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Hacia una sociedad autogestionada

Son las dos de la tarde. El sol se alza con fuerza en Madrid. De fondo se escucha una suave música proveniente de la guitarra de un cantautor. En la cancha varios jóvenes juegan al baloncesto ante la atenta mirada de los curiosos, que sentados en bancos de madera reutilizada, se refrescan con una cerveza mientras disfrutan del buen ambiente. Así es un típico domingo en el Campo de la Cebada de Madrid, uno de los muchos Espacios Sociales Autogestionados (ESA) que han surgido en las ciudades. Éstos lugares se han convertido en puntos de encuentro de cientos de vecinos, que gestionados de forma colectiva gracias a la participación activa  de algunos de ellos, realizan una importante labor social en los barrios. Espacios para crear y compartir todo tipo de actividades artísticas y culturales que se van proponiendo: desde clases de salsa, conciertos, proyecciones de documentales o talleres de ‘huerto urbano’.

Conciertos de 'Cantamañanas' en el Campoi de la Cebada| Sara García Bautista

Conciertos de ‘Cantamañanas’ en el Campoi de la Cebada | Sara García Bautista

En este momento hay cerca de 375 centros sociales en España que se pueden dividir en alquilados, cedidos u ‘ocupados’. La situación actual de estos espacios es: activos (313), pendientes de desalojo (11), desalojados (102). En la comunidad de Madrid hay 97 de estos centros y más de 300.000 viviendas vacías, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

A pesar de la labor social y cultural que realizan en los diferentes barrios, muchos de estos espacios están en peligro de desalojo al considerar que ‘okupan’ de manera ilegal una propiedad privada, bien sea de un banco, de una empresa, o pública, como es el caso del ESOA La Dragona que se encuentra en el cementerio de la Almudena en Madrid. Los miembros de este espacio nos cuentan que a pesar del cambio político en Madrid su situación no ha variado significativamente.

Proyectos participativos

El ESA (Espacio Social Autogestionado) surge desde los propio barrios como un proyecto participativo en el que todo el que quiera se pueda implicar  y llevar a cabo actividades. Eso sí, siempre que las actividades tengan un fin social positivo. Normalmente cualquiera que tenga conocimientos sobre un tema puede proponer realizar una actividad, y así, los ciudadanos interesados pueden participar de forma totalmente gratuita y colaborativa. Aunque es cierto que en ocasiones se utilizan estos espacios como viviendas para alguno de los miembros, no es la norma general. Todo ello se mantiene gracias a que las personas que forman estos colectivos participan de manera activa en todas las gestiones y han aprendido a vivir en convivencia.

Cartel con normas de convivencia en CSOA La Dragona| Sara garcía Bautista

Cartel con normas de convivencia en CSOA La Dragona | Sara garcía Bautista

“Cuanto más autogestionados, mejor. Pero no a la contra del sistema, porque en la convivencia está tu propio aprendizaje”, asegura Pedro Herrero, cantautor y miembro del Campo de la Cebada, espacio autogestionado en La Latina (Madrid). Este nació en octubre del 2010, después de que el Ayuntamiento de Madrid demoliera el Polideportivo de la Latina, dejando un solar que permaneció varios meses cerrados y sin uso hasta que por iniciativa ciudadana, se realizaron unas actividades durante una de las Noches en Blanco. Al ver lo interesante que era conservar este espacio abierto y  en uso, cogestionado por los vecinxs y los distintos colectivos y asociaciones del barrio, hubo una negociación con el Ayuntamiento y finalmente se obtuvo una cesión temporal. Desde entonces estos vecinos realizan todo tipo de actividades libres y gratuitas para fomentar el uso temporal del solar durante el tiempo en el que no se lleven a cabo las obras previstas. Como señalan en sus redes “no queremos un espacio vacío y abandonado en el centro de Madrid. Creemos en el disfrute del espacio público frente a los espacios ofrecidos por entidades privadas, en donde el dialogo y las relaciones sociales entre vecinxs apenas se dan”.

