Nadie sabe nada: el futuro de la Fórmula 1 en España

(Metro de Sol en Madrid. Fuente: Variación XXI)
La Fórmula 1 es un negocio. Por mucho que los coches pasen a altas velocidades y los pilotos que los conducen sean tratados como poco menos que héroes, el deporte se mueve por dinero. Y lo que es más importante: también lo genera. Los ingresos obtenidos al contar con un Gran Premio en tu ciudad pueden llegar a situarse varios escalones por encima de los costes que suponga montar el evento.
Y es que ahí es donde radica verdaderamente el debate de la viabilidad del MadRing y su futuro. Si nos dejamos llevar únicamente por la corriente negativa, veremos muchos defectos al proyecto. La cuestión es el largo plazo y la incertidumbre que cualquier órgano inexperto genera en el aficionado. Quizás la primera edición en 2026 sea “deficiente” pero… ¿y la segunda? ¿O la quinta?
De hecho en varios medios se ha llegado a afirmar que ni siquiera iba a existir esa ronda inaugural. “Las construcciones no van según lo planificado” o “el barrizal a meses del estreno del circuito” son alaridos que muchos tratan de difundir sin saber todo el trabajo que lleva consigo una carrera de Fórmula 1, más siendo nueva en el calendario de la competición.
También es posible que se estén poniendo palos en las ruedas de la bicicleta cuando ni siquiera ha comenzado a avanzar. Conviene recordar que ningún circuito urbano empezó siendo una obra maestra desde sus inicios. El éxito en este contexto se mida por la capacidad de aprender de los errores pasados para construir un futuro más sólido, y el MadRing no será la excepción, pero frente a las quejas ha de anteponerse la ambición de llegar a construir el mejor MadRing posible. Dicho de otro modo: no vendamos el pescado antes de pescarlo.
Esto no es una inversión para un fin de semana de carreras, sino un escaparate global y un motor económico que, cuando eche a andar —y no perdamos la ambición de que así sea— transformará la ciudad. ¿Experimento fallido o acierto histórico? Ante esta disyuntiva, lo razonable es esperar a que el tiempo, y solo el tiempo, decida.

(Integrantes del equipo de trabajo: José María Bacelo, David Díaz y Alejandro Reyes. Fuente: Variación XXI)
José María: 20 años, todos dedicados a este deporte. Un apasionado como pocos del motor y del periodismo a partes iguales, que son sus dos grandes pasiones. Si la vida tuviese velocímetro, iría a 300 kilómetros por hora.
David: El amor por los videojuegos me llevó a estudiar Periodismo con el objetivo de reivindicar su ineludible importancia en la cultura actual, mas con el paso de los años la vida también me ha llevado a ser autor de 2 videojuegos de creación propia —y los que quedan—.
Alejandro: soy un completo apasionado de los deportes, en especial, del fútbol y del baloncesto. Este fue uno de los principales motivos, por los que decidí adentrarme en el periodismo. Sin embargo, desde que estoy en la carrera me he enamorado de otros tipos de periodismo diferentes al deportivo.