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periodismo universitario en internet

La cara oculta del Museo del Prado

Puerta de Goya del Museo del Prado./Rut Velayos

  • El museo está compuesto por 8.000 obras aproximadamente, de las cuales sólo 1.700 están expuestas.

  • Para celebrar el Bicentenario, este año se están realizando actividades como el proyecto De Gira por España.

El Museo del Prado es el más rico en pintura europea de los siglos XVI a XIX. Inaugurado en 1819, este año celebra su bicentenario. Con motivo de ello se han programado diferentes actividades y además el número de visitantes ha incrementado. Pero El Prado no es solo su colección expuesta. Detrás de cada obra existe un exhaustivo trabajo que abarca desde la conservación, restauración, almacenaje, documentación y movilidad de las obras, al área jurídica y área de desarrollo digital, entre otros. Además, cabe mencionar que estudiantes de grados y másteres de arte se benefician de talleres y becas para desarrollar su actividad profesional en algunos de estos departamentos.

A pesar de las dificultades que el Museo del Prado plantea de cara a ofrecer información sobre su funcionamiento interno, hemos tenido la oportunidad de adentrarnos en la medida de lo posible en estas actividades, en la cara oculta del Museo del Prado.

 

 

Área de Conservación y Restauración

El taller de restauración de pintura del Museo del Prado se encuentra en la cuarta planta del edificio Jerónimos en la calle Ruiz de Alarcón. En 2007, Rafael Moneo trasladó dicho departamento alrededor del claustro de los Jerónimos. Este año, 2019, cumple 11 años en esta ubicación.

Pero, ¿cuál es el papel que desempeñan exactamente los conservadores en el Museo del Prado? Sus tareas son amplias, realizan funciones desde investigar la historia de las obras, supervisar sus restauraciones y comprobar que estén en buen estado, hasta escribir artículos para medios especializados.

Tal y como afirmó Úbeda, uno de los quince conservadores del Museo del Prado, en declaraciones a El Cultural, «la figura del conservador es tan antigua como lo son las colecciones».

Otra de las tareas a desarrollar por parte del equipo de Conservación y Restauración es decidir qué obras necesitan pasar por el taller para su proceso de restauración junto a su respectivo seguimiento. Se debe destacar la importancia de la labor que desempeña el personal de los laboratorios de análisis, pues son los que estudian los materiales y ofrecen a los restauradores una analítica sobre el estado de la obra para su posterior trabajo.

Taller de conservación y restauración del Museo del Prado./Fundación Iberdrola

Aunque sean menos conocidas, en el área de conservación existen tres áreas más: Pintura del siglo XIX, Dibujos y Estampas, y Escultura y Artes Decorativas. Según Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del siglo XIX, «las colecciones de Pintura del siglo XIX del Prado son las más numerosas y a la vez las menos conocidas». Desde el año 2009 forman parte de las colecciones albergadas en el edificio de Villanueva, distribuidas en doce salas.

La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos (José Madrazo)./ Museo del Prado.

Por otro lado, el área de Dibujos y Estampas está ligado al museo desde su creación en 1819. Desde esa fecha, se ha ido enriqueciendo con adquisiciones y legados. «El punto de inflexión ha sido la creación del Gabinete de Dibujos y Estampas», aseguró José Manuel Matilla, jefe del departamento. Junto a ello explicó para El Cultural que: «Los 9.561 dibujos, 5.973 estampas y más de 15.000 fotografías apenas se muestran porque se trata de obras sobre papel, y no se pueden exponer de forma permanente para evitar su deterioro por efecto de la luz», motivo por el cual estas obras únicamente se presentan en exposiciones temporales y con cuidados especiales.

Joven de pie, mesándose los cabellos (Goya)./ Museo del Prado.

Y por último, la colección de Esculturas y Artes decorativas. Cuenta con 1.000 esculturas y 3.500 piezas de Artes Decorativas. La Jefa de dicha colección, Leticia Azcue, destaca la importancia de obras como montaje del Tesoro del Delfín, inaugurado hace un año. Se trata de piezas de cristal, roca y piedras ornamentales.

El Tesoro del Delfín./ Museo del Prado

¿Dónde están las obras no expuestas?

La colección del Museo del Prado está compuesta por un total de 8.000 cuadros aproximadamente. Unas 1.700 obras, las más importantes, están expuestas y alrededor de 3.500 se encuentran repartidas por diferentes edificios institucionales como embajadas y ministerios. El resto se encuentran en el depósito o “desaparecidas”. En 2009, el Tribunal de Cuentas informó de la desaparición de centenares de obras que constaban en el inventario del museo, algunas de las cuales aparecieron en colecciones privadas o a punto de subastarse.

Pero, ¿qué ocurre realmente con las obras que el Tribunal cataloga como desaparecidas? ¿Cómo llegan a subastas y a colecciones privadas? Isabel Bennasar, trabajadora del Área de Registro y Exposiciones nos habla de la parte más desconocida el Museo del Prado.

