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periodismo universitario en internet

El auge del boxeo en España

 

Boxeo, Auge, España

El crecimiento del boxeo en España se ha vuelto notable / Luis Manuel Delgado

  • En 2024, el Consejo Superior de Deportes registró 15.315 licencias y 719 clubes de boxeo activos en España

  • La figura de referentes nacionales como Ilia Topuria ha favorecido el crecimiento de este deporte

El auge del boxeo en España ha dejado de ser un fenómeno residual para convertirse en una tendencia social y deportiva con impacto nacional. Cada vez hay más licencias federativas de boxeo, se han multiplicado los clubes, los gimnasios y las veladas y han crecido los números de audiencia. A todo esto se suma una demanda renovada por parte de públicos jóvenes, así como un interés mediático que no se observaba con la misma intensidad en décadas anteriores.

Los registros oficiales del Consejo Superior de Deportes (CSD) apuntan a variaciones significativas en el número de licencias y clubes federados en los últimos años. Esos indicadores permiten afirmar que el aumento de practicantes responde a una tendencia consolidada más que a una moda pasajera.

Según el CSD, en 2017 se contabilizaron 10.108 licencias federativas y 494 clubes; en 2022, la cifra de licencias bajó a 7.997, pero en 2023 se produjo un notable repunte hasta alcanzar las 16.282 licencias y los 708 clubes, y en 2024 se registraron 15.315 licencias y 719 clubes.

Para explicar ese fenómeno conviene atender a varios factores: La presencia de referentes mediáticos a nivel nacional, la profesionalización de los entrenadores, la aparición de modelos comerciales orientados al fitness y el auge de plataformas de streaming que amplifican audiencias y crean productos de entretenimiento alrededor de las peleas.

Variación XXI ha podido contactar con Silvio Olteanu, ex boxeador rumano afincado en España desde 2004, dos veces campeón de la Unión Europea de Boxeo y con cuatro campeonatos del mundo disputados, uno en Japón, dos veces en México y uno en Ucrania. En la actualidad, trabaja como formador y entrenador en una escuela de boxeo y conoce de primera mano el día a día de los boxeadores y de la industria del boxeo en España.

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Silvio Olteanu ejerciendo de entrenador durante un combate reciente / Luis Manuel Delgado

El fenomeno Topuria

La figura de referentes nacionales también ha servido para captar audiencia. La proyección de atletas españoles en escenarios globales incrementa la aspiración entre los jóvenes, facilita la aparición de patrocinadores y abre canales de internacionalización para promotores y deportistas.

«Los deportes de contacto siempre han gustado, pero es verdad que cada vez hay más youtubers y más gente con influencia que han visto que este espectáculo es beneficioso económicamente y que quieren lucrarse de este deporte», indica Olteanu, sin embargo, el crecimiento no obedece a una sola causa: «Es un cúmulo de cosas, no es solamente por los influencers».

El caso de Ilia Topuria —campeón del mundo de la UFC y referente para muchos jóvenes—, que, aunque no es boxeador, representa a España en la élite de las artes marciales mixtas (MMA), ilustra esa dinámica: Su repercusión internacional ha contribuido a generar un interés ampliado por las disciplinas de combate, efecto que beneficia en gran medida al boxeo.

«El fenómeno Ilia Topuria ha ayudado porque cada vez hay más gente interesada en este deporte, también hay muchos más practicantes de MMA en los gimnasios, antes no había, siempre que hay un español que sale en las noticias por haber ganado un título importante, ayuda a dar visibilidad a su deporte», explica Olteanu.

Además del fenomeno Topuria —que es el caso más mediático— cada vez hay más campeones españoles en el ámbito europeo del boxeo, otro hecho relevante para profesionalizar este deporte. «Hace 20 años, cuando un español llegaba a ser aspirante al título de la Unión Europea o a disputar un campeonato de la Unión Europea era un gran logro. Hoy en día, cada vez hay más españoles que, no solamente lo disputan, sino que también lo ganan», añade Olteanu.

Boxeo, Estilo, Vida.

Para algunas personas el boxeo se convierte en un estilo de vida / Luis Manuel Delgado

 

La profesionalización

El salto cualitativo del boxeo español no se limita a la visibilidad. La profesionalización de entrenadores y gimnasios ha mejorado la calidad del trabajo en la base: más cursos, más concentraciones autonómicas y más competiciones juveniles permiten un calendario competitivo que prepara a los jóvenes talentos.

«El nivel boxístico en España ha subido mucho, cuantos más campeones hay más crece la disciplina, esto se nota también en los practicantes, cada vez en las federaciones autónomicas hay más aficionados que están practicando boxeo y que están federados, en los gimnasios hay cada vez más gente que lo practica», comenta Olteanu.

