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Esclavo de mis manías

Tan común como levantarse de la cama o beber agua es tener una manía. A veces es casi imperceptible por el nivel de mimetización que se produce con nuestra propia persona. Compartidas por todos, las manías consiguen sacar de sus casillas incluso al más tolerante, y convertir en obseso al más despreocupado. Por esto es importante saber diferenciarlo de un toc, algo más serio que muchas personas todavía desconocen.

Los expertos en salud mental definen las manías como actitudes rituales características de personas que padecen un trastorno obsesivo compulsivo. Algo poco acorde con la definición que publica la RAE, que se refiere a ésta como una especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor, o como extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada.

Lo que parece un denominador común entre ambas es que son padecidas por personas. Por eso, la mejor forma para conocer qué son las manías, es acercarse a aquellos que las padecen día tras día.

Las manías más comunes

Lavadoras / Rebecca Mendoza

Lavadoras / Rebecca Mendoza

Desde los más pequeños hasta los más ancianos, nadie se libra de sus “pequeños rituales”. Algo inofensivo que en ocasiones puede resultar beneficioso para recordarnos aquellas acciones que debemos realizar de forma mecánica a diario, como por ejemplo, apagar el gas o cerrar la puerta de casa.

El peligro no estriba en la conducta sino en el nivel de dependencia que tenemos de ella. Por eso, padecer alguna de estas manías no te convierte en maniático, siempre y cuando tú seas quien controla el cuando y cuantas veces realizas la acción.

Entre las manías más comunes podemos encontrar la de saltar de baldosa en baldosa. Un práctica habitual que consiste en apoyar los pies solo en aquellas zonas donde hay baldosas. Se da también en pasos de peatones donde la “la norma” es solo pisar  aquellas zonas donde esta dibujada la línea blanca.

Contar números es otra de las manías más comunes y su nombre técnico es aritmomanía. Es un ritual basado en contar todo tipo de cosas, desde ventanas a bolígrafos pasando por rayas del jersey que lleva tu compañero o pecas que tiene tu novio, en los casos más extremos.

El orden es una cualidad positiva, siempre y cuando no se convierta en obsesión. Pasa a ser una manía cuando estas personas no pueden parar de ordenar todo aquello que encuentren a su alrededor. En algunos, esta manía se manifiesta colocando las cosas de manera simétrica y alineada.

Y como otra de los clásicas, no podía faltar la higiene. Una cualidad positiva y muy valorada en nuestra sociedad occidental, que puede convertirse en obsesión si no se sabe dónde está el límite. Son, por ejemplo, esas personas que sienten continuamente el deseo de lavarse las manos, estén donde estén y todas las veces que sean necesarias. En algunos casos, el número de veces se descontrola y llevar jabones de viaje a todas partes se convierte en la única alternativa para combatir la “sensación de suciedad”.

Estas manías, que a priori parecen inofensivas, pueden convertirse en un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) cuando esclaviza y crea problemas en la vida de quienes las padecen.

Estos son solo alguno de los casos más comunes, pero existen cientos y miles de manías que se llevan a cabo de forma cotidiana, y en algunos casos de forma involuntaria, pero que con el tiempo producen desazón y angustia en aquellos que viven y  conviven con estos rituales.

¿Por qué tenemos manías?

A pesar de conocer la gran cantidad de manías y de Trastornos Obsesivo Compulsivo que      existen, conocer la cifra aproximada de las personas que sufren esta enfermedad sigue siendo algo complicado para los expertos, ya que muchas personas no llegan a ser tratadas o piden ayuda años más tarde de iniciarse en “los rituales” por vergüenza o miedo a qué pensará su entorno. Teniendo en cuenta este dato, se estima que entre el 1 o 2% de la población sufre algún tipo de trastorno de este tipo.

TOC

Los revisores comprueban varias veces algo por miedo a que algo malo pueda ocurrir.

Pero… ¿Cuáles son los motivos por los que necesitamos repetir una serie de movimientos o lavarnos las manos numerosas veces a lo largo del día?

Psicólogos y expertos en este tipo de patologías, consideran que las causas por las que aparecen estas manías, pueden deberse a diferentes causas:

 Biológica: el entorno familiar y la genética tienen bastante que ver en el desarrollo de un   TOC, así como la existencia de antecedentes en los padres u otros miembros de la familia, fomentando la aparición de los síntomas propios de alguna de estas manías.

– Estilo de vida: Unos hábitos rutinarios en los que la ansiedad, el nerviosismo y los temores tienen un papel importante en el día a día de una persona debido a situaciones laborales, familiares o anímicas, suponen un incentivo para la aparición de ciertos comportamientos que se van incrementando con el tiempo, comenzando como un simple acto reflejo que se convierte en una obsesión contínua, agravando la sensación de ansiedad y desconfianza del entorno.

