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Vapers, alternativa o bulo para dejar de fumar

Una alternativa real para dejar de fumar

Vaporizador / Variación XXI

  • Uno de cada cuatro españoles se declara fumador y más del 50% de España lo ha sido alguna vez

  • En España cada vez más gente opta por los vapers y ya son 400.000 usuarios de este producto

A lo largo de la historia han existido todo tipo de problemas de salud como las distintas enfermedades o las condiciones insalubres en las que se vivía, pero a día de hoy, el principal dilema es si puede acabar con un vicio que causa siete millones de muertes al año: el tabaco. Prácticamente todos los países del mundo han restringido su uso en multitud de sitios y, ante estas preocupaciones institucionales, aparecieron las medidas milagrosas para dejar este mal hábito. Libros, terapias, parches de nicotina o acupuntura, entre otras, han intentado ser un antídoto para dejar de fumar. En el presente ha aparecido una posible solución: los cigarros electrónicos, también conocidos como “vapers”. Sin embargo, la escasa cantidad y calidad de las investigaciones en este ámbito provoca que las organizaciones de salud más importantes no la ratifique como la panacea contra el tabaco.

Una alternativa real para dejar de fumar

Tabaco vs Vapeo / Variación XXI

La alternativa para dejar el tabaco

El tabaco siempre ha sido una amenaza para la seguridad pública mundial. Dejar de fumar siempre ha sido una preocupación en los hogares españoles. Grageas de nicotina, terapias de láser frío o hipnosis pueden ser los métodos más peregrinos para acabar con una de las mayores causas de problemas de salud en nuestra sociedad. Actualmente ha aparecido una alternativa que no siendo del todo inocuo sí que se ha demostrado que permite a los fumadores reducir hasta cero el tabaco. Los cigarrillos electrónicos también permiten controlar los niveles de nicotina a tu gusto e incluso eliminarla totalmente, quitando el componente adictivo del tabaco. Si bien, es cierto que el usuario del vaporizador puede variar la carga de nicotina entre nada y 24 mg por litro.

John Britton, presidente del grupo de tabaquismo del Colegio de Médicos de Reino Unido, es uno de los pocos valedores de los cigarrillos electrónicos para que los fumadores dejen totalmente el tabaco. Britton le quita hierro al consumo de este producto: «No es una droga especialmente dañina. Aumenta el ritmo cardíaco y la presión arterial… es muy similar a la cafeína y en nuestras sociedades no tenemos un problema con ella».

Todo el mundo conoce la relación del tabaco con el cáncer de pulmón y de todas las sustancias del tabaco hay tres especialmente dañinas: formaldehído, acetaldehído y acroleínas; los cigarrillos electrónicos tienen una reducción realmente notable de estas sustancias. Además todos sabemos que el humo debido a la combustión es mucho más perjudicial que el vapor. Como nos ha confirmado Teo, emprendedor en el mundo de los vaporizadores, en nuestra entrevista para Variación XXI: «el vapor de estos dispositivos es un 95% más perjudicial que el humo de un cigarrillo».

 

La desinformación entorno al vapeo

Fumar tabaco siempre fue una moda y una rebeldía entre jóvenes que lo tenían prohibido. El mundo del vapeo no se escapa de la atracción que tienen los jóvenes con este tipo de prácticas. La inmensidad de modelos, colores, sabores de los líquidos y marcas hacen que sea un mercado tecnológico en alza.

Los científicos continúan investigando sobre los posibles efectos dañinos de los cigarrillos electrónicos. Sin embargo, las evidencias  justifican las iniciativas para prevenir el uso de los cigarrillos electrónicos, especialmente entre los más jóvenes. Los expertos advierten el aumento de riesgo en casos de adolescentes y jóvenes al interferir en la etapa de desarrollo, llegando a provocar daños a largo plazo.

Los detractores del cigarrillo electrónico aseguran que la popularidad de estos productos y su presentación como un artículo inocuo pueden animar a adolescentes y no fumadores a iniciar el hábito de fumar.

Una alternativa real para dejar de fumar

Uso de tabaco en jóvenes / Variación XXI

 

Según afirma el Dr. Carlos Jiménez Ruíz, neumólogo y presidente de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) «Hay dudas bien fundadas sobre la seguridad y efectos sobre la salud de las sustancias químicas presentes en los cigarrillos electrónicos y que se vehiculan a través del vapor y llegan directamente a los pulmones».

Sabemos que los vaporizadores no son inofensivos; contienen componentes que al ser inhalados producen un efecto tóxico en las personas,incluida la nicotina.

El propilenglicol o glicerina son componentes fundamentalmente líquidos de los que se conoce su seguridad en dicho estado mientras que aún es pronto para recopilar suficientes datos para estimar su seguridad siendo inhaladas.

Además, pese a la mejora de los materiales en la evolución histórica de los cigarrillos electrónicos desde su aparición en 2003, aún mantiene partículas de metales pesados como plomo, cromo y níquel, propios del vaporizador. Se sabe que estas sustancias a las dosis en las que se encuentran en el vapor de los cigarrillos electrónicos son igualmente capaces de ocasionar cáncer.

Una alternativa real para dejar de fumar

Vapor vs tabaco en algodones / elpais.com

En definitiva la existencia de sustancias perjudiciales para el cuerpo humano impiden que los expertos puedan aconsejar su uso de manera terapéutica para dejar de fumar. Alejando de esta manera el producto de farmacias y parafarmacias destinadas a distribuir productos que mejores la vida de las personas.

Nuestra gran preocupación es que muchos fumadores que podrían dejar de fumar con mucha voluntad se planteen seguir enganchados a un producto, probablemente menos peligroso, pero peligroso también, por no hacer el esfuerzo que cuesta dejar de fumar.

El Ministerio de Sanidad español se escuda en que su labor es prevenir los riesgos del tabaco pero que facilitar la desintoxicación de fumar contrasta con la voluntad de cada individuo. El hecho de que el propio estado se beneficie de la venta de tabaco de manera directa crea un doble conflicto a la hora de decidir su intervención.

Por lo tanto es recomendable seguir el principio de la prudencia porque en cualquier caso, como producto de tabaco, no está exento de riesgo y no existe ningún nivel de seguridad asociado a su uso.

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