P: ¿Qué ocurre realmente con las obras desaparecidas de las que habló el Tribunal de Cuentas en 2009?

R: Es cierto que hay obras que han desaparecido. El Prado lleva abierto desde 1819, entonces en ese periodo ha pasado de todo. Entre esas obras también están las que se quedan en Cuba por ejemplo, y las del incendio de la embajada de España en Lisboa. A lo largo de los años también han aparecido algunas en colecciones privadas. Probablemente por los nietos de aquella gente que estaba en la embajada, que pensaron en salvar los cuadros, pero ellos ni siquiera sabían de donde provenían.

La labor de los conservadores y de los responsables del Prado es ir haciendo batidas en todas las subastas para ver no solo lo que puede interesar sino si hay algo que puede estar vendiéndose sin saber realmente su procedencia. Entonces lo que pasa es que el Tribunal de Cuentas hace una lectura muy “limpia” de lo que él recibe, pero en 200 años de historia han pasado mil cosas. Por ejemplo, ha pasado que algunos depositarios han movido las obras sin saber que eran del Prado. Las han cambiado de ubicación y, cuando se llega a la revisión, estas no aparecen. Aparte, la revisión se empieza a hacer de forma sistemática en los años 70. A partir de ese momento también se empieza a hablar de lo que se conoce como Prado disperso, y se va de provincia en provincia revisando y contabilizando todos los cuadros que hay procedentes del museo.

Sí que han aparecido cuadros nuevos en épocas recientes. Lo que pasa es que no se dan de baja precisamente para dejar la opción a que en algún momento puedan aparecer. Puede pasar que se hayan destruido o no, entonces por eso siempre se deja ese margen. Lo que sí que se ha intentado desde los años 80 hasta ahora es sistematizar la catalogación.

P: En 2012 se descubrió una réplica de la Gioconda, realizada por un alumno de Leonardo Da Vinci, que hasta entonces había ido considerada una réplica más y no se le había dado importancia. ¿Existen muchas obras en el museo sin clasificar?

R: Había estado expuesta pero la gente no la veía. Lo que pasó con la Gioconda es que todo el fondo fue pintado  de negro en fechas posteriores a su creación, entonces fue una sorpresa cuando se pusieron a limpiarlo descubrieron que detrás hay un paisaje maravilloso. En algún momento, me parece que fue en el siglo XIX, quien fuera decidió que quedaba mejor solo la cara de la Gioconda y por eso lo pintó. Las obras también crecen y cambian. Lo que no se pensaba en ese momento es que fuera tan cercana en el tiempo a la original.

Respecto a si existen muchas obras sin clasificar, normalmente no, lo que pasa es que hay cosas que se descubren cuando uno restaura, cuando se hacen estudios… Normalmente se intenta identificar, si no, anónimo.

P: ¿Qué criterio se sigue a la hora de decidir si una obra se expone o no?

R: El Prado tiene unas líneas de lo que la dirección y el patronato quieren mostrar, qué plan museográfico plantea, y cada conservador puede decidir a partir de ahí lo que va a exponer. Hay obras que se quedan fuera pero pensando en la posible rotación y mostrarlas después, o sea que eso queda un poco a criterio de cada conservador y de la propia institución.

Hay obras en almacén pero lo más importante está expuesto siempre, y más este bicentenario que se ha declarado una moratoria oficial sobre el préstamo de obras para que la colección esté lo más presente posible para su propia celebración. Las obras de primera fila están siempre expuestas, salvo préstamos externos. Si se presta una obra que no tiene sustitución posible porque es única lo que se pone es un tótem en su lugar en el que pone que la obra está en préstamo y se informa de dónde y hasta qué fecha.

Almacén del Museo del Prado./José Ramón Ladra. ABC

 

Museo del Prado 1819-2019

Aunque la dirección del Museo del Prado haya restringido los préstamos este año para conservar la mayoría de la colección en la celebración de su bicentenario, la programación extraordinaria incluye el proyecto “De gira por España”. Consiste en el préstamo de una pintura relevante durante un mes a cada uno de los mejores museos del país, uno por Comunidad Autónoma.

En lo que va de año, el Museo del Prado ha incrementado el número de visitantes en un 3,75% respecto al mismo periodo de 2018. La exposición conmemorativa del bicentenario, “Museo del Prado 1819-2019”, iniciada el 19 de noviembre de 2018 y clausurada el pasado 17 de marzo, ha recibido 348.730 visitantes. En ella se repasaba la historia de la pinacoteca a través de más de 160 obras tanto propias como procedentes de otras instituciones nacionales e internacionales. Aún así, en una encuesta realizada recientemente se ha revelado que casi un 50% de los españoles menos de 34 años no ha visitado nunca El Prado.

One Comment

  1. Genial. Gracias.

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