Estos espacios tienen una organización horizontal. Todos los que colaboran, y los que quieran hacerlo en el futuro, tienen la misma importancia a la hora de tomar decisiones. “Una vez que estás dentro, te conviertes en el que lleva todo esto también”, añade Herrero en referencia a la existencia de un “jefe”. También, mediante asambleas, se deciden democráticamente los asuntos referidos a la gestión, actividades o cualquier problema que pueda surgir. En cuanto a la financiación, la gran mayoría de estos centros están autofinanciados. Ellos mismos colaboran mutuamente para sacar adelante sus proyectos. El resto pueden recibir algún tipo de subvenciones, sin embargo intentan rechazar esta opción. Ya lo comentó este medio, VariaciónXXI, con anterioridad.

 

Cambio político

La transición política en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, donde se concentran gran parte de los ESOA (Espacio Social Okupado Autogestionado), ha afectado al tratamiento legislativo que se les ha dado. Tanto Manuela Carmena como Ada Colau han adoptado una posición de diálogo con estos centros, siempre que estén en suelo municipal y no privado, donde el ayuntamiento no puede entrar.

Esta postura por parte de las instituciones ha tenido distintas aceptaciones entre estos colectivos.

Por un lado, Herrero, de La Cebada, afirma que “las cosas han cambiado con el nuevo ayuntamiento, sin embargo todavía les queda un gran camino en la formación”. “Se nota que tienen buena voluntad en las reuniones pero no saben como encarar los cambios”, añade. Resalta también que “están aprendiendo a marchas forzadas. Se nota el cambio, están más abiertos. Saben lo que hacer, pero está todo demasiado atado por 25 años del PP en el ayuntamiento”.

“Hay poderes por encima del ayuntamiento. Tienen que explicar a la ciudadanía que ellos no pueden ir contra una sentencia de un juez, por ejemplo. Tienen que explicar que hay que someter cualquier decisión a pleno, en los que no hay mayoría absoluta. Donde los viejos poderes están maniatados por bancos, y multinacionales. Quienes tienen el verdadero poder”, prosigue Herrero. “El ayuntamiento tiene que formar a mediadores para que concilien con los vecinos. Vínculos de gente libre (no del partido) que venga y haga de conexión con el ayuntamiento. De hecho, ya lo están haciendo”, razona.

La Dragona, okupa, autogestión

Graffiti en el interior de ESOA La Dragona | Sara García Bautista

Por su parte, un miembro del ESOA La Dragona, mantiene una postura distinta. A pesar del cambio que se ha producido en el gobierno madrileño con Ahora Madrid, “se han producido prácticamente los mismos desalojos que cuando gobernaba el PP” sostiene. De hecho ESOA La Dragona que pertenece al ayuntamiento, está bajo amenaza de desalojo. Según cuentan en un comunicado hace no mucho que fueron convocados a una reunión con la concejala del distrito de Ciudad Lineal (dónde se encuentra ESOA La Dragona) en la que se les informaba que el contrato que tiene el ayuntamiento con la empresa Funespaña “actual” gestora de los cementerios de Madrid, y que el ayuntamiento quiere y debe recuperar el espacio antes del mes de septiembre de este año.

Aunque el miembro del ESOA La Dragona reconoce que “con el comienzo del 15-M empieza la participación en el barrio”, y   argumenta que “las manifestaciones en España, ya sea a favor de presos políticos, en contra de sentencias judiciales o por reivindicaciones sociales eran de unos 20 al día. Con la llegada de Manuela Carmena al ayuntamiento, no llegan ni a dos diarias”.

En lo que se refiere a la acción de “okupar”  nos cuenta que  es una herramienta, no un fin: “Primero, sabemos que el espacio no es nuestro. Segundo, sabemos que no es de nadie. Y tercero, no queremos que sea nuestro. Simplemente, vemos en la ocupación un medio para demostrar que se puede llegar a una auténtica autogestión sin necesidad de jerarquizar al colectivo”, responde ante la posibilidad que les ha propuesto el gobierno de constituirse como asociación y solicitar la cesión municipal del mismo.

La Dragona, okupa, autogestión

El gran edificio donde se encuentra La Dragona cuenta con muchas salas en las que se realizan diferentes actividades | Sara García Bautista

Problemas y desalojos

Todavía sigue existiendo una escasa regulación sobre estos espacios. Es por ello que frecuentemente se producen desalojos como ya ocurrió con El Patio Maravillas o los disturbios en el barrio de Gràcia (Barcelona). Ahora este problema acecha a la ESOA La Dragona.

