La cafetería de la UCM por dentro: Gestión y contratación

Las inmediaciones de la Cafetería de la facultad de Ciencias de la información. / Fotografía de la Universidad Complutense de Madrid.
· ¿Cómo se gestiona la cafetería de la Facultad de Ciencias de la Información?
· Descubre la empresa encargada de la cafetería y cómo ha sido el proceso hasta llegar ahí
La cafetería de la Facultad de Ciencias de la Información es una constante en la vida universitaria que siempre está ahí, para dar comidas, meriendas, cafés, donde se cruzan saludos, agradecimientos y despedidas sin mayor solución de continuidad. Su personal sabe perfectamente qué estudiamos, si el estudiante es de primer año o pronto se gradúa, ya que la cara es el espejo del alma, pero en sentido contrario, cabe realizar un planteamiento: ¿qué saben los estudiantes sobre este servicio indispensable en sus años en la Facultad?
En cualquier edificio donde comunidades de personas estudian o trabajan buena parte de su tiempo al cabo del día, hay un espacio imprescindible que sirve como desconexión, paréntesis para cargar las pilas y despejarse; punto de encuentro con otros compañeros y lugar indispensable para agasajar a una visita. Más aún en una universidad, como la Complutense de Madrid, que sirve ya no solo para todo lo anterior, sino para descargar tensiones, dar rienda suelta a las confidencias y también a los sueños de un futuro laboral en la carrera que uno quiere.
Estudiante haciendo uso del servicio de la cafetería de la Facultad de Ciencias de la Información./ Fotografía de Pol Rodríguez.
Razones para una contratación
Lo primero que convendría aclarar es que, aunque ocupe un espacio propio de cada Facultad, lo cierto es que la ejecución de este trabajo corresponde a una empresa privada. Ello es así porque, en este caso, la Universidad Complutense de Madrid no dispone, en sí misma, de medios para realizar este servicio, ya que su competencia reside en la enseñanza. Y para entidades públicas que tienen atribuidas como potestad el de poder adjudicador, se deben seguir los cauces que marca la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público.
En particular, la Universidad Complutense de Madrid es una entidad de derecho público y de acuerdo con la citada ley anteriormente, tiene la consideración de Administración Pública y poder adjudicador a los efectos del artículo 3 de dicha norma. Asimismo, los Estatutos de este centro (en su artículo 8) reconocen entre sus prerrogativas las facultades sobre contratación administrativa reconocidas por la legislación estatal.
Una vez conocida la naturaleza jurídica de la UCM y su derecho a emplear el recurso de la contratación, el primer paso para ofertar un servicio como el de cafetería entre empresas privadas y especializadas en restauración es un informe de necesidad que justifique la contratación. La Ley especifica que dará cobertura solo a “aquellos contratos que sean necesarios para el cumplimiento y realización de sus fines institucionales”. La Universidad, además, velará por su mantenimiento y eficiencia.
El procedimiento de contratación de la cafetería
La contratación se lleva a cabo desde el Rectorado y centraliza el procedimiento para la licitación del servicio de cafetería en las facultades. El último expediente resuelto es el I1/2020 y se denomina “servicio de bar/cafetería con criterios saludables y sostenibles en distintos centros de la Universidad Complutense de Madrid, que conlleva prestaciones directas a favor de la ciudadanía” y justifica la idoneidad del contrato por la falta de medios propios y la no conveniencia de ampliar éstos.
Para que una empresa privada sea la elegida para ser la titular del bar de cualquiera de las facultades, debe pasar por un procedimiento de adjudicación. Este trámite se describe así en la Ley de Contratos: “se realizará utilizando una pluralidad de criterios basados en el principio de mejor relación calidad-precio”. De manera ordinaria, como es el caso de la cafetería, se empleará un procedimiento abierto en el que concurren varias empresas candidatas.
Gráfico representativo acerca de las requisitos económicos de la licitación. / Gráfico de Alejandro Navarro
Con la publicación del anuncio de licitación, se inicia el proceso de adjudicación de un contrato del sector público. Su finalidad es informar de las características principales de un contrato, como quién es el poder adjudicador (en este caso, el Rectorado), la descripción (servicio de bar/cafetería), el valor estimado (la cantidad máxima que la Universidad prevé pagar por el servicio, 177.000,00 euros, sin IVA), el plazo de ejecución (tres años) y el de presentación de las ofertas.
Las empresas licitadoras concurren en el procedimiento sobre la base de unos criterios evaluables, si bien previamente tienen que garantizar unos parámetros mínimos de solvencia técnica-profesional y económica financiera. Para este procedimiento se tomaron en cuenta, entre otros, la aportación de máquinas expendedoras de productos saludables, el precio, productos específicos para celíacos y servicio de jarras y vasos de vidrio de agua. El licitador con mayor nota es el que adjudicatario.

Gráfico acerca de el valor porcentual de los requisitos a cumplir en la licitación./ Gráfico de Alejandro Navarro.
