Los oligarcas tecnológicos que tambalean la democracia

Peter Thiel, Alex Karp, Sam Altman y Larry Ellison. Ilustración propia
Durante años hemos mirado hacia el pasado buscando ejemplos de élites ocultas que dirigían imperios desde sus despachos en penumbra. Hoy, sin embargo, las figuras que concentran más poder no necesitan esconderse. Son personajes públicos, omnipresentes en conferencias, redes sociales y portadas. Sus rostros son familiares, pero su influencia real apenas se discute, ni se conoce. En pleno 2025, el poder ya no se ejerce desde la sombra, sino desde plataformas digitales, consejos de administración y algoritmos que nadie fuera de su círculo controla.
Pensemos en Larry Ellison. Mientras la mayoría sigue asociándolo únicamente con el mundo empresarial, él ha logrado situarse en el epicentro de la batalla global por el control de la información. La inminente absorción de TikTok en Estados Unidos no es solo un negocio millonario, sino que es un movimiento estratégico que permite a su empresa gestionar datos, audiencias y narrativas. Si a esto añadimos sus conexiones políticas y sus donaciones a actores clave de Oriente Medio, como Israel, la dimensión de su poder se vuelve difícil de exagerar.
Algo similar ocurre con Peter Thiel y Alex Karp, cuya empresa Palantir se ha convertido en una pieza imprescindible para gobiernos y ejércitos. Sus sistemas son capaces de analizar vidas enteras, y esto debería alarmarnos mucho más de lo que lo hace. Las decisiones militares basadas en esos modelos, que a menudo son opacos y erróneos, pueden tener consecuencias irreversibles, desde guerras hasta políticas migratorias.
Y luego está Sam Altman, que intenta presentarse como un visionario humanista mientras negocia con gobiernos como quien cambia de chaqueta. Habla de utopías digitales y reparto de riqueza, pero sus alianzas recientes muestran una comodidad sorprendente con el poder político tradicional. La distancia entre su discurso y sus actos debería invitarnos a desconfiar.
Todo esto nos conduce a una conclusión incómoda: la tecnología no solo está transformando cómo vivimos, sino quién manda. Quienes están acumulando ese poder no han sido elegidos por nadie. Hablar de “dictadura tecnológica” puede parecer exagerado, pero es más peligroso fingir que no sucede. Si no empezamos a cuestionar esta concentración sin precedentes, descubriremos demasiado tarde que la democracia no desapareció de golpe: simplemente se quedó sin acceso al sistema.

María Castander, Enrique Fernández y Clara Vázquez: Equipo 6
María Castander: Soy estudiante de cuarto de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, y mi interés principal dentro de la comunicación se dirige hacia el ámbito corporativo. Me siento muy cómoda trabajando en la estrategia de mensajes, las relaciones públicas y la gestión de la imagen de marca. Ahora mismo, estoy consolidando mis conocimientos en un sector muy dinámico y prestigioso, realizando mis prácticas en la revista ¡Hola!.”
Enrique Fernández: Soy estudiante de cuarto de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, y mi gran pasión es el periodismo que va más allá del texto: me centro en la fotografía y la elaboración de documentales. Me fascina usar el rigor periodístico para contar historias complejas de forma visual e impactante. Actualmente, estoy teniendo la increíble oportunidad de aplicar esta visión al periodismo de investigación y la actualidad política gracias a mis prácticas en La Sexta Columna.
Clara Vázquez: Soy estudiante de cuarto de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Mi mundo son las tendencias, especialmente la moda y el ecosistema en constante cambio de las redes sociales. Lo que más me entusiasma es ver cómo la comunicación se aplica a sectores de vanguardia. De hecho, actualmente estoy de prácticas en una empresa de ciberseguridad aplicada a la automoción, una experiencia que me está enseñando lo vital que es el periodismo para traducir la tecnología al público general.