El día que se apagó el país: el gran apagón que sacudió a la Península Ibérica

La calle Preciados a las 21.13 durante el apagón de abril de 2025, aún a oscuras. Autor: Daniel Tarrino Wikimedia Commons.
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¿Qué provocó el colapso energético más grave de la década?
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Un fallo sistémico o un ciberataque
El 28 de abril de 2025 quedó marcado en la memoria de millones de ciudadanos como el día en que España se sumió en la oscuridad. Un apagón eléctrico de alcance nacional paralizó durante horas la actividad en hogares, hospitales, empresas, centros educativos y servicios digitales. La desconexión no solo afectó a la electricidad, sino también a las telecomunicaciones y redes, generando caos , incertidumbre y muchas cuestiones acerca de la fragilidad de nuestras infraestructuras tecnológicas . Las calles quedaron en silencio, los transportes se detuvieron y las ciudades, privadas de su ritmo habitual, mostraron una imagen casi fantasmal. En muchas regiones, las autoridades locales activaron planes de emergencia mientras la población trataba de mantenerse informada a través de radios de batería o mensajes esporádicos. Con el paso de las horas, el apagón reveló no solo la dependencia energética del país, sino también la vulnerabilidad de un sistema cada vez más interconectado. Se habló de fallos en el sistema e incluso ciberataques, pero poco se conoce sobre lo que de verdad provocó el colapso energético más grave de la década.
El apagón: cronología y causas
El apagón eléctrico nacional surgió en la jornada del 28 de abril de 2025 en la Península Ibérica, tuvo lugar a las 12.33 del mediodía, dejando a casi toda España sin luz, excepto a las Islas Canarias, las Islas Baleares, Ceuta y Melilla, entre 1 y 24 horas dependiendo de la zona afectada.
El informe de los expertos de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad según un artículo de RTVE reveló que el apagón se produjo debido a un evento de fallo en cadena, es decir, una cascada de sobrevoltaje. Lo cierto es que los días 22 y 24 de abril fueron claves antes del suceso, ya que el sistema sufrió una combinación de causas anómalas en distintas zonas del sistema que fueron fácilmente estabilizadas, según reconoció Red Eléctrica , pero al sucederse seis días después el 28 de abril ya no fue posible controlarlas.
La desaparición y pérdida de 15 gigavatios (GW) de la red eléctrica peninsular en tan solo cinco segundos declarada por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez en una rueda de prensa posterior al suceso, equivalió a que desapareciera entorno al 60% de la energía eléctrica en ese mismo instante, lo que provocó un colapso generalizado en el sistema eléctrico , que forzó la caída del sistema. Según la agencia de noticias EFE España recuperó el 99,95% de la demanda energética a las 07.00 horas de la mañana del día siguiente, el martes 29 de abril.

Vecinos de una comunidad en Portugal a oscuras RTVE.es
Consecuencias económicas
Los hogares apagados, el transporte parado, los semáforos cerrados, los negocios inmovilizados y alrededor de 55 millones de personas afectadas por la falta de suministro eléctrico. Dependiendo del sector afectado el impacto se posiciona entre un 25% y un 50% del PIB diario, es decir, entre 1.100 y 2.250 millones de euros según ha declarado el catedrático de Economía de la Universidad de Granada Francisco Rodríguez a RTVE.es
El consumo en los hogares también se vio afectado y es que según un artículo de CaixaBank se produjo un 15% de caída en el consumo reflejado en la evolución del gasto presencial en tarjetas, las retiradas de efectivo y el consumo online del día del propio día del apagón nacional.

Gráficos Caixabank Research , a partir de datos internos.
La caída de tensión representada en los gráficos posteriores nos muestra la repercusión económica que tuvo entre las 12 del medio día y las 22 de la noche sobre el consumo de los bienes de primera necesidad , cuyo impacto fue del 34%, en el uso de transporte y gasolinaras , en los comercios minoristas y en el gasto en ocio y hostelería uno de los que más sufrió las consecuencias con una caída del 52%, ya que no se produjo una recuperación por la tarde.