La Dragona se inició hace 8 años, cuando decidieron okupar este edificio en la puerta del cementerio de La Almudena para denunciar la situación de abandono que sufría el cementerio después de 26 años vacío tras la cesión por parte del ayuntamiento madrileño a la la Empresa Mixta de Servicios Funerarios (EMSF), cuyo accionista mayoritario es MAPFRE, por el coste simbólico de 100 pesetas.  Desde entonces se realizan allí cientos de actividades para todos los vecinos; cineforum, conciertos, jornadas antrirrepresivas, charlas…

La Dragona, okupa, autogestión

Biblioteca de La Dragona, una de las muchas salas en las que se realizan diferentes actividades | Sara García Bautista

Los ‘okupas’ fueron acusados de usurpación, daños, ofensa a la memoria de los muertos y robo de energía de la red eléctrica, yendo a juicio el 4 de abril de 2013. La sentencia fue la absolución, fallando a favor de los ocupas. Sin embargo, FUNESPAÑA, la empresa que les llevó a juicio, decidió cortar el suministro eléctrico en todo el edificio, complicando la realización de actividades. Además, se procedió  a identificar a algunos de los  ‘okupas’ del centro para iniciar el desalojo del mismo. Ya en septiembre del año pasado llegó una notificación, con los datos de usuarios identificados del centro, dando un plazo de 15 días para alegar y presentar recursos ante el Ayuntamiento previo al desalojo. Ahora el futuro de La Dragona es incierto, aunque lo que es seguro es que sus integrantes seguirán luchando por defender este espacio.

Final optimista

Llegados a este punto, la pregunta que uno puede hacerse es hacia dónde van a avanzar estos espacios. Herrera se muestra positivo: “Veo el futuro muy bien, muy optimista, con muchos proyectos. Se está gestando una masa de gente joven con conciencia política y ciudadana. En diciembre comenzarán las obras en el campo. El ayuntamiento ha puesto en contacto a todos los actores del barrio con la constructora para que se sepa qué voluntad tienen todos los vecinos, algo que resulta novedoso. En octubre cerrará el campo como tal para dar paso a lo que previamente queríamos: la construcción de un polideportivo que diera servicio a todo un barrio ¡Victoria!”. Y añade que una de las condiciones era poder seguir realizando esta actividad en otra parte cuando se cierre la cebada. 

Los ejemplos más paradigmáticos de autogestión se encuentran en zonas de Alemania y Dinamarca sobre todo, donde existe un pueblo exclusivamente autogestionado llamado: Ciudad libre de Christiania. Estos ejemplos se antojan bastante alejados de nuestra realidad, aunque no dejan de servir como un espejo en el que mirarse. Decimos que se encuentran alejados porque en ciudades como Madrid o Barcelona el establecimiento y consolidación de estos centros autogestionados se percibe como algo imposible. Su influencia política y social, además de llevar a cabo actividades de forma libre y gratuita que normalmente supondrían unos beneficios económicos, hace que empresas y algunos grupos políticos vean estos centros como una amenaza.

Sin embargo, son lugares fundamentes para el crecimiento y desarrollo de la vida en las ciudades. Además de todas las actividades que realizan y en las que se puede participar libremente, son espacios en los que aprender a convivir, a respetar y a crear un proyecto en comunidad. Tejen las redes participativas en los barrios; crean las ciudades y a su ciudadanía. Se necesitan. Los vecinos piden que existan y luchan por defenderlos cuando se ven amenazados. En un país en el que hay miles de edificios vacíos , no entienden que no puedan gozar libremente de un lugar en el que llevar a cabo una labor tan importante tanto a nivel social como cultural. No obstante, al final no se trata un edificio ‘okupado’ o un gran espacio, si no de su gente. Mientras existan vecinos que quieran seguir participando e implicándose en este tipo de movimientos sociales, el alma de La Dragona o La Cebada, no morirá nunca. Como señala Pedro Herrero en una entrevista para Diagonal: “El Campo de Cebada en realidad no existe. No puede existir, en el sentido de ser una especie extraña, una excepción. Lo que existe es la gente. Debemos acostumbrarnos a normalizar la experimentación ciudadana como base del crecimiento intelectual y político de las personas. […] ¿Tan raro suena en pleno siglo XXI que queramos ser dueños de nuestro propio aprendizaje?”

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