La primera noche en la ópera

Sala principal del Teatro Real / Fotografía: Javier del Real (cedida por el Teatro Real).
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El Teatro Real de Madrid vuelca sus esfuerzos para conseguir atraer al público joven
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Los clichés de la ópera se convierten en la mayor barrera entre los jóvenes y el teatro.
Cuando Carmen, una joven de 20 años escuchó por primera vez la idea de ir a la ópera, soltó una carcajada. Siempre había pensado que la ópera era lo más alejado de su mundo. Para ella, la ópera era un universo de corbatas , gente mayor y entradas con precios inalcanzables. Su perspectiva estaba llena de clichés: abrigos de piel, aplausos solemnes y un espectáculo incomprensible y aburrido en el que nadie de su edad entraba por gusto.
Nunca había ayudado a una función, nunca lo había intentado, pero sostenía que no era para ella o al menos eso creía. Tal y como asegura la periodista musical de EL CULTURAL , Camila Fernández Gutiérrez, “ la juventud no rechaza la ópera por haberla probado, sino por no haber tenido la oportunidad de hacerlo”.
A esta falta de educación se suma algo más complicado de afrontar, la forma en la que se percibe esta cultura operística. Fernández afirma que, “la propia rigidez del lenguaje y del protocolo pueden ser un freno para que estos jóvenes se acerquen”.
Carmen compartía esa sensación de haber entrado nunca. Le preocupaba el no saber cómo comportarse, cuando aplaudir o que hacer si no entendía nada. La ópera, además, arrastra otro estigma, el del precio. Para Carmen, incluso antes de buscar una entrada, ya era evidente que no podría permitírselo. Pensaba que ir a la ópera costaba lo mismo que un billete de avión o una noche en un buen hotel.
Lo que no imaginaba es que muchas de esas barreras que creían inamovibles ya no eran tan imposibles, y es que igual que estaba dispuesta a pagar un precio asequible por ir a ver a su cantante favorito, también era posible, por ese mismo costo, coger una de las mejores butacas en el Teatro Real.

Vista aérea del Teatro Real / Fotografía: Javier del Real (cedida por Teatro Real).
Ofertas para el público joven
En Madrid, la ciudad natal de Carmen, el Teatro Real es la ópera de la ciudad, el centro neurálgico de la música lírica tanto en la capital como en el resto del país. Desde 2020 ‘El Real’ lleva intentando romper los clichés para acercarse de manera activa al público joven. Para ello, a lo largo de estos años el teatro ha ido creando un plan estratégico pensado exclusivamente para jóvenes.
Su director artístico, Joan Matabosch , lo tiene claro, “el teatro tiene que hacer el esfuerzo máximo que pueda en intentar reducir los precios suficientemente y hacer accesible el producto a los jóvenes”. Debido a que, para él, el disfrute de la ópera no es incomprensible ni tan diferente al de cualquier otro arte.
Curro Ramos, director de Marketing del Teatro Real, explica que hace cinco años se puso en marcha un plan estratégico dirigido a este público joven. Además, aclara que “una de las claves para atraerlos ha sido, precisamente desmontar el mito del precio, la ópera es cara pero con la oferta ‘Último minuto’, puedes conseguir tu entrada por 20-30 euros para el mismo día de la función”.
Aunque, también destaca otras iniciativas como la gala jóven, dedicada únicamente a este grupo . Una actividad donde antes del estreno oficial de la temporada pueden acudir al ensayo general pensado para ellos, en forma de gran gala. La idea cuenta “es que los chicos y chicas encontrarán en esta gala un espacio en el que compartir con gente de su edad y crear afición”, algo esencial para el teatro. Por su parte, Leyre Benito, coordinadora del área joven de la Fundación Amigos del Teatro Real , subraya que la gala joven se creó siguiendo los pasos de otras óperas europeas.
Además, en el día a día los jóvenes también cuentan con beneficios exclusivos como comprar con 48 horas de entradas preferenciales o tener acceso a otros eventos exclusivos, explica Benito. Incluso, ofrecen una programación musical y social dirigida a aquellos que quieran dedicarse a la interpretación o la vida musical del teatro.
Poco a poco, Carmen entendió algo que nunca había escuchado: las ofertas existen, son amplias y están pensadas precisamente para romper esas barreras que ella creía infranqueables.
El papel de las redes sociales
Pero si Carmen descubrió todo este mundo no fue por un folleto ni por una recomendación familiar. Fue gracias a su móvil. Una tarde, mientras pasaba las horas navegando por una de sus aplicaciones favoritas, TikTok, el algoritmo decidió mostrarle un vídeo del Teatro Real. Era un carrete rápido, moderno y divertido, algo completamente diferente a la imagen rígida que tenía ella en su cabeza. Ese vídeo fue suficiente para que hiciera clic.
Este impacto en Carmen no fue casual, lo explica Curro Ramos. “Tenemos contenido variado: curiosidades, fragmentos de ópera… El formato corto funciona mejor que lo denso.” Agrega, “tenemos colaboración con creadores de contenido”.
El Real opta por una estrategia clara; la juventud de hoy en día pasa sus días en redes sociales, e incluso hasta se informan a través de ellas. Por ello, Ramos, aclara que el objetivo es romper esas barreras arquitectónicas del propio teatro. No solo se refiere a las físicas de un edificio sobrio, sino también a las culturales, esas que dan miedo, distancia, o generan la sensación del “no es para mí”. Benito, por otro lado, lo observa desde el lado de la fidelización, “nuestro objetivo es fidelizar a los jóvenes que vienen, ya que es muy reconfortante ver cómo se crea una comunidad”.
Para Carmen, ese carrete fue el inicio. Compró su primera entrada de Último Minuto y entró al teatro convencida de que “no era lo suyo”. Se sentó en su butaca, se apagaron las luces y al subirse el telón automáticamente se le olvidaron todos aquellos clichés que la impidieron ir antes a la ópera. Al salir llamó a su amiga: “¡tía ha sido flipante!”. Carmen volverá a ir al teatro pero nunca olvidará su primera noche en la ópera.