El auge de los modelos híbridos renueva y dan vida a las librerías madrileñas

Una mujer en una librería. Pexels.
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Los establecimientos literarios de Madrid adoptan nuevos modelos de negocio para resistir la presión económica y atraer a un público cada vez más diverso
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Entre cafés, vinos y libros recuperados, las librerías de la capital encuentran fórmulas para mantenerse vivas en un mercado en constante cambio
La lectura es una de las aficiones más antiguas entre todas. Desde la aparición de la novela, situando este hito a comienzos del siglo XVII con el Quijote de Miguel de Cervantes, las personas han encontrado refugio entre las páginas de los libros que tantas historias y sabiduría albergan en su interior. La afición por la literatura ha sobrevivido a lo largo de los siglos, compitiendo con nuevos modelos de negocio del sector del entretenimiento como pudo ser el cine, después la televisión, los videojuegos y, más actualmente, internet, este último un universo infinito de posibilidades multimedia donde poder perderse entre gran variedad de contenidos.
Sin embargo, los datos apuntan a que, a día de hoy, las personas siguen inclinándose por la lectura de libros para emplear su tiempo de ocio, una tendencia en ascenso que se supera año tras año. Según la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, los datos del estudio Mercado del Libro en España, el sector del libro impreso en España alcanzó un récord histórico en 2024, con unas ventas de cerca de 77 millones de ejemplares y una facturación que supera los 1.200 millones de euros, lo que implica que el mercado editorial creció un 9,8% respecto a 2023.
Estos datos tan alentadores reflejan una clara realidad sobre el auge del negocio del libro, que además se ha visto reflejada en el número de establecimientos dedicados a la venta de este producto en Madrid. En la actualidad, la ciudad capitalina dispones de 214 tiendas de libros repartidas por toda la ciudad, siendo 145 de ellas dedicadas a la venta de novedades editoriales y el 69 restante a la venta de libro antiguo o de segunda mano, un dato publicado por el área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid en colaboración con la Asociación de Librerías de Madrid.
No obstante, las librerías hace tiempo que dejaron de ser ese tipo de lugares tranquilos, silenciosos y apenas concurridos donde encontrar una nueva lectura que incorporar a la biblioteca personal. Ahora estos establecimientos se han reconfigurado como lugares de encuentro tanto para amantes de la literatura, con una variada oferta de actividades como talleres de escritura, clubs de lectura, lecturas dramatizadas o incluso conciertos, todo esto sumado a las clásicas presentaciones de libros que eran ya habituales.
A todo esto, se le suma un nuevo concepto de negocio incorporado a estas librerías del siglo XXI, como es el servicio adicional de bar-cafetería. Una forma de generar ingresos extras y cada vez más extendida entre las librerías madrileñas. Pese al optimismo de los datos que muestran una tendencia cada vez mayor de la compra de libros entre el público, suponiendo mayores ingresos en las cajas registradoras, los beneficios no resultan tan cuantiosos como gustaría a los libreros, ya que <<hace años, las librerías obtenían el 25% de beneficio del coste total del libro vendido, ahora ese beneficio ronda entre el 8% y el 12%>>, comenta Miguel Ángel, propietario de Tipos Infames. Un contexto en el que el negocio del libro se ha visto volcado a renovarse para garantizar su supervivencia entre facturas de luz, gastos de alquiler de local y pago de impuestos, entre otras presiones económicas. ¿Cómo? Ofreciendo a sus clientes un espacio lúdico y de ocio que poder frecuentar con amigos para tomar un vino, una cerveza, un café o incluso un aperitivo con el que saciar el hambre a cualquier hora del día.
Narrativa, ensayo y vinos artesanales
En el barrio de Malasaña, se encuentra Tipos Infames, una librería con más de 10 años de recorrido en el centro de Madrid, especializada en narrativa y ensayo, además de poder encontrar alguna que otra novela ilustrada entre sus estanterías. Tal y como comenta su propietario, Miguel Ángel, han conseguido “seguir adelante” gracias a las propuestas alternativas a la venta de libros de han desarrollado en su negocio. Entre las diferentes propuestas, los libreros de Malasaña han llevado a cabo exposiciones, conciertos y hasta obras de teatro en formato reducido. Sin embargo, una de sus fuentes de ingresos adicionales y que mayor personalidad aporta al establecimiento, es la venta de vinos. Tipos Infames han apostado por un nuevo modelo de negocio que mezcla el concepto de librería y vinoteca. <<La idea es crear una comunidad y que la gente se sienta cómoda, se tomen algo y como solemos decir, que se cree un lugar donde surjan cosas entre amantes de la literatura>>, expresa Miguel Ángel.

