Las terapias de conversión: una violación de derechos humanos y dignidad

Desfiles de celebración del orgullo LGBTQ en Estados Unidos el 26 de junio de 2022
La idea de que la orientación sexual o la identidad de género pueden «corregirse» mediante terapias —habitualmente disfrazadas de ayuda psicológica o espiritual— no sólo parte de un prejuicio arcaico, sino que además constituye una grave agresión contra la dignidad, salud mental y derechos fundamentales de las personas. Aunque algunas de estas prácticas se presenten como voluntarias, su promesa de “cura” esconde coerción, culpa y estigmatización. Lo que algunos llaman “terapia” es, en realidad, una forma de abuso psicológico y social.
Que ciertos entornos religiosos sigan promoviendo estas “terapias” evidencia que la prohibición legal —si bien necesaria— no basta. Es indispensable una educación social amplia sobre diversidad sexual y de género, para desarticular los prejuicios de los que brotan estas formas de violencia. Además, quienes ofrecen apoyo psicosocial deben contar con formación profesional y ética, orientada a la aceptación, no a la “corrección”.
En una sociedad democrática, no hay lugar para prácticas que persigan borrar identidades. Rechazar las terapias de conversión no es solo una cuestión de salud, sino de respeto a la dignidad humana.
Equipo de reportaje

De izquierda a derecha: Itahisa, Bianca y Raquel
Raquel Calero es madrileña de nacimiento y futura periodista con vocación desde que empezó los estudios de bachillerato. Su pasión por la escritura e informar a los demás ha convertido lo que es una simple duda de estudiante en su futura profesión. Cuando se trata de temas culturales, de cine, música, videojuegos… ella está atenta para absorber toda la información y contarla. Sus gustos son la razón de que se vea en premieres de películas entrevistando a sus protagonistas.
Bianca Dapolito también madrileña de nacimiento y ya no con vocación sino con pasión por el periodismo internacional y, especialmente, en el ámbito político (de ahí la idea de viajar a Estados Unidos para hablar de terapias de conversión). Tiene una fuerte convicción de que la comunicación es una de las herramientas más poderosas para transformar el mundo, porque cree fielmente que los periodistas tenemos la responsabilidad —y el privilegio— de ejercer lo que se conoce como cuarto poder, para darle voz a aquellos que no la tienen y aportando esa mirada crítica que permite el cambio.
Itahisa Falcon viene de un pueblo de Galicia a conocer la gran ciudad y a reforzar su idea de que todo tiene cabida en un medio de comunicación. También estudiante de la carrera de periodismo por vocación a informar y escribir (aunque es más de escribir relatos de los acontecimientos que una noticia pura). Fiel creyente de que la radio es un medio perfecto para poder contar cosas veraces y reales a través de historias creativas que puede hacer que algo cambie.