Otra de las exigencias de la norma es que la licitación debe hacerse por lotes. Eso quiere decir que su objeto se ha desglosado en partes más pequeñas y autónomas, permitiendo que diferentes empresas compitan para ganar cada una de ellas de forma individual. El contrato en el que se adjudicó el servicio de bar de la Facultad de Ciencias de la Información pertenece al Lote 4, con un valor estimado de 5.000,00 €. Fuentes cercanas a la Gerencia de esta Facultad justifican así la división en lotes:
Falwick Innovation, S.L., la empresa de cafetería en Ciencias de la Información
Para Ciencias de la Información, la empresa adjudicataria resultó Falwick Innovation, S.L., que fue la única que concurrió al procedimiento. Obtuvo 37 puntos de 100, y solo se le valoró uno de los criterios económicos, el canon, esto es, la compensación que recibirá la Facultad en el período de ejecución por el uso de suministros la cual asciende a 90.000€. Ninguno de los criterios de calidad fue considerado para la valoración de la oferta. También resultó ser la contratista del bar de la Facultad de Geografía e Historia.
Falwick Innovation es una empresa pequeña de apenas cinco años de antigüedad. Es una sociedad limitada constituida noviembre de 2020, y su actividad principal es la restauración. Su facturación no supera los dos millones de euros. En este lustro, además, ha sido adjudicataria del servicio de cafetería de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y de varias facultades de la Universidad Autónoma de Madrid.
Las obligaciones de Falwick Innovation están marcadas en los pliegos del contrato: estar al corriente en sus obligaciones fiscal, laboral y de Seguridad Social- el personal corre a su cargo, así como el mantenimiento, la limpieza y desinfección de las instalaciones. A su vez, y esta es una cuestión no poco recordada todos los días, velará (y vela) porque no se saquen recipientes de vidrio fuera del bar.
Menú, precios y personal: nada queda a la improvisación
Las tarifas de precios ofertados se ajustan a lo estipulado en los pliegos, aunque podrán revisarse anualmente. El servicio de comedor consiste en un menú básico con posibilidad de elegir entre, al menos, tres variedades de primeros, tres de segundos y tres postres, entre los que se incluirá obligatoriamente fruta de temporada, o café y similares. Asimismo, se ofrecen menús vegetarianos, veganos y apto para celíacos. Y en contra de lo que dice la leyenda urbana, el precio no es subvencionable:
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Con relación al personal que presta servicio en la cafetería, tienen una particularidad en la normativa laboral: es subrogado. Esto significa que, en la administración pública, todo trabajador en dicha condición pasa a depender de una nueva empresa o de la propia administración tras la adjudicación de un contrato de servicio, manteniendo sus derechos laborales adquiridos, como antigüedad y salario, según el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores.
Esta figura se gestiona para proteger a los empleados y asegurar la continuidad del servicio, aunque los trabajadores no adquieren la condición de funcionario de carrera y no forman parte de la plantilla fija hasta que superen los procesos selectivos oportunos. En Ciencias de la Información, el equipo está formado por dos encargados, dos dependientes, un camarero, un cocinero, un ayudante de cocina, un mozo y dos auxiliares de limpieza. Y los sueldos oscilan entre los 14.000 € y los 23.000 €.
Estudiante ordenando un menú de la cafetería de la Facultad de ciencias de la Información. / Fotografía Pol Rodríguez.
El nuevo contrato, en proceso de adjudicación
Toda vez que ha vencido el contrato iniciado en 2020, en la actualidad, está en marcha el nuevo procedimiento de adjudicación para el servicio de bar y cafetería por parte del Rectorado, dividido en ocho lotes, y en el que Ciencias de la Información ocupa el Lote 2, por un valor estimado de 25.000,00 €. El anuncio de licitación fue publicado el pasado 6 de octubre y la apertura de sobres (la documentación que presentan los licitadores) se realizó el pasado día 20 de noviembre.
Según el acta de la mesa de contratación celebrada el 6 de noviembre publicada en la Plataforma de Contratación del Estado y a la cual ha accedido Variación XXI, se han elevado a tres los licitadores para el contrato de servicio de cafetería de la Facultad, por lo que Falwick Innovation no lo tendrá tan fácil como en 2020. Tendrá que competir con el Grupo Enreos, S.L y Tartar Inversiones, S.L. Ambas optan a otras facultades de la Universidad Complutense.
Fuentes cercanas a la Facultad de Ciencias de la Información han confirmado a Variación XXI que la comisión evaluadora ha examinado la documentación que soporta el 40% de la puntuación del contrato. En esta ocasión, se han tomado en cuenta criterios como la variedad de menús, la calidad, la sostenibilidad y el producto de cercanía. Asimismo, han manifestado satisfacción con Falwick Innovation: “Me gustaría que se quedaran”.
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La misma fuente explicó a este medio cómo se organiza la cafetería en la celebración de eventos ajenos a los cursos ordinarios que se imparten en la Facultad, como las fiestas de graduación o el servicio de catering. Estas últimas suponen una importante fuente de ingresos para la empresa. Para eventos inusuales realizados por la propia Facultad o un agente externo, las fuentes de la Facultad aseguraban tener el ademán de preguntar a la empresa actual por un presupuesto para organizar el catering del evento, teniendo siempre la posibilidad de traer una empresa distinta y ajena a la cafetería. Así se describió la estrategia de la empresa para obtener beneficios en un contexto de problemas económicos de la Complutense.
En suma, un servicio de bar en la Universidad Complutense parece que nace de la nada y que lleva toda la vida, que también. Sin embargo, tienen una razón de ser, un procedimiento por el que pasar y unas obligaciones que cumplir, igual que el alumnado hace lo propio para obtener su título de Grado. Una promoción dará el salto al mundo laboral, otra vendrá procedente del bachillerato, y su cafetería, con su Pedro al frente (en adecuado símil bíblico), será el punto donde se crucen sus caminos.