Fachada de la librería Tipos Infames de Madrid. J. González.
Pero lo curioso de esta librería no es únicamente que puedas adquirir una copa de vino a la vez que adquieres una nueva novela, sino que los caldos aquí ofrecidos han sido cuidadosamente seleccionados para sus clientes, ofreciendo exclusivamente vinos elaborados artesanalmente de una calidad muy superior a la que puedas encontrar en cualquier bar convencional. <<Decidimos traer solo vinos artesanales porque creemos que va muy de la mano con nuestra idea de lo que es un buen texto. La buena narrativa se elabora de una forma cuidadosa y con cariño, y es lo que pretendemos que nuestros clientes encuentren aquí, no podíamos hacer algo distingo con los vinos>>, enfatiza Miguel Ángel.
Tipos Infames es ya una librería reconocida entre los amantes de la literatura de Madrid, cuentan con una clientela fija que frecuenta el local habitualmente y disfruta del ambiente generado por sus propietarios. Un nuevo modelo de negocio que parece consolidarse y que más de 10 años de trayectoria lo justifica.
Entre libros y mesas de bar
Para conocer otra de las librerías madrileñas que han renovado su modelo de negocio, hay que trasladarse hasta Plaza de España, más concretamente a la calle Martín de los Heros, donde se ubica librería Ocho y Medio. El establecimiento se encuentra arropado por salas de cine en sus inmediaciones, por lo que es una zona muy frecuentada por amantes del séptimo arte, algo que librería Ocho y Medio quiso sacar partido en su día, allá por el año 1995, especializándose en lecturas sobre el mundo del cine. <<Tenemos publicaciones relacionadas con la industria cinematográfica, pasando por todas las disciplinas relacionadas con los medios audiovisuales, como la televisión, la fotografía o el vídeo>>, explica Anabel, empleada de la librería.
Pero lo verdaderamente peculiar de este lugar repleto de estanterías repletas de libros, es la cantidad de espacio dedicado al servicio de bar, contando con hasta 15 mesas y tres ubicaciones distintas donde poder disfrutar de una bebida o un aperitivo como si de un bar se tratase. <<También tenemos servicio de terraza a pie de calle, no se diferencian en nada a un bar convencional>>, añade Anabel.

Fachada de librería Ocho y Medio de Madrid. J. González.
Aunque es una de las librerías más grandes de Madrid, con un catálogo de más de 15.000 referencias, con el paso del tiempo el servicio adicional de bar ha logrado resultar la principal fuente de ingresos para este establecimiento. <<Sí, se venden más cervezas que libros>>, afirma Anabel entre risas. No obstante, Ocho y Medio sigue posicionada como una de las mejores librerías especializadas en cine de toda España.
Nuevos caminos del negocio del libro
La comida y la bebida ha servido como gran atractivo para atraer a más clientela a las librerías, pero este no ha sido la única fórmula con la que los libreros consiguen salir adelante con sus establecimientos. En los últimos años, también se ha visto como han proliferado las librerías de segunda mano en Madrid, un modelo de negocio que, en comparación con las novedades editoriales, parece brindar una oportunidad para generar ingresos entre los emprendedores del sector del libro.
La Librería Olmata, ubicada en la calle Del Conde de Romanones, ha conseguido posicionarse como una de las librerías más demandadas de libros de segunda mano en Madrid. Su variada oferta incluye desde novelas de literatura contemporánea, ofrecidas a precios muy asequibles, hasta títulos más codiciados entre la comunidad lectora, como pueden ser raras ediciones, enciclopedias o publicaciones descatalogadas que abordan áreas temáticas exclusivas. <<El mercado del libro de segunda mano es una oportunidad de negocio en este momento, no lo voy a negar, a nosotros nos ha ido muy bien desde que abrimos la tienda>>, afirma Néstor, copropietario de Librería Olmata.
Por el contrario, como en el desarrollo de cualquier actividad económica, se encuentran dificultades que entorpecen el buen curso del negocio. En el sector de la venta de libros de segunda mano, Néstor explica que para poder conseguir <<buen material>>, es necesario <<clasificar y rastrear entre montones de libros>> que posteriormente sirvan para poner a la venta y coincida con el interés de los compradores. <<Es muy necesario tener conocimientos amplios sobre el mundo editorial, pero también sobre las tendencias actuales de los lectores. Además, hay veces que encuentras verdaderas joyas, pero están en pésimas condiciones>>, señala Néstor, al explicar una de las tareas principales de los vendedores de libros de segunda mano, como es la de acudir a grandes almacenes en busca de nuevo material que incorporar a sus estanterías.

Fachada de la Librería Olmata de Madrid. J. González.
En un contexto de transformación constante, las librerías madrileñas han demostrado una notable capacidad de adaptación para mantener vivo su papel como espacios culturales. Desde los modelos híbridos que combinan literatura con vino, café y propuestas varias, hasta el auge del libro de segunda mano como vía de emprendimiento, todas estas fórmulas evidencian que el sector ha sabido reinventarse sin renunciar a su esencia.
Más allá de las cifras de ventas o de los nuevos hábitos de consumo, lo que permanece intacto es la necesidad de encontrar lugares donde detenerse, conversar y descubrir historias. De cualquier manera, las librerías continúan siendo refugios para personas con inquietudes literarias, entre estanterías, mesas, cuadernos y cervezas, su supervivencia está garantizada, además de demostrar que la lectura sigue siendo un lugar de encuentro.