Olvidados y desprotegidos: la cara más triste de las mascotas en España

Foto de los perros mirando al adiestrador
El abandono de perros: una herida abierta que sigue creciendo
El abandono moderno: entre modas, descuido y falta de compromiso
Cada año miles de animales son abandonados en las calles, vagando entre el miedo y el hambre, esperando a que llegue un rescate que, muchas veces, nunca llega. Perros y gatos que alguna vez formaron parte de una familia, se ven de repente solos debido a la falta de responsabilidad de sus dueños. Las protectoras y asociaciones reciben miles de animales año tras año, cifra que va en aumento, evidenciando que el abandono no es un hecho aislado, sino un problema estructural ligado a la falta de educación, planificación y compromiso con los animales. Las razones son múltiples, desde mascotas que no se adaptan al hogar, hasta compras compulsivas sin conciencia. Pero, al final, el resultado siempre es el mismo: animales desprotegidos que dependen de la solidaridad y de refugios que cada vez son más necesarios.
Los demonios y ángeles de los perros

Foto de Max
Todo el mundo ha tenido contacto, de manera directa o indirecta, con algún animal doméstico alguna vez. En España, el perro es el animal preferido por 9 millones de personas para su compañía doméstica. No es de extrañar, ya que este es un animal cariñoso, protector y fiel aunque no es suficiente para algunas personas. La tasa de abandono de estos animales aumenta año tras año. En 2024, se recogieron 150.000 perros abandonados por sus dueños. Los motivos más frecuentes para el abandono de estas mascotas son las camadas no deseadas (14,9%), la pérdida del interés (13,3%), los problemas de comportamiento (12%) y el fin de la temporada de caza (11%).
Estos motivos llaman bastante la atención ya que la mayoría de ellos, pone en manifiesto la categorización de “producto” y su actividad de comercialización a estos animales de compañía cada vez más maltratados por el hombre.

Datos de los perros
La lucha contra este tipo de comportamientos es fundamental para acabar con estas tasas de abandono. Cada pequeña ayuda, cada aportación, por mínima que sea, puede ayudar a salvar a miles de perros que todos los años tienen que enfrentarse a una lucha contra aquellos a los que aman.
Del bando de los perros, se encuentran diversas asociaciones que se dedican a cogerlos y darles un lugar y un cuidado muy necesario que, en ocasiones, les resulta vital para salvar sus vidas. Estas organizaciones cuidan y protegen a los animales hasta que alguna familia con buenas intenciones se interesa por ellos. Es tal el cuidado que les dedican a los animales que llevan a cabo una entrevista para analizar en profundidad las intenciones, la situación y los objetivos que tienen las familias solicitantes para la adopción de sus perros.
Al igual que los perros sufren un infierno con todas aquellas personas que los dejan en situaciones desfavorables, en lugares inhabitables y a la búsqueda de su propio destino, estas organizaciones y asociaciones les aportan una iluminación, un halo de esperanza en sus vidas ofreciéndoles una segunda oportunidad para aquellos compañeros de viaje que, si fuera por ellos, nunca dejarían solos ni tirados a nadie.
Sociedad Protectora de animales y plantas de Madrid (SPAP)

Cartel de SPAP
La Sociedad Protectora de animales y plantas de Madrid (SPAP) es una de las asociaciones de protección animal más antiguas de Madrid, que opera desde 1928. En la asociación, trabajan con aproximadamente 170 perros y otros animales, como gatos, para garantizar la salud, el cuidado y el bienestar de los animales.
Cabe recalcar, que desde SPAP, afirman que el abandono no es igual que hace diez años. Como Cristina Curt, portavoz de SPAP, afirmaba, “ya no se encuentran perros atados en un árbol o deambulando por la M-30”.
Tienen como objetivo final que los animales encuentren un hogar. Para ello, el personal de SPAP, examina detalladamente a los candidatos interesados en adoptar para garantizar que el animal encuentre el hogar perfecto para él y no tenga que volver a pasar por el albergue dos veces.
Cada animal es un caso único y por tanto, cada caso necesita un perfil de familia diferente. “Para cada roto hay un descosido”, comentaba Cristina.
Los animales de terapia: un apoyo emocional con patas
Los animales no solo sirven para hacer compañía. La terapia asistida por animales (TAA) se ha convertido en una herramienta fundamental complementaria de gran valor en los ámbitos sanitario, educativo y social, demostrando numerosos beneficios significativos en personas de todas las edades. Su eficacia va más allá de la compañía, y es que actúan como mediadores terapéuticos capaces de mejorar el bienestar físico, emocional, cognitivo y social. La interacción con un animal entrenado puede reducir la presión arterial, estabilizar el ritmo cardíaco y disminuir el cortisol, generando así un estado de calma que favorece la implicación en actividades terapéuticas. A diferencia de los perros de asistencia (trabajan con una sola persona) o los animales de apoyo emocional (no requieren entrenamiento profesional), los animales de terapia participan en programas estructurados con objetivos claros.
Los perros son el animal más utilizado debido a su docilidad y facilidad de entrenamiento, aunque también se pueden ver caballos en equinoterapia, gatos en actividades de relajación o aves en programas sensoriales. Cada especie aporta características únicas que permiten trabajar habilidades físicas, cognitivas y emocionales.
La relación que se crea entre el paciente y el animal es clave, basada en confianza y aceptación, facilitando así la expresión emocional y la interacción social. En España, estudios recientes han confirmado tal eficacia. Un proyecto de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) con 114 adolescentes y 6 perros de terapia demostró que en pocas sesiones se crea un vínculo especial entre ambos y que el perro es capaz de detectar cambios emocionales en el ser humano. Además, el 95,5% de los padres de niños que participan en programas de terapia asistida con animales reportaron mejoras en el estado emocional y social de sus hijos.

Estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
Otro lugar donde se implementa la TAA es en los hospitales. Aquí los animales ayudan a reducir el estrés, la ansiedad y el dolor. En una UCI pediátrica, un estudio demostró que la presencia de perros disminuye el miedo y la ansiedad en un 96%.
En el ámbito educativo, ayudan a los niños con TDAH, mejorando así su atención, tolerancia a la frustración y habilidades sociales. Se ha demostrado que la concentración de estos alumnos puede aumentar hasta un 40% tras participar en estos programas. Así también, la terapia asistida con animales ayuda a las personas mayores. Colaboran en mejorar la memoria, la orientación, la comunicación y, sobre todo, a que no se sientan solas.
Los estudios demuestran que las mascotas no solo sirven como compañía, sino que también ofrecen beneficios terapéuticos reales, transformando espacios educativos y sociales en entornos más humanos, afectivos y motivadores.

Foto de Max y Finger en la valla
Del abandono al cuidado moderno: dos extremos en la vida de muchos animales
En los últimos años se ha observado una tendencia cada vez más común: tener perros en lugar de hijos. Hoy en día, en los carritos ya no vemos bebés, sino perros. Perros que llevan su abrigo en invierno y que, en verano, no es raro verlos disfrutando de un “helado canino”. Un ejemplo claro es el de las personas que llevan a sus “perrhijos” al Starbucks, una marca que se ha adaptado al mercado creando productos específicos para ellos.
Los perros ya no son vistos únicamente como “el mejor amigo del hombre”, sino como algo más: miembros esenciales de la familia. Y la idea de tener una mascota antes que un hijo ya no es solo una opción, sino una tendencia en creciente expansión. Pero ¿por qué sucede esto?
Una de las razones principales es que la percepción hacia los animales de compañía ha cambiado. Ya no se les considera simples mascotas, sino parte de la familia. Y se les trata como tal: como si fueran hijos, hermanos o incluso nietos. Jimena Barrionuevo, escritora argentina especializada en la vida de los animales, lo explicaba así en una entrevista: “En muchos países, ya son reconocidos como seres sintientes, que tienen capacidad de conciencia y de sentir dolor y alegría, con los mismos derechos de los que también gozan los otros integrantes de la familia multiespecie”.
A partir de esta mirada, se ha vuelto muy común la humanización de los animales por parte de las personas. Este fenómeno tiene un nombre: pet parenting. Consiste en tratarlos como miembros del núcleo familiar, prestando atención a su bienestar físico, emocional y social, de manera similar a la crianza de un hijo, aunque adaptado a las necesidades de cada especie. Esto implica desde visitas veterinarias frecuentes hasta cuidados específicos, rutinas de enriquecimiento y una mayor participación del animal en la vida cotidiana.
Debido a esta tendencia creciente, los mercados han comenzado a ofrecer productos y servicios que ya no están destinados exclusivamente a las personas. Ejemplos de ello son los bares, supermercados y hoteles que aceptan mascotas; la aparición de psicólogos animales —los etólogos—; servicios de peluquería especializada; guarderías para perros y etc.
A la vez, ha surgido toda una gama de productos específicos: alimentos que promueven la salud o reducen el estrés, ropa de moda y disfraces, juguetes diseñados para estimularlos y accesorios de uso cotidiano.

Imagen cafetería de perro
Otro factor a tener en cuenta es que tener un hijo requiere mucho más esfuerzo que tener una mascota. Tanto a nivel económico como laboral, muchas personas consideran que una mascota es una opción más viable, ya que, en términos generales, no genera tantos gastos ni implica tantas complicaciones a la hora de conciliar con el trabajo.

Noticia BBC
El sociólogo y psicoanalista Wlaumir Souza explicó en una entrevista que, en el caso de muchas mujeres, la llegada de un hijo implica pausar su vida laboral para dedicarse plenamente al cuidado, debido al esfuerzo, la atención constante y el tiempo que requiere la crianza. En algunos casos, incluso, no llegan a reincorporarse. Frente a esta realidad, optar por una mascota se percibe como una alternativa que permite mantener mayor estabilidad económica y profesional.

Foto de Finger
Como conclusión, el abandono sigue siendo uno de los problemas con más peso en España. Las cifras no bajan, en cambio, las formas y las razones de abandonar sí. Gracias a este tipo de asociaciones que velan por el bienestar y la seguridad de los animales, tenemos la certeza de que nuestros compañeros caninos van a tener a alguien que les ayude y les cuide cuando más lo necesiten.

Foto de perro en una de las perreras