– Falta de serotonina: La serotonina es un neurotransmisor del cerebro que puede contribuir a la aparición de este tipo de síntomas maniáticos si se encuentra en un nivel bajo. Esta es una de las causas más sencillas de tratar si se diagnostican con el trastorno poco desarrollado, ya que la medicación que reajusta los niveles de la serotonina, ayuda a los pacientes a mejorar sus síntomas y sentirse mejor con ellos mismos.

-Situaciones de estrés. Mantener una situación de estrés continuo produce una respuesta corporal con la que se tiene la sensación de estar en constante riesgo, estableciendo la necesidad de crear ciertos procesos mecánicos que producen una cierta sensación de distracción de las preocupaciones pero en constante intranquilidad, ya que el proceso no tiene fin, y por muchas repeticiones que se hagan de una acción determinada, la frustración se mantiene si no se trata de la forma adecuada.

Las manías de los famosos

Nadie está a salvo de padecer una manía, ni siquiera aquellas personas que tienen todo al alcance de su mano y que parece que pueden librarse de casi todas las enfermedades a golpe de billetera. Hablamos de los famosos de Hollywood. Estas personas también padecen manías que sufren a cualquier hora del día y en cualquier lugar. Estos son algunos de los casos más destacados:

-Woody Allen: Se trata del rey de las manías. Se dice de él que tiene miedo a la muerte y a los accidentes, algo realmente normal si no fuera porque su miedo llega a la obsesión. Se toma la temperatura corporal cada dos horas. Además aprovecha su posición para viajar en avión privado y así evitar los gérmenes. Pero, por si esto no fuera suficiente, lleva consigo una mascarilla para asegurarse de no coger ninguno.

-Jennifer López: Su manía tiene el punto álgido en los hoteles, a los cuales tiene que llevar sus propias sábanas ya que no puede dormir en telas hechas con menos de 250 hilos. La habitación, además, debe ser totalmente blanca.

-Mel Gibson: No come pollo porque piensa que le hace crecer el vello corporal.

-Megan Fox: Tiene pánico a los aviones y en sus viajes únicamente escucha a Britney Spears en su mp3. No se trata de una simple cuestión de gustos musicales. Considera que su destino no es morir escuchando a Britney, llegando a pensar que mientras suene en el avión, este no se estrellará.

-Elton John: Se dice de él que lleva siempre encima un incinerador. Esto es debido a que no quiere que se comercialice con los objetos que usó, por lo que quema todo lo que toca.

-Uma Thurman: Es tan fanática al yoga que no es capaz de dejarlo ni cuando viaja. Ha llegado incluso a practicarlo en el pasillo de un avión.

-David Beckham: Dicen que sufre de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), lo que le lleva a tener obsesiones que repite con frecuencia. Ordena su ropa por colores y se compra 60 calzoncillos al mes. Tiene obsesión por los números pares por ejemplo, en el armario o en la nevera.

-Julia Roberts: Su obsesión tiene que ver con la salud y el físico. Únicamente bebe leche de soja y para ducharse tiene que ser con agua mineral.

-Jennifer Aniston: Tiene tanto pánico y odio a los vuelos, que únicamente vuela si le acompaña un médico con todo tipo de material, para cualquier emergencia.

-Winona Ryder: Le da asco ir a un restaurante y usar los cubiertos que utilizó otra persona. Debido a esto, siempre lleva sus propios cubiertos.

Algunos de estos datos te podrán parecer curiosos o incluso irrelevantes, en cualquier caso, este tema es mucho más serio de lo que parece.

Desde el equipo de Variación XXI hemos mostrado diferentes perspectivas sobre los TOC y las manías, pero a veces un simple gesto involuntario puede llegara convertirse en un verdadero problema.

Gracias a Luis Antón, de Ipsia Psicólogos por su colaboración.

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7 Comments

  1. Jajajaja a mi me da por buscar matrículas capicua en cuanto me subo en el coche de copiloto… Espero que no desemboque en un toc.

  2. A mi me pasa algo parecido en el coche… cuando pongo y quito la radio tengo que hacerlo dos veces. No me preguntes por qué…

  3. A mi lo que me pasa es que no soporto tener puertas o cajones medio abiertos, tienen que estar cerrados completamente.

  4. Yo directamente tengo TOC, o eso dicen, pero a partir de ahora lo pienso llamar rutinas, o pequeñas manias pero … quien no tiene??

  5. Creo que mi TOC es con respecto a los exámenes. Siempre tengo que llevar los mismos bolis dejarlos en el mismo lado de la mesa y luego los apuntes en casa no se pueden quitar de en medio hasta que salgan las notas

  6. Y esa manía no se si por aburrimiento o por ocupar la mente de ir mirando y leyendo los números y letras de matrículas de coches aleatoriamente?…….

  7. Interesante. Una película que ilustra muy bien el TOC, aunque algo vieja ya, es “Mejor imposible”.

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