Reforma de la Línea 6 o caos inducido

Colapso de la estación de Metro de Moncloa debido a las obras de la línea 6. / Fotografía de Juan Barbosa, El País.
El retorno de miles de universitarios a la Universidad Complutense de Madrid tras el largo paréntesis estival ha sido de los más tumultuosos que se recuerdan. Abundante señalética informa a los jóvenes las restricciones en el transporte en Metro, fruto de la remodelación de la Línea 6 . La automatización parecía que no se iniciaría nunca, pero como el final del verano de El Dúo Dinámico, llegó.
El cierre de la línea más transitada de la Red no ha podido ser más traumático: de golpe , porrazo y sin una alternativa verdaderamente viable para los viajeros. Los medios sustitutivos como Bicimad han terminado de fagocitar cualquier sombra de calidad en el servicio, merced a la escasez de ciclos. Y el incremento en el uso del coche ha hecho de Madrid un otoño impracticable a efectos circulatorios .
A pesar del centenario de autobuses que da soporte oficial a la baja de la Circular , de servicio gratuito (solo faltaba) la fluidez no ha terminado de calar entre los estudiantes que recorren, apretujados cuan lata de sardinas , la distancia entre su hogar y sueños. Y es que nadie entiende por qué la Comunidad ha programado (o solapado) obra de semejante envergadura con el tránsito diario de la comunidad universitaria .
Justifica el secretario de Transportes del PP de Madrid, Ignacio Catalá, que la restricción era necesaria ahora y no antes porque, de haberse producido en el mes de junio, hubiera sido un serio revés para las promociones de 2º de Bachillerato que se examinan de Selectividad o para los opositores que juegan su carta a un largo test. Es verdad que nunca llueve a gusto de todos, pero cuesta creer que desde instancias políticas se priorice afectarán a un sector de la población un día puntual sobre un colectivo al que se va a machacar todo un cuatrimestre.
Ayuso hace raros cálculos políticos y no es nuevo para nadie . Pareciera que la planificación de la infraestructura se ha hecho de modo perverso. No sería de extrañar que su estrategia fuera dirigida a proyectar la sensación de caos entre la juventud, con Pedro Sánchez como culpable.

Pol Rodríguez (centro) Alejandro Navarro (derecha) y Daniel García (izquierda)./ Fuente propia.
Pol Rodríguez Estudiante de Periodismo de cuarto grado. 22 años. Afición por el deporte, la política y la actualidad.
Alejandro Navarro Serrano Estudiante de periodismo y economista. Manchego de origen y adoptado por Madrid. Ha trabajado en el periodismo institucional y desde 2025 en Variación XXI.
Daniel García Madrileño apasionado por la comunicación y el diseño.