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periodismo universitario en internet

Una nueva familia

 

Equipo de ayuda social de Samur. Foto: elmiradordemadrid.es

  • Cada vez son más las personas que se encuentran en la calle sin ningún tipo de recursos

  • Samur Social o FACIAM ofrecen ayuda a las personas sin techo

Con la llegada del frío, los sintecho pasan la peor época del año y por ello, Samur Social les ofrece albergues, para que puedan dormir calientes y no a la intemperie. Todos los días, los 18 equipos del Samur Social  salen en busca de personas que están viviendo en la calle para que acepten su ayuda y el acompañamiento a uno de sus centros. A pesar del ofrecimiento, y de la opción e invitación de pasar la noche en un albergue, deciden seguir en la calle. Otros por el contrario, aceptan la ayuda al momento debido a su mala situación

El objetivo de estos equipos del Samur Social que salen a la calle es hacer un puente entre ésta y los recursos para las personas sin hogar. Son equipos de personas que actúan sobre una zona determinada de Madrid y su despacho es la calle. Todas las personas tienen su mochila de trabajo y van en la búsqueda de la gente sin hogar que aún no ha accedido a su ayuda para hacer un primer acercamiento. Desde el principio hay que entender que la calle destroza a las personas, tanto a nivel físico como psicológico. Estas personas han vivido muchas decepciones y fracasos y lo último que quieren es que otras personas se acerquen y les pregunten por sus desgracias, por lo que conseguir que acepten estos recursos es bastante difícil.La primera fase de los equipos de calle es de acercamiento, de conocer a la persona que necesita ayuda, enganchar y que la persona acepte al equipo para echar una mano. A partir de aquí se inicia un proceso de acompañamiento, donde los equipos ayudan a estas personas a conseguir su documentación, por ejemplo, su tarjeta sanitaria. Todo tipo de ayuda es muy necesario para estas personas que no tienen nada.

Departamento de comunicación y seguimiento del Samur Social mediante el cual realizan su trabajo con las personas sin hogar

Oficina de comunicación y seguimiento del Samur Social. Foto: propia

Ayuda samur social

Esta parte del Samur Social es solo una mínima parte de la red de ayuda a las personas sin hogar que hay en Madrid. Para las necesidades de estas personas, hay dos redes. Por una parte, se encuentra el ayuntamiento de Madrid, que había estado formado por Samur Social, el centro de acogida San Isidro, el centro de acogida Puerta Abierta, el centro de acogida Juan Luis Vives, 3 centros abiertos, programas para jóvenes y diversas pensiones y pisos no institucionalizados. Desde hace unos años, el Ayuntamiento de Madrid se ubicó en la puerta de entrada (PUE), lo que significa un gran avance para la coordinación de los centros de acogida a nivel público.

Trabajadores del Samur ayudando a personas sin hogar

Equipo de ayuda del Samur Social. Foto: elmiradordemadrid.es

En este momento todas las personas que quieran acceder a un centro de acogida de los medios que ofrece el Ayuntamiento de Madrid, se lo tienen que solicitar al Samur social, desde donde se tiene el control de todas las personas que hay en estos centros y las habitaciones que hay libres. Juan Carlos Arellano, jefe de la unidad central del Samur Social, señala que el gran objetivo es que la PUE ser la puerta de entrada única para los centros públicos y privados. Todo esto con la finalidad de que todos los centros estuvieran integrados en una misma red y que la distribución de las personas sin hogar sea mucho más sencilla y con un control del número de personas que solicitan dicha ayuda.

Ayuda privada

Por otra parte, la parte privada, es FACIAM (Federación de Entidades y Centros para la Integración y Ayuda de Marginados), donde se engloban Caritas Madrid, CEDIA, San Martín de Porres, San Juan de Dios y el centro de Luz Casanova. La labor que ejercen estos centros es dispar. Hay diferencias entre los diversos centros, pero esas diferecencias hacen que los servicios que ofrecen cubran prácticamente todas las necesidades que puede tener una persona sin techo, desde proyectos de inclusión laboral como los talleres laborales que ofrecen centros como San Martin de Porres, a proyectos de mejora de comunicación y de actitudes como los desarrollados en el Centro de Santa María de la Paz.

Centro Santa María de la Paz. Foto: propia

Aparte de todos los centros y albergues que ayudan a la gente sin hogar tanto a nivel laboral como a nivel de hogar, hay muchas otras actividades que ayudan a la gente que sufre la calle. Asociaciones como UPA , Bokatas o Hacesfalta, entre otras muchas, recorren las calles de Madrid para poder repartir comida y compañía a la gente que más falta le hace. 

Los datos de sinhogarismo en Madrid son escalofriantes. Según el último informe realizado por el ayuntamiento de la capital, a finales de 2016, existían 2059 personas sin hogar en la ciudad de Madrid, y de estas 2059, 524 se encontraban en la calle. La gran parte de las personas sin hogar se concentra principalmente en el centro de la ciudad, debido principalmente a la cantidad de personas que hay en los distritos centrales y la posibilidad de ejercer la mendicidad como fuente de ingreso, ya que es la única en la gran mayoría de los casos. El gran problema que supone el sinhogarismo para la ciudad de Madrid es un problema serio que no recibe una respuesta ni un intento de solucionar el problema. Cualquier día, a cualquier hora en que cualquier persona pasee por el centro de Madrid, lo más probable que en su trayecto encuentre a alguna persona sin hogar, y el gran problema de esto, es que, para la visión de la gente, esta persona sin hogar se ha convertido en una parte más del mobiliario urbano de la ciudad. 

 

El machismo dentro del fenómeno sinhogarismo

El problema del sinhogarismo tiene muchas caras, y la más visible es la del hombre que vive en la calle, pero es un problema social que afecta a muchas mujeres. Para una mujer, en la calle o en los albergues, se multiplica el riesgo de sufrir algún tipo de agresión sexual o de violencia machista. Los recursos para personas sin hogar están en general pensados para hombres y son muy pocos los programas adaptados a mujeres. Según el recuento del Ayuntamiento de Madrid en 2016, de 2.059 personas sin hogar, el 11 % eran mujeres. Sin embargo, cuando se tienen en cuenta todas las realidades del sinhogarismo, las cifras cambian. Según un reciente informe del Instituto Vasco de la Mujer, en el País Vasco cerca de 500 mujeres se encuentran sin techo o sin vivienda, es decir, en recursos específicos para personas sin hogar, pero más de 120.000 mujeres se encuentran con vivienda insegura o inadecuada. Sin duda, ser mujer es un factor añadido de vulnerabilidad para vivir una situación de exclusión social.

La gran labor de todas estas asociaciones tiene un nivel incalculable para todas estas personas. Hay que entender que las personas sin hogar no están en la calle porque quieren estarlo, una serie de situaciones y desgracias a lo largo de su vida los han llevado a ello y por esto no merecen un menor respeto o ayuda. Estas asociaciones y estas personas, tanto trabajadores como voluntarios, es lo poco que tienen estas personas en su vida, es esa nueva familia, que tras haber perdido todo, están para ayudarles en todo lo necesario y para intentar conseguir que estas personas vuelvan a ser las de antes y consigan levantar el vuelo.

3 Comments

  1. Muy buen reportaje, muy trabajado y muy completo. Detalla a la perfección los temas de más índole. Muchas gracias. 🔝

  2. Imprescindible y heroica la labor que realizan a diario estas asociaciones ayudando a los más necesitados, y en definitiva, al conjunto de la sociedad.

  3. Un tema socialmente muy importante y del que poco hablan. Gracias por darles voz a aquellos que no la tienen. A seguir así!!!!!

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