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periodismo universitario en internet

Ser trans en tiempos de cólera

La transfobia es una lacra que se deja ver, de forma explícita, en nuestro día a día, pero que las personas transexuales sufren con toda su acritud. Los menores son los más damnificados y desprotegidos en este contexto. Son muchos los que señalan que la transigencia frente a este tipo de comportamiento, junto con los prejuicios y los estereotipos, fomenta la discriminación.

Daniela tiene 9 años y al parecer se le impuso -social y legalmente- una identidad masculina que no le corresponde: ella es una chica. Su actitud es firme, erguida, con las manos agarradas a los reposabrazos de la silla, inclinando la cabeza hacia arriba y lanzando una mirada brusca, como si hubiera encontrado un punto de incoar una batalla de la que saliera victoriosa. La sociedad, desde su ignorancia, le ha cuestionado tantas veces que se puede hablar por sí misma, que es una cuestión de sexo.

«Tienes que justifica ante multitud de individuos, desde psiquiatras hasta jueces, para que vean que no estás loca y que sí, eres una mujer con pene» nos cuenta Yara Barros , de 19 años. Dentro del colectivo LGTB , las personas transexuales son las más desfavorecidas, abandonadas y excluidas. «Disforia  de género» es el eufemismo mal logrado que etiqueta a la transexualidad como un trastorno. Sería inconcebible que un homosexual se elaborara un diagnóstico psiquiátrico donde se reconoció su orientación sexual, puesto que desde 1976, no se reconoce como una patología. Sin embargo, esta práctica obsoleta y contraproducente de encasillamiento a la transexualidad como un desvío es habitual hoy en día.Un claro ejemplo de que la lucha por sus derechos se ha demorado demasiado. No se puede reducir todo a unos genitales» señala Carla Antonelli , diputada de la Asamblea de Madrid por el PSOE, en una conferencia contra la transfobia y la homofobia. Antonelli es la viva expresión de la entereza. Vivió una de las épocas más opresivas de nuestra historia, la dictadura franquista, donde los grupos más denigrados fueron totalmente desprotegidos. No obstante, en la presente democracia los derechos LGTB, los derechos humanos, no están garantizados plenamente. Cuando parece que se avanza por el camino correcto aparece un nuevo óbice, una campaña o movimiento –con su consiguiente apoyo ciudadano y mediático- que asola todo avance y desplaza la sociedad hacía su pasado más ortodoxo. El caso más polémico en el autobús de la asociación fanático religiosa HazteOír  que bajo el lema «Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen »recorrían las calles propagando el odio.

Una comunidad ultracatólica lanza a la circulación el bus transfobo

Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen / El diario.es

También cuenta con un –sinuoso- refuerzo político: la Comunidad de Madrid no intervino contra esta propagada tránsfoba, como sí lo hizo el Ayuntamiento de Madrid dentro de un menor margen de competencia. Multitud de asociaciones recuerdan que los más perjudicados en estos incidentes son las niñas y los niños, a quienes se les impone, a la fuerza,  determinados roles de género que responden a una construcción sociológica y no biológica.

Así de sencillo

Los niños pueden sentirse diferentes / Chrysallis

Los clichés son la cortapisa de un sector discriminado y en este asunto no iban a ser menos. Las ideas erróneamente generalizadas y recurrentes sustentan el argumento de muchos a la hora de arremeter con las personas que transgreden el género asignado. Percepciones extremadamente virales , en primera instancia, lógicas, o de sentido común que provocan discriminación y, por supuesto, fomentan la ignorancia. En este caso, el rol por excelencia es el que preserva que lo que determina el sexo es los órganos reproductores. Javier Maldonado , secretario de la asociación Chrysallis  indica que «lo deseable sería que las personas trans no tuvieran la necesidad de someter su cuerpo a cambios, ya sea vía hormonal o vía cirugía, pero los estereotipos sociales de hombre y mujer están tan marcados en nuestra sociedad que son especialmente determinantes para su inclusión social». 

