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200 años al compás del oro rojo canario

La cochinilla invade las tundras que decoran los campos del archipiélago

Un paisaje isleño repleto de cochinilla | Adriel Perdomo

  • La cochinilla canaria celebra dos décadas de la mano de la Real Fábrica de Tapices

  • Ahora, este insecto también se puede comer

 

El Gobierno de Canarias, junto con el Cabildo de Gran Canaria, ha inaugurado este mes de noviembre en Madrid una exposición que celebra los 200 años de la introducción de la cochinilla en el archipiélago. Esta muestra, que resalta el legado agrícola de las islas, con especial énfasis en el municipio de Ingenio, estará abierta al público en la Real Fábrica de Tapices hasta el próximo 8 de diciembre. Los visitantes podrán recorrer las salas y pasillos del histórico edificio, donde se contará la fascinante historia de este insecto y se ohttps://www.holaislascanarias.com/experiencias/cochinilla-de-canarias/frecerán demostraciones en vivo.

Lorenzo Olivero, presidente de la Asociación de Criadores y Exportadores de Cochinilla de las Islas Canarias, destacó que la cochinilla es uno de los pocos insectos comestibles y señaló su importancia más allá de la industria textil. Aunque históricamente se ha utilizado en este sector, Olivero mencionó que han desarrollado una cerveza que incluye el extracto de cochinilla, y que esperan la aprobación para lanzarla al mercado.

El archipiélago cuenta con numerosos recolectores de cochinilla, pero es Ingenio el único municipio donde esta actividad se lleva a cabo de manera profesional. Olivero subrayó el impacto económico de la cochinilla en Canarias y destacó su relevancia en un contexto de sostenibilidad, ya que produce un colorante natural que no representa riesgos para la salud humana. Además, recordó cómo este sector contribuyó a la mejora de las condiciones de vida de muchas familias en el pasado, permitiendo que muchas personas superaran situaciones de hambre.

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Telas impregnadas de oro rojo líquido | Elena Montesdeoca

En cuanto al origen de este cultivo en Ingenio, Catalina Sánchez, concejala de Agricultura del municipio, recordó que, en sus inicios, no parecía un lugar idóneo debido a las condiciones climáticas extremas, como el calor y el viento. Sin embargo, esta actividad se terminó adaptando en zonas estratégicas del municipio, como el barranco de Guayadeque, donde las condiciones resultaron favorables.

Actualmente, más de 400 estudiantes en Ingenio reciben formación sobre el cultivo de la cochinilla, con el fin de que comprendan la importancia de la Denominación de Origen Protegida que tiene este producto en el municipio. Sánchez también destacó la realización de ferias y exposiciones para difundir el conocimiento sobre la historia de este insecto y su relevancia cultural.

 

¿Es importante mantener la tradición de la cochinilla?

Por su parte, Eduardo García, viceconsejero del Sector Primario del Gobierno de Canarias, subrayó la importancia de preservar esta tradición, aunque reconoció que actualmente se trata de cultivos minoritarios. A pesar de ello, hizo un llamado a la población a apoyar el crecimiento de la cochinilla y, a su vez, resaltó su valor para los pequeños núcleos rurales y su contribución al sector agrícola.

El estudio sobre la elaboración y uso de la cochinilla ha logrado expandirse a otros centros educativos en España. Carmen García, quien coordina el ciclo de moda y confección en el Instituto Santa Engracia de Madrid, comentó que estudiantes de varios colegios de la ciudad también están aprendiendo a teñir telas utilizando este insecto.

La primera vez que García tuvo conocimiento de la cochinilla fue en un viaje a Tenerife a principios de los años noventa. Desde entonces, quedó fascinada por el vibrante color del tinte. “Es impresionante que un insecto tan pequeño pueda producir un tono tan intenso de manera natural”, expresó con asombro.

La Real Fábrica de Tapices abre sus puertas para conocer la historia de la cochinilla canaria

Recorrido por la historia de la cochinilla canaria | Elena Montesdeoca

Brayaham Pérez, originario de Canarias, visitó la exposición por primera vez y destacó la importancia de difundir el uso de la cochinilla. Según él, muchos en la península asocian las Islas Canarias con productos como los plátanos o los tomates, pero no tanto con este tinte natural. “Es algo que no se menciona tanto, y es fundamental que la gente conozca su relevancia para las Islas”, afirmó Pérez. Tras su visita, admitió que desconocía hasta qué punto la cochinilla tiene un impacto económico considerable para el archipiélago.

 

Alumnos comprometidos con un producto autóctono

Ana Roquero, investigadora con décadas de experiencia en etnografía y botánica, ha dedicado su vida al estudio del teñido de telas. Desde los años setenta, se ha especializado en el uso de la cochinilla y otros tintes naturales. Roquero aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a la concienciación sobre los tintes naturales. “El tinte más sostenible y natural es la cochinilla, junto con el índigo. Son los únicos que realmente se cultivan”, explicó. La experta advirtió sobre un problema creciente: “Mucha gente va al campo a recoger plantas para obtener colores similares, y eso no puede seguir ocurriendo”.

Por su parte, María Zafra, colaboradora de un taller de costura y teñido de telas, ha sido una ferviente defensora del uso de la cochinilla. Asegura que siempre lleva prendas hechas con el tinte de este insecto, y destacó su preferencia por el “rojo vivo”, un tono que considera inigualable. “Es increíble que un ser tan pequeño pueda generar algo tan intenso y hermoso”, afirmó. Además de los colores más intensos, Zafra demostró que con la cochinilla también se pueden obtener tonos más suaves, como el rosa claro y el naranja, a partir del mismo tinte.

Zafra explicó que, en realidad, el color rojo que produce la cochinilla proviene de la planta tunera y no del insecto en sí. “Mucha gente cree que es la sangre de la cochinilla, pero lo que hacen es absorber el colorante directamente de la planta”, aclaró. Aunque ya está jubilada, Zafra continúa enseñando a quienes deseen aprender a utilizar la cochinilla para teñir y decorar sus prendas. Además, próximamente, se llevarán a cabo talleres sobre el uso de la cochinilla en repostería y alimentación. De esta forma se cumplen 200 años al rojo vivo.

Más información en el siguiente enlace.

https://preview.shorthand.com/T0aWfgXjbpyfcvsV



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