de compra y venta de artículos de segunda mano han ido ganando un evidente protagonismo. Destaca especialmente el caso de Vinted, que reportó que sus ingresos alcanzaron los 1.100 millones de euros en 2025, suponiendo un incremento del 38 % en comparación con el ejercicio anterior. Por su parte, Wallapop cerró el 2025 con una facturación de 116 millones.
Estos beneficios se deben principalmente a la elevada frecuencia de uso de sus usuarios. Según un estudio realizado por el Observatorio Cetelem el 23 % de los encuestados afirmaba vender productos de segunda mano al menos una vez al mes, y un 38 % hacerlo alguna vez a lo largo del año. En el 75% de los casos estas aplicaciones son la elección más sencilla para hacer de intermediarias a la hora de deshacerse de objetos ya no deseados, dejando atrás opciones más tradicionales como los rastros o tiendas físicas.
Motivaciones de consumo
En estas aplicaciones las categorías protagónicas son la ropa y los libros. En un mundo dominado por el hiperconsumismo, muchos usuarios acuden a plataformas como Vinted o Wallapop motivados por distintos factores.
En primer lugar se encuentra el factor económico. En el caso de los jóvenes, personas con ingresos menores y presupuestos más ajustados, este margen de ahorro es una opción muy llamativa. Un estudio encargado por Vinted a Atomik Research reveló que en periodos festivos como la Navidad un 58% de los españoles baraja la posibilidad de acudir a la segunda mano, porcentaje que aumenta al 73% entre la Generación Z.
La categoría líder es sin lugar a dudas la textil, suponiendo un 48% de la demanda y sobrepasando motivaciones meramente económicas para entrar en el campo de la identidad. Este fenómeno surge en respuesta al fast fashion, que consiste en la producción masiva de prendas, abaratando los costes pero sacrificando la calidad. Las colecciones han dejado de ser estacionales, y ahora cada 15 días las piezas van rotando en los estantes de las tiendas. Se consumen más prendas, pero duran mucho menos tiempo en los armarios debido tanto a su baja calidad como a la necesidad de los consumidores de adaptarse a las tendencias del momento.
En sus inicios el mercado de segunda mano fue extremadamente estigmatizado, asociándose como algo reservado para las personas de bajos recursos como última posibilidad a la hora de poder adquirir ropa. Este fenómeno decayó precisamente gracias a la producción en masa, que ofrecía precios más competitivos y accesibles. A partir del año 2000, coincidiendo con los años en los que se crió la generación de jóvenes actual, el público principal de estas aplicaciones, comenzó a surgir una mayor conciencia medioambiental y social respecto a ámbitos como el trabajo infantil.
Estas plataformas se han convertido en escaparate de prendas vintage, colecciones descatalogadas o prendas de marcas lujosas a precios asequibles. En este ámbito las redes sociales tienen un gran peso, adquiriendo fuerza narrativas y estéticas de décadas pasadas como el y2k. Según el informe Vin-sights, Vinted es utilizado de forma sistemática para rastrear artículos de lujo y correspondientes a estéticas de décadas pasadas. (Tribuna Madrid)

Y2k (foto de google)
Este fenómeno también se refleja en la búsqueda de prendas específicas para eventos culturales o estacionales concretos. Por ejemplo en Vinted las búsquedas del término “trajes de flamenca” experimentan un incremento promedio del 400 % durante los meses de febrero, marzo y abril.
Cerca del 20% de los encuestados citan motivaciones de compromiso medioambiental como su motor principal para utilizar estas plataformas, abogando por la sostenibilidad y la resistencia a las consecuencias del híper consumo. Efectivamente, según el informe de impacto de Vinted el 40% de las transacciones realizadas en su plataforma evitó directamente la compra de un artículo nuevo. En base a estos datos, en un ejercicio anual las transacciones entre los miembros evitaron la emisión de 679 kilotoneladas de CO2e.
Además de la compra de objetos de segunda mano, un 36 % de los usuarios de Vinted afirma cuidar mejor su ropa para poder venderla en un futuro dentro de la plataforma, convirtiéndolo en un ciclo dinámico.
