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La disciplina que te hace ser mejor

Marta es una mujer de 38 años que hace casi un año decidió convertirse en coach. Tiene muy claro que ella es enfermera por vocación y que no son los números lo que busca. En un momento de su vida en el que estaba pensando en un cambio laboral, encontró el Coaching. «Decidí que quería explorar este mundo; una compañera empezó con ello y a mí me llamó la atención, así que decidí informarme», cuenta Marta. Lleva aproximadamente 9 meses como alumna en la Escuela de Coaching Ejecutivo de CEGOS y es imposible arrancarle una mala palabra sobre la disciplina, la escuela o la formación: «A decir verdad, tenía una visión diferente de lo que creía que era el Coaching. No esperaba lo que ha sido, se han cubierto todas mis expectativas y veo que es una disciplina que tiene una aplicación real a mi círculo y a mi vida».

El origen

El Coaching es una disciplina relativamente reciente pero difícil de definir: «no hay en la vida nada a lo que poder asemejarlo», comenta Guadalupe Gómez Baides, psicóloga y directora académica de la Escuela de Coaching Ejecutivo de CEGOS. Sus orígenes, sin embargo, se remontan a la antigua Grecia de manos de Sócrates a través de la premisa de que solamente a través del diálogo era posible alcanzar el conocimiento. Resurgió en los años 70 de la mano de Timothy Gallwey, escritor de una serie de libros cuyo fin era ayudar a desbloquear la mente de los deportistas para que estos obtuvieran un mayor rendimiento. Thomas J. Leonard, reconocido como el padre del Coaching moderno, adecuó el método fusionando criterios psicológicos, empresariales, deportivos y espirituales hasta hacerlo aplicable a la vida diaria. «El Coaching se basa en el método socrático de la pregunta, le da al cliente la capacidad de poder ver las cosas desde otras perspectivas y hacer que se planteé preguntas que nunca se había planteado antes, además de las correspondientes respuestas a esas preguntas», subraya Guadalupe.

El miedo a lo desconocido

No es ningún secreto que al ser humano le aterra lo nuevo y más aún lo desconocido. El Coaching tiene bastante de las dos. La sociedad no confía demasiado en este tipo de disciplinas pseudocientíficas, aunque Guadalupe aclara esta cuestión: «No solo lo científicamente probado funciona hay muchos modelos psicológicos, como la PNL o la Psicología Humanista, cuya medida de su valor son los resultados que obtiene. Se trata de una validación empírica».

Especialista Coaching

Guadalupe Gómez, directora académica de la Escuela de Coaching Ejecutivo de CEGOS/ Cedida por la directora.

Es común escuchar hoy en día la palabra vendehúmos para calificar a cualquier persona que en base a un discurso motivacional te proporcione ideas y conceptos que él mismo no aplica; este término se achaca a personalidades de la economía, las finanzas o a gurús del archiconocido mundo de la autoayuda. Sin embargo, Guadalupe aclara que la autoayuda no es Coaching como tal por mucho que la gente siga confundiéndolos y usando los dos términos indistintamente: «El Coaching es una herramienta de desarrollo personal; no es la única, también existen muchas otras». Escuchar la palabra vendehúmos no le sorprende, ella misma puntualiza: «Como Coaching es una palabra muy genérica y con diversos significados, no está sujeta a ninguna regulación, hoy en día cualquiera puede autoproclamarse coach», afirma. La directora advierte sobre el negocio del oportunismo en el Coaching, aunque confiesa que la sociedad cada vez está más concienciada: «La gente empieza a entender que para salvarse de los oportunistas lo mejor es pedir acreditación al coach».

Coaching vs Psicología

«No conozco ningún coach que haga psicoterapia, pero sí al revés». Con esta frase Guadalupe aborda el polémico tema de si el coaching es psicología y añade: «el coaching es psicología de la misma manera que el marketing es psicología, la venta es psicología, la publicidad o la dirección de personas son psicología, pero eso no significa que sean psicoterapia». La Psicología basa su ciencia en curar patologías mentales, el Coaching no trabaja con enfermos. Cualquier persona puede ser susceptible para pasar por un proceso de Coaching. «Si tienes un problema psicológico, acude al psicólogo, y si lo tienes de salud, acude al médico», concluye Mónica Pérez, directora de la Escuela Europea de Oratoria y Coach.

El Coaching es psicología, pero no psicoterapia. De hecho, cada vez hay más psicólogos que recurren a esta disciplina como una herramienta más de cara a trabajar con el paciente: «Pienso que hay que verlo como una herramienta más que puedes usar en terapia como muchas otras, que puede ser muy útil y es recomendable formarse profundamente en ella, ya que creo que debe ser muy difícil conseguir dominarla», confiesa Tamara Marfil, psicóloga deportiva. «Es cierto que se ha puesto muy de moda el que los deportistas digan que trabajan con un coach, considero que es debido a la imagen negativa que puede tener la figura del psicólogo que puede ser considerado como un profesional que se contrata cuando hay un problema, cuando en realidad sirve para mejorar las habilidades», lamenta la psicóloga.