La experiencia de los entrenadores también es clave en este auge: «Cada vez hay más entrenadores, más formados y más jóvenes, como en mi caso, ex boxeadores que han llegado a disputar títulos, que tienen una buena carrera como boxeador y tienen una buena formación, si hay más entrenadores capacitados, el nivel boxístico sube», añade Olteanu.

En el terreno amateur, el salto competitivo se confirma con éxitos recientes en torneos europeos. España figura con representantes destacados en el circuito EUBC y mantiene la presencia de campeones en categorías élite, lo que reafirma la mejora técnica en la formación de base y la eficacia de los programas de tecnificación autonómicos. La proyección internacional de estos jóvenes impulsa becas, convocatorias y concentraciones que mejoran la experiencia competitiva.

 

El negocio detrás del boxeo

Hay varias promotoras que se encargan de organizar veladas de boxeo en España. Saga Heredia (Andalucía) ha logrado veladas que superaron los 7.000 espectadores; Boxea, liderada por Pablo Martínez —ex boxeador— y vinculada a PM Producciones, organiza eventos regularmente en Madrid; BCN Boxing Nights, impulsada por Sandor Martín —uno de los mejores boxeadores españoles en la actualidad, actual campeón de Europa de peso superligero y candidato al título mundial del Consejo Mundial de Boxeo—, concentra su actividad en Barcelona; y Gold Boxing, de Kerman Lejarraga—excampeón de Europa—, irrumpió en 2023 con una gran velada en el Palacio de los Deportes de Madrid.

Además, decenas de promotores locales compiten por peleadores y por fechas en un mercado fragmentado y dominado por la necesidad de generar espectáculo. El montaje de una velada exige más que ambición: La licencia federativa (RFE Boxeo), el seguro de responsabilidad civil, ambulancia y personal médico, jueces oficiales y control antidopaje son algunos de los requisitos ineludibles para organizar cualquier velada.

Los costes fijos —alquiler del recinto, montaje del cuadrilátero, producción, personal…— presionan la viabilidad financiera, de modo que la rentabilidad depende de llenar gradas y cerrar patrocinios. Sin contratos televisivos estables la financiación recae en la taquilla, los patrocinios locales y los acuerdos puntuales con plataformas digitales.

Las métricas digitales de figuras mediáticas explican parte del efecto llamada. Un análisis de impacto social hecho por Comscore atribuye a ciertos resultados internacionales cifras de interacción masiva en redes: campañas y vídeos relacionados con éxitos deportivos acumularon cientos de millones de impresiones y visualizaciones en ventanas concretas tras grandes veladas, dato que sirve como referencia para patrocinadores a la hora de valorar inversiones en deportistas y promotores. Estos indicadores ayudan a negociar contratos y atraer marcas fuera del ecosistema tradicional.

Fitboxing

La oferta de ocio deportivo también ha variado: el fitboxing y las clases sin contacto han democratizado el acceso al boxeo como práctica de bienestar. Este fenómeno ha ampliado la base de quienes se inician, muchos de los cuales acaban decantándose por la competición.

Brooklyn Fitboxing, cadena líder en España, alcanzó los 200 gimnasios en el país en 2025, con una base de más de 70.000 usuarios activos. Esta fórmula de ejercicio ha popularizado el boxeo entre públicos locales. Por otro lado, las grandes cadenas de gimnasios incorporan clases de boxeo. Por ejemplo, VivaGym lanzó ‘The Boxer Club’ en varios centros. Abrió 7 nuevas sedes de The Boxer Club (Madrid, Zaragoza), incluso con programas para niños (Boxer Club Kids).

Cadenas de este tipo han abierto múltiples sedes en las principales ciudades, integrando servicios digitales de reserva y seguimiento que posibilitan la medición de asistencia y la fidelización de usuarios. Ese negocio ha atraído inversión y atención empresarial.

El impacto práctico es evidente en los clubes: aumento de altas, mayores ratios de retención en cursos y formación de escuelas municipales que incorporan módulos de boxeo en su oferta. Esa expansión tiene una correlación en la mejora de la cantera. «Cada vez hay más base, cada vez hay más jóvenes que se apuntan antes, la cantera en el boxeo cada vez es mayor», añade Olteanu.

 

Boxeo femenino

El crecimiento de la participación femenina constituye una transformación estructural. El número de licencias femeninas ha aumentado de manera sostenida, lo que prueba que el boxeo ha dejado de ser un terreno exclusivamente masculino y se ha abierto a nuevas motivaciones.

