Los nuevos señores feudales del siglo XXI

Peter Thiel, Alex Karp, Sam Altman y Larry Ellison. Ilustración propia.
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Los oligarcas tecnológicos del siglo XXI amplían su influencia sobre datos, medios y seguridad global
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Ellison, Thiel, Karp y Altman consolidan un poder tecnológico que supera a los estados
Las teorías sobre élites secretas que controlan el mundo desde la sombra ha acompañado a la humanidad durante siglos.
Pero en 2025 la historia ha cambiado: ya no son tan secretos, ya no operan solo en la sombra y, sobre todo, no se esconden. Son multimillonarios excéntricos y profundamente influyentes. El gusto por el monopolismo es una de sus grandes bazas a jugar. A través de él, comienzan a controlar las decisiones gubernamentales.
Estas figuras públicas con fortunas capaces de moldear democracias enteras a través de la tecnología siguen siendo grandes desconocidos para el público general, pese a que nunca han acumulado tanto poder.
Palantir: Datos, guerra y el nuevo panóptico global
Alex Karp y Peter Thiel son los fundadores de la empresa tecnológica Palantir, dedicada al tratamiento masivo de datos, principalmente, para gobiernos y fuerzas de seguridad.
Nace en 2004 como proyecto financiado por la división de inversión de la CIA, su primer y más importante cliente.
La relación entre Palantir y el Estado de Israel es segura, pero secreta. Se sabe que poseen un acuerdo mediante el cual la empresa americana colabora con los israelíes en la “gestión y administración militar”.
Palantir es conocida por los diferentes sistemas que ofrece a sus clientes. El relacionado con lo militar se llama Gotham. Sí, como la ciudad de Batman. Y es que el propio nombre “Palantir” es una referencia al arma del filme El señor de los anillos.
Toda esta película no nos queda lejos. El Ministerio de Defensa español ha adjudicado a Palantir un contrato de 16,5 millones de euros para “inteligencia militar”. El gobierno no clarifica las nimiedades de este acuerdo, ya que es secreto, por lo que de momento no podemos conocer las implicaciones reales de este contrato.
El segundo de a bordo, Peter Thiel, es uno de los perfiles más excéntricos. Lo podríamos ver como un empresario más, amante del capitalismo severo. Pero él mismo sostiene que “la competencia es para perdedores”, atacando así uno de los pilares del liberalismo entendido en su concepción clásica. Su sentido de la venganza también es legendario: financió la demanda de Hulk Hogan que llevó al cierre de la revista Gawker, medio que había revelado su homosexualidad sin su consentimiento.
Larry Ellison: el magnate de los datos
Otro nombre que sale a la palestra al pensar en estos perfiles es Larry Ellison, dueño de la multinacional Oracle, que se encarga del tratamiento de datos. Puede que no aparezca en tantos titulares como Elon Musk, pero es el segundo hombre más rico del mundo por detrás de él y acumula casi el mismo poder. Ellison parece ser el elegido para controlar, junto con su empresa, la inminente adquisición de la gestión estadounidense de TikTok. Pero, además de los datos de los consumidores, tratará algo aún más importante: el algoritmo.
Para entender bien la importancia de este movimiento con un ejemplo, tenemos que desplazarnos a Oriente Medio. Larry Ellison es el mayor donante a nivel individual de las Fuerzas de ocupación israelíes. Netanyahu y él nunca han escondido su magnífica relación de amistad y, sospechosamente, Netanyahu ha comentado que el arma más importante es Tiktok. La influencia privada en marcar el cauce de la opinión pública supone, sin duda, un precedente peligroso.
Larry Ellison tiene un escudero, su hijo David Ellison. Este ha adquirido Paramount, quien es propietaria del canal de televisión CBS y se postula como fuerte candidato a adquirir Warner Bros., empresa matriz de CNN, consolidando un imperio audiovisual y mediático con el que controlar, un poco más, la sociedad de la información.

Larry Ellison, empresario cofundador de Oracle. Foto de: El País
Sam Altman: el que se encuentra más cerca
El último de estos oligarcas tecnológicos es Sam Altman, el introvertido CEO de OpenAI, creador de ChatGPT. Su narrativa pública es la de un visionario. Para aliviar el miedo del pueblo plantea soluciones a la más que probable sustitución de las personas en los puestos de trabajo por su inteligencia artificial. Para él, se deberá instaurar un sistema de renta básica universal al que todos tengamos acceso y que garantice nuestra supervivencia económica.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Tras unos inicios proto-revolucionarios criticando abiertamente a la administración Trump, se ha aliado con él cuando, económicamente, le ha merecido la pena. En su página de Twitter lo había comparado con un dictador. Dictador del cual ha recibido financiación multimillonaria para llevar a cabo el macroproyecto Stargate; la respuesta estadounidense al DeepSeek chino. ¿Qué pesa más entonces, sus ideales o las transacciones económicas?

Sam Altman, fundador de Open AI. Foto de: DPL News
Un poder tecnológico que supera a los estados
Ya no es tan seguro el futuro de un estado de derecho. El intervencionismo y la influencia de estas iniciativas privadas en las administraciones públicas pone de manifiesto una realidad cada vez más macabra: el poder comienza a estar vendido al mejor postor en un país con tanta relevancia internacional como es la patria del Tio Sam.