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La generación Z: el retorno de la espiritualidad

 

La generación Z: el retorno de la espiritualidad

Los jóvenes y la religión / Pinterest.

 

  • Un 15% de los jóvenes se consideran católicos practicantes, seis puntos más que en 2009

  • La fe católica vuelve a la cultura popular con “LUX” de Rosalía y el filme Los domingos dirigido por Alauda Ruiz de Azúa

 

La secularización y el distanciamiento de los jóvenes de la religión formaba parte del imaginario colectivo de la sociedad después del cambio de siglo. Una concepción tallada en piedra tras la retahíla de polémicas que ensombrecían a la Iglesia. Con el pasar de los años y la llegada de los movimientos sociales a mediados de la década del 2010, los jóvenes que veneraban a Dios y sus enseñanzas se convirtieron en la minoría. Pero, ¿qué pasa cuándo se tuercen las tornas, cuándo la generación Z se aleja de las expectativas?  

Se creía que la fe había desaparecido entre los más jóvenes, un rastro de aquel pasado que había dominado en la sociedad, ahora olvidada e incluso abandonada. Esto no estaría más lejos de la realidad. El catolicismo ha resurgido en España. Según datos del CIS, en 2009, casi una década desde el comienzo de un nuevo siglo, un 9% de los jóvenes comprendidos hasta los 29 años se consideraban como católicos practicantes. Una generación sumida en plena crisis después del estallido internacional de la burbuja inmobiliaria, cuyos prospectos sociales, académicos y principalmente económicos eran un sueño distante. Una juventud que protagonizó el movimiento del 15-M. No son tantas las diferencias que separan a aquellos jóvenes con la generación Z. Sin embargo, al contrario que sus predecesores, estos han retomado la fe, pasando de una cifra del 9% en 2009 a alcanzar un 15% en 2025

Fenómeno mundial

Los españoles no son los únicos que han abrazado su espiritualidad, sino que más bien es un fenómeno que se está expandiendo mayoritariamente por occidente. En Francia, el país laico referente en Europa, alrededor de 18.000 personas, conformado por 10.300 adultos y 7.400 adolescentes, fueron bautizados en la Vigilia Pascual. Un suceso que supone un aumento de un 45% respecto a los bautizos realizados en 2024. El grupo de edad en el que ha incrementado este rito de iniciación es aquel comprendido entre los 18 y 25 años. Asimismo, en Inglaterra y Gales el porcentaje de jóvenes que se consideran cristianos practicantes ha aumentado de un 4% a un 21% en seis años. 

¿Qué ha causado que la espiritualidad sea nuevamente abrazada por los jóvenes? ¿Es esta transmitida de generación en generación, una reminiscencia de costumbres pasadas, o es un fenómeno con un trasfondo más complicado? 

La nostalgia de los jóvenes

Bebés vestidos de blanco cuyas cabezas son sumergidas en una pila de agua bendita. Celebraciones con vítores de familiares: no hay que comer carne en Semana Santa, especialmente el Viernes Santo; pesebres y portales de Belén cubiertos de nieve; la cabalgata y la magia de la llegada de los Reyes Magos de Oriente. Clases de catequesis con tus amigos del colegio. Fines de semana en el coro de la Iglesia para practicar en Navidad. Niños otra vez portando blanco en la comunión. Todas estas escenas forman parte de la infancia de muchos españoles, ya no solo de las generaciones mayores, sino que también de la generación Z. Un costumbrismo religioso que está arraigado en la sociedad y que es posteriormente rechazado en la adolescencia, cuando llega la etapa del descubrimiento personal, cuestionarnos quiénes somos y con qué nos identificamos. 

«En la infancia creía más, pero por cosas de la vida dejé de creer por completo. Cuando comencé a prepararme para la confirmación con mis amigos, a partir de ahí no es que creyese particularmente en Dios, pero acepté que las procesiones y asistir a misa me aportan paz», comenta Delibet, estudiante de filosofía en la Universidad de la Laguna y mayordoma de la Virgen del Carmen. 

Esto no sucede exclusivamente en jóvenes que han sido criados por padres creyentes, sino que ocurre a partes iguales en aquellos cuya infancia no ha sido marcada por la religión como es el caso de Naomi, una joven devota. «Mi historia es inusual, mi madre me habló alguna vez de Dios, pero yo nunca hice caso hasta que un día, en medio de mi vida caótica, escuché una voz muy fuerte pero dolida que me decía llorando: ‘Basta, basta de vivir tu vida como te da la gana’. En ese momento tuve temor de esa presencia y me cuestioné todo, a tal punto de ir sola a buscar la iglesia más cercana y probar por mí misma la fe cristiana, hoy ya cumplo 7 años en ella, y me ha cambiado la vida por completo», afirma.