Existe una serie de singularidades que se achaca exclusivamente a las mujeres y otras a los hombres. Las desigualdades sociales entre géneros emanan de imposiciones físicas. Cuando John Handley , un chico universitario de 18 años, se mudó de Gran Canaria hacia la capital para comenzar una nueva etapa, tomó la decisión de «salir del armario» provocando una extrañeza en algunos compañeros, quienes exclamaban comentarios como «¡ah, cómo tienes barba …! », al joven este tipo de actitud le hace sentir, en sus mismas palabras, que «tener barba es una cualidad única de los hombres cisgénero y que al parecer soy especial y debería estar agradecido por tenerla y parecerlo», También matiza que su« última meta en la vida es parecer cisgénero».

La sensación de avance hacia un clima próspero que aboga por la consideración de todas y todos no es íntegramente incorrecta, pero tampoco acertada. Maldonado nos recuerda que «todavía queda mucho por hacer, y eso debe comenzar en los colegios e institutos, para reformar la sociedad desde su base». Se instruye a las personas transexuales para que sean fuertes frente a las críticas y la opresión que reciben, cuando en realidad es el resto de la sociedad la que requiere educación para erradicar estos comportamientos.

Según datos de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación de Europa), facilitados por Amnistía Internacional , de los 28 países que forman la Unión Europea, solo cinco de ellos recogen datos sobre crímenes de odio tránsfobos. Diversas Entidades -por ejemplo-, la APA (Asociación Estadounidense de Psicología) dedican tiempo a  estudiar y afirmar que los menores trans sufren mayor acoso en los centros educativos, pero, por desgracia, no es necesario ningún informe o documento que lo acredite: el clima social hace patente que la violencia existe. Es habitual que los hostigadores que realizan este bullying no sufran ningún tipo de sanción, ni si quiera se hace patente un compromiso escolar que respalde la igualdad. Esta apatía provoca inseguridad en muchos niños y, por consiguiente, no llevan a cabo la transición deseada que necesitan. En otros casos, no denuncian los hechos por la manifiesta impunidad que tendrán los acosadores, o por miedo a posibles represalias. Retomemos el controvertido caso de HazteOír, quienes permanecen exentos de cargas legales, a pesar de incurrir en un delito que esconden bajo la premisa de libertad de expresión. «Que no confundan la libertad de expresión con la libertad de agresión», recapitula John.

La investigación llevada a cabo por una institución estadounidense, el NCTE (Centro Nacional para la Igualdad Transgénero) , señaló que el 41% de las personas trans encuestadas tenía haber intentado el suicidio, en comparación con el 1’6% de la población general. El último caso más mediático fue el joven de 17 años, Alan, que se quitó la vida en diciembre del 2015. El acoso en las aulas induce una infinidad de niñas/os transexuales a abandonar los estudios. «Me han marginado y humillado por ser diferente a los demás niños, tal era mi miedo que no comencé mi transición hasta 7 meses después de comprender que era trans porque quería acabar el curso y sabía que se meterían conmigo muchísimo más, cuenta Yara. Al igual que ella, son muchos los que no se atreven a dar el paso a la edad temprana debido a las dificultades que les plantea el entorno.

La modificación de dos artículos de la Ley 3/2007 (propuesta por el PSOE ya admitida en el Congreso de Diputados) permitiría a los menores cambiar tanto el nombre como el sexo, sin que sea necesaria la intervención legal de los padres,   en el registro. Este aspecto genera gran controversia, existen declaraciones de la periodista, Cristina Seguí, alegando, en una entrevista realizada por Intereconomía que «una operación de cambio de género no es sacarse una muela, es irreversible, puede condicionar toda su vida, puede ser difícil, un niño puede estar confundido». Sin embargo, los expertos destacan que la mayoría de los casos tienen la edad necesaria para la evaluación psicológica. En todo caso recibe un inhibidor hormonal que retrasa el desarrollo puberal, y que es totalmente reversible. Señalan, además, que muchos no optan por la intervención quirúrgica y no por eso dejan de ser personas transexuales.

3 Comments

  1. Me encanta! A ver cuando la sociedad empieza a ver a personas en vez de etiquetas. Se necesitan leyes para proteger, pero también voluntad y compromiso por parte de la sociedad para no admitir ni siquiera los chistes que se burlan de estas personas. Muy buen artículo

  2. increíble!!!

  3. Perfecto

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