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Vivir del Cosplay

Son muchas las profesiones que se autodenominan como “la mejor profesión del mundo”: abrazador de gatos, cuidador de pandas, fotógrafo por el mundo… Ahora se les suma el arte del disfraz, en concreto, del cosplay. ¿Sabes lo que es?

¿Qué es el Cosplay?

La palabra cosplay viene de la contracción inglesa de costume y play (juego del disfraz). Actualmente, el cosplay es considerado una cultura dedicada a la representación de personajes sacados normalmente de series, películas, mangas, animes o videojuegos y tiene distintas variantes que veremos más adelante. Es el nombre que se le da al traje basado en un personaje de ficción, independientemente de dónde provenga.

El origen de lo que hoy conocemos como cosplay se remonta al Japón de los años 70 donde los seguidores de esta cultura –denominados cosplayers– empezaron a ir a eventos relacionados con los comics disfrazados de sus personajes favoritos. Poco a poco se fue extendiendo y se empezaron a ver cosplays basados en animes, luego en videojuegos y, finalmente, en películas y series.

Sin embargo, aunque por entonces no los llamaron así, los primeros en disfrazarse de un personaje fueron una pareja que se vistió de los protagonistas de la película Things to Come en la primera convención de ciencia ficción en Estados Unidos, en los años 30. Causaron tal tendencia que en las posteriores ediciones fueron habiendo más y más visitantes disfrazados.

Ramas del Cosplay

Hay multitud de formas de hacer cosplays, e infinidad de materiales que utilizar para la creación de los trajes. Por ello, también hay numerosos tipos de cosplays, según su interpretación –como el rol play–, o según cómo sea el personaje del que estés disfrazado –como el crossplay–.

Por ejemplo, el Gender Bender, es una variante del crossplay. Se basa en un cambio de género del personaje, es decir, haces una versión masculina de personajes femeninos, y viceversa. Es más común encontrarse a chicas versionando papeles masculinos que al revés. Este tipo de cosplay es muy sencillo, aunque requiere de imaginación, ya que aunque le cambies el género al personaje, debe mantener su esencia: cambiar unos pantalones por una falda, o alargar o acortar el cabello del personaje según si es chica o chico son algunos ejemplos de cómo hacer Gender Bender.

Giginka (del japonés, humanización) es otro tipo de cosplay que se ha puesto de moda en los últimos años. Consiste en dar cualidades humanas a seres que no lo son. Un ejemplo muy claro de esto son los cosplays del anime Pokémon. Cada vez hay más personas que se hacen trajes de Pikachu, Charizard u otros pokémons famosos de la serie. También ocurre con animales o criaturas fantásticas, como por ejemplo los dragones de Daenerys Targaryen, de Juego de Tronos.

Hay cosplayers que le dan más importancia al traje, al trabajo de costura -como Silvia García y Ana Salguero, otros a los complementos y accesorios, y otros al maquillaje, en concreto, hay una especialidad dentro del cosplay que pone la atención en el maquillaje, que centraliza la caracterización del personaje. Aquí se recurre mucho al famoso bodypaint, pintura por todo el cuerpo que acaba convirtiendo al modelo en un personaje de ficción.

Para poner un punto y final a los tipos de cosplayers que hay, no se puede olvidar el Cosmaker. Y es que no es lo mismo ser cosplayer que ser cosmaker. Cosmaker conlleva que el traje sea de creación propia, es decir, que no sea comprado, ni el vestido en sí, ni los complementos, ni las armas. Crear un disfraz desde cero, cosiendo, o partiendo de prendas y objetos de las que dispongas. Este trabajo de costura y manualidades, hoy en día tiene su recompensa.

El Cosplay como profesión

Ya son muchas las empresas que se han dado cuenta del filón que tiene el cosplay: en eventos, en estrenos… La figura del animador se ha vuelto más personalizada, y ahora son los cosplayers los encargados de interpretar a personajes en lanzamientos de videojuegos –como hizo Fnac en Callao con el lanzamiento de Horizon Dawn, llevando una cosplayer que interpretaba a la protagonista del juego–, en estrenos de películas, en exposiciones, etc. Las opciones de trabajo han emergido de la nada, abriendo un mundo de posibilidades a todos aquellos aficionados al cosplay.

Adjanta Foroponova, Elifissa Cosplay en redes sociales vive en Barcelona, y actualmente trabaja como cosplayer profesional. Ella consiguió trabajo gracias a diferentes grupos de Facebook de esta temática –hoy en día en auge, ya que hay un mercado de compra y venta de trajes, pelucas, accesorios, etc. en internet– “colgaron un anuncio de que buscaban personas con unos trajes específicos, yo los tenía, y acabé trabajando en un evento para Logitech”, explica la cosplayer.

Otra salida profesional para los cosplayer, en concreto para los especializados en maquillaje, como Gema Hernández, más conocida como CoolPowder, es el de caracterización de cosplayer en salones, por ejemplo: “he caracterizado a varias personas para eventos y este verano empezaré a hacer encargos con una lista de precios, ya que muchos amigos ya me los están pidiendo”.

Lo que está claro es que para poder dedicarse profesionalmente al cosplay, ya sea como modelo, como animador en eventos, o como surja, es necesario confeccionar unos trajes llamativos y muy trabajados, y saber promocionarse a uno mismo en las redes sociales y ante las empresas.

Salidas profesionales del Cosplay en España

A pesar de hay bastantes cosplayer que trabajan a nivel nacional como modelos, animadores o en eventos, la opinión mayoritaria sobre la situación de la profesión de cosplayer en España es que es muy difícil vivir de ello. Mientras que en otros países existen cosplayer que se dedican a tiempo completo a este hobby como profesión –véase el caso de Leon Chiro–, por ejemplo, en España surge de forma temporal.

La mayor dificultad que existe en España y que “impide” en cierto modo que el cosplay se profesionalice es la idea que tiene la sociedad de en qué consiste. Gema Hernández está convencida de que “aunque sigue estando presente un sector que se aprovecha del trabajo del mundo del cosplay, dejándonos en ridículo en televisión y negándose a remunerar los encargos, poco a poco esto irá cambiando, como ha pasado en otros países, donde está mucho más aceptado”.

Adjanta Foroponova también cree que ahora sea el momento de que el cosplay se profesionalice, aunque “todavía no tiene tanta visibilidad, ya que para mucha gente es un hobby que aparentemente no aporta nada. Pero realmente aprendes a hacer cosas nuevas que sirven para el día a día, como coser por ejemplo. Es un hobby muy creativo y enriquecedor”, asegura la cosplayer.

El método para hacerse más visible en España, además del constante movimiento en redes sociales, son los concursos de cosplay. En España se celebran numerosos salones del cómic y de manga, y en muchos de ellos se organizan concursos. A día de hoy, ya se está empezando a premiar “de verdad” a los ganadores, con pases a otros concursos más grandes –si ganas ciertos concursos pasas a representar a España a nivel europeo o mundial, en otro más importante–, o con viajes a Japón. Antes sólo se premiaba con cómics, mangas, figuras de personajes de videojuegos, etc. Que son premios que gustan, pero que no permitían avanzar a los que realmente se quieren dedicar a esta profesión en erupción.

En definitiva, este hobby tan especial se está profesionalizando y puede llegar a ser imprescindible para ciertos eventos, pero sobre todo, puede ser un sueño para aquellos que llevan años dedicando su vida a coser: ahora pueden vivir de su pasión.

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