Heraldo .es Imagen de un mercado zaragozano el pasado 28 de abril, el día del apagón
Impacto sanitario
El apagón eléctrico afectó al Sistema Nacional de Salud e incidió sobre los pacientes que lo sufrieron. Según el Ministerio de Sanidad tras el incidente, El Consejo Interterritorial del Servicio Nacional de Salud (CISNS) aprobó un acuerdo el 21 de mayo de este año, para elaborar un Plan Marco de Actuación ante Situaciones de Insuficiencia de Suministros Esenciales, que favorece la resiliencia del sistema sanitario ante futuras contingencias.

Paciente reubicado en Pamplona RTVE
El corte de electricidad puso de manifiesto la urgencia de fortalecer el sistema de salud frente a fallos en infraestructuras esenciales. Aunque los hospitales disponían de generadores de emergencia, el Ministerio de Sanidad pone de manifiesto el cumplimiento de objetivos ante posibles apagones futuros cómo mejorar la coordinación interterritorial e intersectorial en la respuesta a emergencias, garantizar la continuidad asistencial, proteger a los pacientes especialmente vulnerables a la falta de suministros, fortalecer la resiliencia del Sistema Nacional de Salud (SNS), desarrollar un marco común nacional de actuación, protocolos y guías técnicas de forma coordinada.
Pilar López técnico en cuidados de enfermería del Hospital Universitario Clínico San Carlos hace referencia al miedo e incertidumbre que tanto pacientes como equipo médico del centro sintieron ante la situación tan insólita ocurrida el lunes 28 de abril.
Según explicó Pilar López, algunos de los generadores con los que contaba el hospital deberían haber estado mejor controlados, ya que varios quirófanos se quedaron sin suministro eléctrico. Como el quirófano donde iba a ser intervenido Pablo Gómez , un paciente con apendicitis que relató que, tras firmar el consentimiento del anestesista y mientras esperaba para entrar al quirófano, pensó que el corte de luz se debía a las obras cercanas al hospital, sin imaginar que se trataba de un apagón nacional .
Por otro lado, en su centro los generadores funcionaron correctamente, ya que estaban alimentados con gasóleo y se activaron inmediatamente tras el apagón. Aun así, el equipo médico decidió retrasar la operación hasta comprobar que los respiradores y el resto del material del quirófano funcionaban con normalidad.
Bulos y noticias falsas
El apagón nacional dejó un medio país a oscuros, pero no solo a nivel eléctrico sino también en información . En cuanto se activaron las primeras alarmas, las redes sociales fueron objeto directo de teorías , informaciones inconclusas y bulos . La incertidumbre que se vivió y la falta de datos oficiales propiciaron la ecuación perfecta para que cualquiera pudiera especular al respecto.
Los primeros bulos más virales fueron las teorías que culpaban a Rusia o “hackers ultra organizados” de un ciberataque internacional. Pese a que los profesionales del sistema eléctrico lo descartaron enseguida eso no impidió que se propagara como la espuma. También había quien afirmaba que el apagón era debido a un fenómeno atmosférico por culpa del cambio climático y vibraciones anormales en la atmósfera.

Bulo sobre el apagón nacional del 28 de abril de 2025. Fuente: RTVE
Por supuesto las imágenes falsas o alteradas también estuvieron presentes, como aquellas que mostraban la península completamente a oscuras. Y como en cualquier crisis, aparecieron mensajes típicos de alarma que alertaban de hospitales colapsados, “saqueos masivos” y pérdidas humanas falsas.