Especialista Coaching

Tamara Marfil, psicóloga
deportiva/ Cedida por la psicóloga.

El Coaching, al contrario que la psicología, es una disciplina no regulada por la legislación española y no contemplada en el BOE, de ahí radica la susceptibilidad generalizada con respecto a esta pseudociencia: a ojos de la legislación española, hoy en día cualquiera puede autoproclamarse coach sin necesidad de obtener la certificación oficial que existe pare ello. «El coaching no está regulado por el Estado porque coach es una palabra genérica que sirve para lo que sea», señala Guadalupe. A falta de una regulación por el Estado, los coaches se han agrupado en asociaciones nacionales e internacionales para regular el correcto ejercicio de la disciplina incluyendo un código ético y unas competencias clave. Entre estas asociaciones destaca la International Coach Federation, conocida como ICF, que agrupa a la mayor comunidad de coaches de todo el mundo.

Queda claro que el Coaching y la psicología son dos disciplinas que se buscan y se esquivan y que aunque exista un debate generalizado entre las dos, cada una busca en la otra los métodos de trabajo más apropiados de cara a sacar el máximo partido del cliente. «Las principales características de un buen coach son la titulación oficial de psicología y después es recomendable una formación posterior en Coaching, descubrir en un corto plazo cuales son los objetivos de su cliente, aprender de los silencios. En definitiva, tiene que saber muy bien que preguntas realizar ya que es la herramienta principal con la que se vamos a provocar el alumbramiento al cliente, a través de las preguntas el cliente tiene que reflexionar y descubrir sus soluciones», cuenta la psicóloga deportiva. Y es que ella utiliza herramientas basadas en el Coaching para sus terapias; del mismo modo, Guadalupe confirma que «muchos coach tras certificarse deciden acudir a la formación de psicología, pues las dos son disciplinas que canalizan la vocación de servicio y ayuda a los demás». No obstante, destaca que no es necesario la formación en psicología para ejercer como coach profesional según los parámetros de ICF.

Resultados

«Introducir el Coaching en cualquier sector laboral de la población es relativamente fácil», afirma Mercedes Ruiz, directora de recursos humanos de una Agencia de servicios y organización de eventos. «La empresa ha conseguido reducir las quejas de clientes y usuarios y mejorar su imagen, los empleados consiguen mejorar la gestión ante conflictos, superando barreras personales y mejorando la gestión del tiempo y los recursos. Finalmente, el usuario consigue una satisfacción personal por el trato eficiente recibido y con ello mejora la imagen tanto de la empresa como de los empleados», resume Mercedes.

Son los resultados, las acciones empíricamente comprobables, con las que se puede demostrar la eficacia real de la disciplina. Marta, la estudiante de Coaching, confiesa que en tan solo nueve meses de formación ha podido sentir resultados tangibles y reales en su día a día. Por ejemplo, a la hora de impartir cursos de formación, afirma que se comunica mucho mejor ahora con su grupo y eso ha hecho que su manera de explicar haya mejorado considerablemente; también, afirma que se conoce mejor a sí misma, además de tener una mayor capacidad de análisis de las actitudes propias y ajenas, lo que le hace poder ser más empática . La estudiante, pretende utilizar sus conocimientos de Coaching para presentar nuevos proyectos que interrelacionen a esta disciplina con su verdadera profesión que es la enfermería: «el Coaching es una herramienta que vendría genial en cuidados paliativos o en cuanto a ayudar a los familiares de un enfermo crónico, creo que es muy necesario», afirma Marta mientras confiesa que ahora dispone de más herramientas para poder presentar nuevos proyectos, además de tener «más autocontrol, y un mejor autoconcepto de mí misma», comenta feliz. «Siento que puedo aplicarlo a mi círculo».

Como ya se ha visto, los resultados de esta disciplina pseudocientífica vienen de la mano de la experiencia y los hechos objetivos. Mejora de autoestima, de autoconcepto, aumento de la capacidad de emprender y de tomar decisiones son solo algunos de los resultados alcanzables en este tipo de procesos utilizados con éxito por empresarios, deportistas de élite y demás personalidades que busquen alcanzar todo su potencial. Aun así, los resultados no siempre llegan: «Para que el proceso de Coaching funcione, la persona tiene que tener una intención de cambio y creer en la disciplina, si no se dan esas dos premisas, no va a funcionar», finaliza Marta.

 

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