La religión en la cultura popular

La religión siempre ha ido de la mano con la cultura. Desde el Renacimiento con La última cena de Leonardo DaVinci hasta el postimpresionismo con Van Gogh, pasando por el prerrafaelismo de Rossetti. Catedrales góticas como Notredam o la Catedral Basílica Metropolitana de Santa María en Burgos. Canciones como “My Sweet Lord” de George Harrison, guitarrista de los Beatles. Libros al más estilo del prometeo moderno de Mary Shelly. La cultura respira la tradición religiosa y viceversa, una no puede existir sin la otra

¿Es entonces casualidad que en un momento de la historia contemporánea en el que los jóvenes son cada vez más creyentes que la cultura popular vuelva a estar llena de referencias cristianas? Tenemos a Rosalía reafirmando su espiritualidad mediante su nuevo disco “LUX”, consiguiendo llegar al número uno a nivel mundial. Inspirada por mujeres santificadas como Juana de Arco, sus historias y qué representan en la religión. Asimismo, su proceso creativo ha estado acompañado desde sus inicios hasta la propia presentación de su álbum con toques maximalistas y bañada en blanco puro hasta teñir su pelo en forma de un halo angelical, por simbología cristiana. Mientras tanto a nivel cinematográfico, cada vez son más las películas que tratan este tema que ha cobrado tanta relevancia socialmente, y que por si no fuera poco, están arrasando tanto en las taquillas como en los premios. Los domingos dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, ganadora de la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, esta nos presenta la historia de Ainara, una joven de 17 años que busca convertirse en monja de clausura y cómo afecta esta decisión a su entorno más cercano, convirtiéndose así en el mayor exponente a nivel nacional de cómo los jóvenes se están sintonizando con su fe

La generación Z: el retorno de la espiritualidad

La religion en la cultura popular / Pinterest.

La cristiandad no se ha expandido únicamente a la cultura pop, sino que también está latente en las redes sociales como TikTok, adaptándose a las nuevas formas de socialización entre los jóvenes. Las personas que tocaban la puerta de casa para predicar la palabra de Dios son una cosa del pasado, ahora se juegan con los algoritmos, convirtiendo la fe en algo que todos pueden presenciar. Al igual que existen influencers de moda, de comida o de viajes, también existen aquellos que se dedican a narrar sus experiencias siendo religiosos: vídeos acerca de retiros espirituales, qué llevan en su bolso para acudir a misa o recomendaciones de libros para aprender cómo iniciarse en el catolicismo. 

Como es el caso personal de Naomi, comunicadora en redes sociales y predicadora de su fe que ha amasado más de 15.000 seguidores en Instagram. «Hay una diferencia entre que la fe esté ‘de moda’ y seguir de verdad a Cristo, lo primero sí es pasajero y mucha gente se bajará del carro cuando cambie la tendencia, discos como los de Rosalía pueden abrir preguntas y normalizar hablar de Dios, pero no hacen creyentes por sí solos. Los que se quedan a largo plazo no lo hacen por una estética religiosa, sino porque han tenido un encuentro real con Jesús que les da identidad y esperanza en medio del vacío que sentían», comenta. 

La religión no es una moda pasajera, pues siempre ha estado presente en la sociedad. La única diferencia es que el soporte por el cual los jóvenes expresan su espiritualidad se ha transformado. 

Juventud marcada por la inestabilidad

En un mundo en el que los jóvenes deben lidiar con la presión de no tener un futuro asegurado a pesar de ser una de las generaciones en toda la historia del ser humano en estar más formada, de ser conscientes de que vivirán peor que sus padres, de sentir una incertidumbre sobre qué les deparará, la religión es un alivio para muchos. 

«Los jóvenes católicos están en búsqueda de nuevas narrativas, nuevas maneras de convertirse en ciudadanos, en encontrar respuestas para las dificultades, para la precariedad. Y en ese contexto han encontrado en el catolicismo un asidero de identidades fuertes», explica Joseba García, sociólogo experto en religión, en Carne Cruda Podcast

Dios representa para ellos una figura familiar, Él es un viejo conocido en el cual se pueden volcar y por el cual se sienten arropados en un mar desconocido y sombrío. «Lo seguimos aceptando como consuelo. A pesar de estar en una cofradía y de tener mis dudas espirituales, cuando me veo apurada emocionalmente me refugio en Dios», declara Delibet, una joven de 20 años. ¿Qué se puede esperar de una generación que ha estado marcada por una gran crisis económica, la cual ha causado un incremento a niveles extremos de la inflación que se ha expandido a todos los ámbitos? Ya no pueden acceder a una vivienda digna que no supere con creces el salario mínimo; se tienen que conformar con prácticas en las cuales ocupan el puesto de un trabajador cualificado, pero de las cuales no reciben una retribución equitativa a fin de mes, esto en el caso de que tengan suerte de convertirse en becarios. 

«Como jóvenes creyentes interpretamos lo que Jesús profetizó hace casi dos mil años: ‘nación contra nación… hambres, pestes, terremotos’ y que todo esto sería ‘principio de dolores’ (Mateo 24:7-8) y que ‘el evangelio sería predicado en todo el mundo antes del fin’ (Mateo 24:14). Ver que eso se cumple y que, con la tecnología, el mensaje llega hoy a lugares donde antes era imposible, no nos deja indiferentes, más que asustarnos, nos hace tomar la fe en serio, ponernos a cuentas con Dios y vivir con más conciencia de que la eternidad con Cristo existe, pero que también existe la eternidad en tinieblas», comenta Naomi. 

La religión les ofrece explicaciones, argumentos, un simple por qué a todas esas preguntas sin respuestas que se realizan. 



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