Novatadas: el mito de la integración

Fachada del edificio principal del rectorado de la UCM. Fuente: Universidad Complutense de Madrid.
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La Complutense trabaja conjuntamente con la Asociación de Colegios Mayores de Madrid y el Consejo de Colegios Mayores de España para atajar hacer frente a las novatadas.
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Aunque el número de novadas ha disminuido aún se siguen cometiendo estas prácticas.
Cada mes de septiembre, la rutina se repite: los pasillos de los colegios mayores se llenan de nuevos residentes ilusionados con ganas de empezar una nueva etapa: la universitaria. Pero para muchos la ilusión se desvanece pronto, cuando descubren que “para integrarse” en su nuevo hogar tienen que realizar un rito conocido como “novatadas” . El entusiasmo inicial se convierte en angustia , las risas se confunden con gritos , las bromas con órdenes y la bienvenida con un duro examen de resistencia . Los nuevos residentes sienten el “peso del miedo a no poder pasar por el aro”.
Las novatadas en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) siguen siendo un hábito año tras año en la vida universitaria, pese a campañas, sanciones y denuncias públicas . La Universidad Complutense –la más grande de España– con más de 64.000 estudiantes, lleva implementando desde el año 2021 diversos protocolos para erradicar este tipo de problemáticas. Lo que durante décadas se justificó como tradición o integración, hoy se reconoce abiertamente como violencia simbólica.

Tribunal complutense. Fuente: Universidad Complutense de Madrid.
Antiguas casuísticas
Si nos remontamos a los últimos años, en los colegios mayores de la UCM han encontrado diversos casos mediáticos que parecen salidos, en muchos casos, de la ficción. Como en el Colegio Mayor Diego de Covarrubias, donde una bofetada con nata terminó en sanciones y una gran repercusión mediática, o en la residencia Galdós, cuando en 2023, un grupo de estudiantes fue forzado a besar pescados crudos y comer galletas para perros. Actos que, bajo apariencia de juego, evidencian un patrón de poder y abuso.
Rosa de la Fuente, vicerrectora de estudiantes de la UCM, ofrece una visión más amplia del problema. Explica que, históricamente, siempre ha existido un cierto temor a que los colegios mayores desaparezcan : “Ya en revistas antiguas se decía que con los colegios mixtos o con la llegada de las mujeres se iba a acabar todo” , recuerda. Sin embargo, aclara que lo que realmente preocupa es el temor a perder la vida colegial.
Plan de acción
Es por ello que para frenar este tipo de actos, la Universidad fue pionera en el año 2021 adoptando medidas contundentes con el Protocolo para la erradicación de las Novatadas y otras formas de Violencia asociadas de los Colegios Mayores propios de la Complutense. En este texto se define como: cualquier conducta de iniciación que suponga un acto de violencia, física, psicológica y sexual, con sanciones que van desde la amonestación hasta la expulsión. Su lema es tajante: “No hay excusas. No hay tradición que lo justifique”.
La Complutense trabaja conjuntamente con la Asociación de Colegios Mayores de Madrid y el Consejo de Colegios Mayores de España para atajar hacer frente a las novatadas. Joaquín Sotelo, director del Colegio Mayor Cisneros y secretario de la Asociación de Colegios Mayores de Madrid, sostiene que la Asociación lleva años concienciada en la lucha contra lo que considera “una lacra”. Además, afirma que las novatadas son “vestigios del pasado que continúan hoy, pero que no tienen justificación ni moral ni de sentido común”.
La Policía Municipal y la Junta de Distrito de Moncloa-Aravaca también trabajan en conjunto con la universidad para intentar frenar las novatadas, que cada vez salen más de los recintos de los Colegios Mayores, para celebrarse en parques y lugares públicos, donde es la policía la que puede sancionar a los participantes. Además, en el ámbito jurídico ocurre un hecho histórico: La Ley 3/2022 de Convivencia Universitaria, inclusión por primera vez el término “novatadas” como infracción grave o muy grave . Esto supone que las novatadas no son solo sancionables administrativamente por las universidades, sino que también lo son jurídicamente. Estas faltas muy graves pueden suponer la expulsión de los agresores de todas las universidades españolas por un largo período de tiempo.
Valoración de la situación actual
Pero, más allá de las represalias legales o administrativas, desde las instituciones colegiales se hace un trabajo de concienciación. Carlos García, secretario general del Consejo de Colegios Mayores de España, subraya que “las novatadas no tienen cabida en una institución universitaria ni democrática” y, que si bien es cierto que se deben tomar sanciones disciplinarias, la clave está en educar: “Hay que concienciar a los chicos y chicas que llegan a la universidad de que las novatadas no son la única forma de posible integración” aclara.
Más de cinco años después de las primeras sólidas para luchar contra las novatadas, Sotelo afirma que el trabajo da resultados: “Con los años, la intensidad y el volumen de las novatadas han disminuido. Pero no podemos bajar la guardia”. Carlos García añade que “la sensibilización ha ayudado a que los colegiales estén más implicados en la erradicación del problema” y la vicerrectora De la Fuente lo resume con firmeza: “El verdadero reto no es resistir la humillación, sino aprender a decir no”.