Maldita .es Bulo sobre el apagón nacional del 28 de abril de 2025.
A todo este ecosistema se le sumaron intentos de estafas digitales que aprovecharon el caos para actuar. SMS supuestamente enviados por bancos para “verificar tu cuenta por incidencia del apagón”, cuando en realidad buscaban robar datos.
En ese tipo de situaciones es importante parar antes de compartir para no seguir propiciando la aparición de bulos . También hay que sospechar siempre de imágenes demasiado perfectas, titulares sensacionalistas y mensajes que exigen datos personales.
Impacto en la vida cotidiana y la rutina
El apagón no solo dejó a ciudades enteras sin electricidad , sino que también interrumpió la cotidianidad de millones de personas. En un solo momento lo más básico como cargar el móvil, cocinar o pagar con tarjeta dejó de ser posible.
La desconexión hizo que se volviera a métodos “de toda la vida” para pasar el día. Pagos en efectivo, uso de hornillos para cocinar o familias enteras alrededor del único medio funcional, la radio.
La jornada laboral de también sufrió las consecuencias inesperadas. Oficinas a oscuras, imposibilidad del teletrabajo o personas sin saber cómo volver a sus casas por el caos en consecuencia. Además de negocios que se vieron obligados a parar por la imposibilidad de seguir trabajando por la digitalización de sus servicios. Algunos lo vivieron como ansiedad pura y otros como un descanso. Javier Peña , dueño de un puesto de prensa en Gran Vía asegura que dentro del caos por suerte lo vivió con cierta normalidad.
Javier también hace referencia a la confusión de los primeros momentos, cuando aún no se tenía información de lo que ocurría, y cómo al estar en plena calle la gente confundida le preguntaba al respecto y se vivieron momentos de tensión.
Al estar en pleno centro de Gran Vía, Javier también fue testigo del caos que provocó la falta de semáforos. Sin embargo comenta que la gente consiguió regularse bien a pesar de la situación.
El transporte tampoco está libre de tensiones, autobuses colapsados, metros detenidos y retrasos en trenes. Toda la situación generó caos en las calles y en las estaciones donde nadie sabía cómo regresar a sus hogares. Sin embargo, también salieron a la luz pequeñas escenas de cooperación ciudadana , con héroes improvisados guiando el tráfico o vecinos ofreciendo ayuda.
A María el apagón le pilló en el interior de un tren de camino a visitar a un familiar, comenta que al principio pensaba que era cosa de la red de metro pero según avanzó el tiempo la incomprensión y el caos se iba notando.
Aún así comenta que la cooperación de todos los presentes hizo que el tiempo vivido dentro del vagón fuera más ameno y que la falta de tecnología hizo que todos levantaran la cabeza de los móviles y estuvieran presentes en el momento.

Personas divirtiéndose a pesar del apagón. Fuente: El Confidencial
Daniel Pérez, trabajador de una empresa de alimentación en Alcobendas, fue otra de las personas que se quedó lejos de su casa durante el apagón. “El apagón nos pilló sobre las once y media de la mañana y al principio pensamos que era algo del edificio”, explica. Durante las dos primeras horas continuaron trabajando con normalidad, hasta que comenzó a sospechar que la situación era más grave de lo que parecía. “Nos dimos cuenta de que no era solo en Makro, sino en toda Madrid. Entonces empezamos a llenar de gasolina los generadores porque ya sabíamos que no volvería la luz en un buen rato”.
Al acabar su turno, decidió regresar a casa, en el barrio de Chueca. Sin transporte público ni conexión estable, el camino que normalmente le llevaba una hora se convirtió en un trayecto de más de cinco. “No funcionaba ni el metro ni los autobuses, y el GPS iba y venía. Me orienté siguiendo las señales de carretera y preguntando a la gente que encontraba”, cuenta. En ese recorrido conoció a una mujer que caminaba en su misma dirección y con la que compartió parte del trayecto. “La gente era muy amable, intentaba ayudar como podía. En medio del caos, hasta hice amistad con una desconocida”.
Daniel Pérez Martínez recuerda la experiencia como algo difícil de olvidar. “Ver una ciudad tan grande completamente sin luz, sin semáforos y con mucho tráfico, fue impactante. No te esperas algo así en una capital”, afirma. Cuando por fin llegó a casa, ya de madrugada, sintió alivio y agotamiento a partes iguales. “La luz volvió muy tarde, casi a las tres de la mañana, y yo ya estaba dormido”, añade.
Su historia resume el desorden que se vivió en las calles y la dependencia tecnológica que quedó al descubierto durante esas horas. Sin cobertura, sin transporte y sin referencia alguna, volver a casa se convirtió en un desafío que puso a prueba la paciencia, la solidaridad y la capacidad de adaptación de millas de personas.
Posible nuevo apagón
Cinco meses después del apagón que dejó sin luz a millones de personas el pasado 28 de abril , Red Eléctrica de España vuelve a situar el foco en la estabilidad del sistema eléctrico nacional. En las últimas semanas, la compañía ha detectado fluctuaciones anómalas en el voltaje que, de no controlarse a tiempo, podrían volver a comprometer la red. Aunque desde la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) insisten en que no existe un riesgo inmediato de suministro, los informes más recientes dejan claro que el sistema atraviesa un momento de especial tensión.
El problema principal se encuentra en el control de tensión, el mecanismo que regula la energía para mantenerla dentro de los límites seguros y evitar daños o desconexiones. Red Eléctrica ha propuesto reforzar este sistema y retrasar temporalmente la entrada en funcionamiento de parte de la energía solar y eólica. Se trata de una medida preventiva que busca dar más estabilidad al suministro, aunque suponga reducir momentáneamente la producción de renovables.
La CNMC , por su parte, ha iniciado una revisión urgente de los protocolos que regulan la operación del sistema eléctrico. Entre los cambios planteados figuran ajustes en la planificación diaria, la regulación secundaria y los servicios de balance energético . En esencia, se pretende que la red sea más capaz de reaccionar ante imprevistos y evitar que una alteración puntual vuelva a desencadenar una caída en cadena como la de abril .