La desconfianza
Una de las principales barreras para los usuarios en el mercado de segunda mano es la desconfianza. Aunque cada vez haya más usuarios utilizando estas aplicaciones por el ahorro económico o por dar una segunda vida a sus propias prendas, no significa que todos confíen en él. Hay muchas dudas relacionadas con el estado de los productos, la higiene, la autenticidad de las marcas y las garantías de la operación. Por lo que la confianza sigue siendo uno de los mayores retos del sector.
Según el estudio realizado por Kantar a petición de la Confederación ModaEspaña, cuyos resultados publicó Europa Press el 13 de febrero del 2024, afirman que el 52% de los consumidores españoles dicen que no les gusta comprar prendas de segunda mano. Por otro lado, el 49,8% nunca han ofrecido su ropa en distintas plataformas como Vinted o Wallapop. Todos estos datos nos muestran que la desconfianza no solo se limita a la compra, sino que también afecta a la disposición de los consumidores a participar en el mercado como vendedores. (Europa Press)
Entre los distintos motivos que explican este rechazo destaca; el reparo a utilizar ropa que ha pertenecido a otra persona. El 47% de los consumidores sostiene esta idea que tiene la base: en la percepción de higiene en la ropa de segunda mano y con los comportamientos habituales del consumidor. También, el 24,2% tienen preocupación por el estado de las prendas. Consideran que pueden tener rotos, desgaste, estar deteriorados o presentar desperfectos que con una simple foto no se aprecian. Por otra parte, el 17,3% expresa una gran desconfianza en tiendas o páginas de segunda mano. En el mismo estudio se señala que el 9,5% tiene desconfianza sobre la originalidad de las prendas, sobre todo cuando se buscan artículos de marcas conocidas, por la posibilidad de que sean falsificaciones.
Estos datos muestran claras evidencias de que no todo depende del precio, sino también de la percepción de los consumidores sobre la calidad o las condiciones del producto. Aunque esta preocupación no demuestra que las falsificaciones sean frecuentes, pero sí pone de manifiesto que pueda influir en la compra.
La confianza es menor cuando la operación se realiza únicamente por Internet porque los compradores no pueden examinar el producto antes de pagarlo. Mucha gente desconfía de estas páginas porque piensan que, con una simple foto y con una breve descripción, no pueden ver todos los desperfectos y piensan que muchos vendedores mienten en sus productos. En este contexto, un estudio publicado por Europa Press el 21 de julio del 2025 identificó las principales preocupaciones. El 40% señalan que no saben en qué condiciones se encuentran los productos y el 39% menciona la falta de garantía.
Por otro lado, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publicó una encuesta el 19 de febrero de 2026, señala que el 75% de la muestra había comprado un producto de segunda mano en los últimos doce meses y sólo el 5% afirmó haber tenido problemas en la compraventa o en el propio producto. El problema más habitual que mencionan los encuestados es recibir el artículo en malas condiciones. Este último dato permite ver que aunque existen temores relacionados con la calidad y la seguridad, la gran mayoría sigue utilizando estas aplicaciones como práctica habitual.
La OCU considera que se debería reforzar la claridad de las descripciones y mejorar los mecanismos para poder reclamar desperfectos en las distintas plataformas. El 78% de los usuarios afirman que poder probarse los artículos antes de completar la compra sería muy favorable para conseguir más clientes, porque podrían comprobar si el producto corresponde con el anunciado. Con ello, bajaría la desconfianza de los usuarios y la satisfacción final del comprador.
Reto actual
El objetivo principal de las plataformas de compraventa de segunda mano, como Vinted, no consiste únicamente en atraer nuevos usuarios por los precios competitivos, sino también en favorecer operaciones transparentes, descripciones precisas y mecanismos eficaces para resolver posibles problemas. La confianza es decisiva a la hora de comprar ropa usada y si conseguían que no se perciba como una alternativa arriesgada, es posible que se consolide como una opción habitual de consumo.
Las plataformas como Vinted o Wallapop han transformado la forma de consumir y han puesto el foco en que la compraventa de segunda mano es una alternativa común. El ahorro económico y el medio ambiente continúa siendo su principal cualidad, destacando entre los jóvenes. Su crecimiento muestra nuevas formas de consumo, donde reutilizar productos adquiere protagonismo pero aún persisten dudas sobre el estado y la falta de garantías. Por ello, el futuro de la segunda mano dependerá de conseguir que la percepción global mejore y no se sienta como una opción arriesgada sino un alternativa fiable que permita ahorrar y aprovechar recursos.