En 2017 había 2.059 mujeres con licencia de boxeo federado en 2022 apenas 1.293 pero en 2023 las federadas aumentaron a 3.029, más del doble que el año anterior. Esto significa que las licencias femeninas prácticamente se duplicaron desde 2017 (2.059) hasta 2023 (3.029). En 2024 hubo 2.742 licencias femeninas. La apertura al público femenino ha exigido adaptaciones: protocolos de igualdad, desarrollo de categorías específicas y campañas de captación orientadas a niñas y adolescentes. Esos cambios responden a una demanda real y creciente.

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Ibai Llanos reunió en La Cartuja (Sevilla) a 80.000 personas en la Velada del Año V / Raquel Alvarado

El streaming y los influencers

La visibilidad del boxeo ha encontrado en las plataformas de streaming un aliado crucial. Eventos organizados por creadores de contenido han demostrado que es posible alcanzar audiencias masivas y convertir algunos combates en productos de entretenimiento con gran repercusión.

La denominada ‘Velada del Año‘, organizada por Ibai Llanos ejemplifica la capacidad de estos formatos para concentrar espectadores y provocar conversación en redes.  La quinta edición del evento celebrada este año marcó un hito mundial: Alcanzó un pico simultáneo de 10.886.384 espectadores en Twitch. Esta cifra pulverizó el récord anterior (6.741.553 en 2024) y eclipsa holgadamente las audiencias de los años anteriores (3,442,725 en 2022 y 3,356,464 en 2023). Además de las personas conectadas en línea, asistieron presencialmente más de 80.000 personas al Estadio La Cartuja de Sevilla

El fenómeno de las veladas ha reconfigurado la relación entre deporte y espectáculo: Combates con formato ágil, con personajes conocidos entre el público joven, promoción viral y un marketing directo hacia estos públicos han generado modelos de negocio alternativos que complementan las transmisiones tradicionales. La irrupción del streaming y las audiencias digitales también se ha traducido en entrada de patrocinadores no convencionales: Marcas de consumo, tecnología y fitness encuentran en las veladas plataformas para impactar segmentos demográficos difíciles de alcanzar por otros canales.

La falta de apoyo de las televisiones

Pese a todo, sigue habiendo aspectos a mejorar. La televisión generalista no ha desarrollado una programación estable que incorpore el boxeo nacional con regularidad y la fragilidad de los circuitos profesionales dificulta la construcción de carreras sostenibles dentro del territorio nacional.

«Se necesita que las televisiones aporten y que esto se vuelva cada vez más grande, cada vez que un boxeador español logra un título contra otro boxeador de otro país, es un sentimiento nacional, por eso Canelo (boxeador mexicano) las peleas importantes las pone en el Día Nacional de México, para extrapolar el título al sentimiento nacional», indica Olteanu.

La exposición mediática amplía las oportunidades comerciales, pero sin calendarios coherentes y un respaldo institucional robusto, muchos enfrentan la necesidad de buscar combates y contratos en el exterior para consolidar sus trayectorias. «Es verdad que últimamente las televisiones no apoyan mucho, quizás en la época de Javier Castillejo—histórico exboxeador español—era más conocido porque había televisión que lo daba. Hoy en día, casi todo lo que se hace, se hace por internet», comenta Olteanu.

 

Los prejuicios

El estigma histórico persiste como lastre pero se ha reducido. Durante décadas el boxeo fue asociado a la marginalidad y la violencia: Editoriales y políticas públicas de finales del siglo XX contribuyeron a su exclusión del circuito mediático y a la percepción negativa. Médicos y opinadores llegaron a cuestionar su legitimidad pública, alimentando una etiqueta de «deporte peligroso» que tardó años en matizarse.

La normalización ha avanzado en los últimos años por tres vías: La expansión del boxeo sin contacto y el fitboxing, la creciente presencia femenina y la utilización del ring como herramienta social. Cadenas de fitness, programas escolares y proyectos de inserción han mostrado que la disciplina ofrece beneficios físicos y sociales. Además, la profesionalización técnica —mejores entrenadores, mayor número de competiciones juveniles y apoyos en federaciones autonómicas— mejora el rendimiento competitivo y ayuda a desmontar esos prejuicios.

Silvio Olteanu deja un mensaje para poder eliminar esos prejuicios: «Yo invito a que cada vez haya más jóvenes que lo practiquen, que el nivel suba, y, sobre todo, que alguna televisión pueda aportar, que se quite esta etiqueta de que el boxeo es de ‘kinkys’, y de gente de barrio, necesitamos que la tele salga con mensajes positivos, que se enseñe al español que ganó y que no sea un kinky», concluye.

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