Posible nuevo apagón. Fuente: Onda cero
Los técnicos coinciden en que la transición hacia las energías renovables, aunque imprescindible, está provocando una situación inédita. La generación eólica y solar, al depender de factores naturales como el viento o la luz del sol, provoca variaciones rápidas que pueden desestabilizar el sistema. A ello se suma el aumento del autoconsumo doméstico: millas de hogares producen parte de su energía, pero sus instalaciones no siempre están bajo el control directo de Red Eléctrica . Eso dificulta prever la demanda real y mantener el equilibrio entre generación y consumo en tiempo real.
Para evitar nuevas incidencias, se ha pedido a las centrales de gas, hidroeléctricas y nucleares que mantengan parte de su potencia reservada para actuar como respaldo. Sin embargo, esta medida podría repercutir en un aumento de los costos eléctricos , ya que mantener operativos estos sistemas de apoyo requiere una inversión adicional.
A pesar de la preocupación, los expertos creen que todavía hay margen para prevenir un nuevo apagón . Coinciden en que la clave está en reforzar los mecanismos de control y adaptar la red al nuevo modelo energético, cada vez más descentralizado y complejo. España avanza hacia un futuro más sostenible, pero ese camino también exige garantizar la seguridad de un sistema que, como se demostró en abril, sigue siendo más frágil de lo que parece.
El apagón del 28 de abril de 2025 dejó mucho más que ciudades a oscuras. Fue una prueba colectiva que puso al descubierto la fragilidad de un país completamente dependiente de la tecnología y la energía . Durante unas horas, España se enfrentó al silencio de las pantallas, al desconcierto en los hospitales y al colapso de los transportes. Pero también se reencontró con algo más humano: la cooperación espontánea entre vecinos, la calma frente al miedo y la capacidad de adaptación incluso en plena incertidumbre.
Las consecuencias del apagón fueron profundas. La economía se detuvo, la actividad sanitaria tuvo que reorganizarse con generadores de emergencia y la desinformación se propagó con la misma rapidez con la que cayó la red eléctrica . En un mundo hiperconectado, el suceso demostró que la información puede llegar a ser tan peligrosa como la propia falta de luz.
Cinco meses después, el riesgo de un nuevo apagón vuelve a estar sobre la mesa. Red Eléctrica y la CNMC advierten de una red sometida a un estrés creciente, mientras España avanza hacia un modelo energético más limpio pero también más inestable. El reto está en encontrar un equilibrio entre sostenibilidad y seguridad, sin repetir los errores del pasado.
Lo ocurrido en abril no debería olvidarse. Más allá de los fallos técnicos , el gran apagón reveló la vulnerabilidad de nuestra vida cotidiana y la necesidad de reforzar no solo las infraestructuras, sino también la confianza y la responsabilidad colectiva. Porque en una sociedad tan conectada, basta un solo corte para recordar lo que realmente nos sostiene.

Estupendo reportaje, abarca muchas de las situaciones vividas, unas mejores que otras; y nos explica técnicamente en qué consistió. Me ha gustado mucho.
Muy completo, acertado, documentado y claramente explicado.
Comment *un informe muy exhaustivo, muy completo y de total actualidad e importancia.
muy buen reportaje, información muy útil e interesante
El reportaje es bastante esclarecedor de lo que ocurrió ese día.